Un sondeo de la consultora Quaest ubica al senador Flávio Bolsonaro con el 46% de la intención de voto frente al 44% del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. La diferencia está dentro del margen de error y anticipa una segunda vuelta ajustada, prevista para el 25 de octubre. Además, ambos candidatos registran niveles de rechazo superiores al 50%.
La carrera presidencial en Brasil sumó un nuevo capítulo de incertidumbre con la publicación de una encuesta que muestra una disputa ajustada entre el actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. El relevamiento de la consultora Quaest, difundido por el diario O Globo el miércoles 14 de octubre, ubica a Flávio con el 46% de la intención de voto, frente al 44% de Lula. La diferencia de dos puntos porcentuales coincide con el margen de error del estudio, por lo que el resultado configura un empate técnico de cara al balotaje del 25 de octubre.
La encuesta fue realizada entre el 10 y el 13 de octubre sobre una muestra de 2.154 personas mayores de 16 años, con un nivel de confianza del 95% y un margen de error de dos puntos porcentuales. Según los resultados publicados, el 1% de los consultados todavía no había definido su voto, mientras que el 9% afirmó que votaría en blanco o nulo, o que no concurriría a las urnas. El estudio representa la primera medición de Quaest centrada en la segunda vuelta y se conoce después de una primera ronda en la que Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos, contra el 45,16% de Lula.
Uno de los datos más relevantes del relevamiento es el elevado rechazo que generan los dos candidatos. El 54% de los encuestados afirmó que nunca votaría por Flávio Bolsonaro, mientras que el 53% expresó la misma posición respecto de Lula. La polarización también se refleja en los temores que despierta cada eventual resultado electoral: el 43% manifestó preocupación ante un regreso de la familia Bolsonaro al poder y otro 43% expresó temor frente a una nueva presidencia de Lula. Los números reflejan una sociedad dividida y muestran que ambos dirigentes enfrentan dificultades para ampliar su respaldo más allá de sus electorados consolidados.
La transferencia de votos de los candidatos que quedaron fuera de la segunda vuelta aparece como uno de los factores centrales de la disputa. Entre quienes votaron por Ronaldo Caiado en la primera ronda, el 42% manifestó ahora su preferencia por Flávio Bolsonaro, frente al 23% que se inclina por Lula. Entre los electores de Renan Santos, el senador reúne el 40% de las preferencias, mientras que el presidente alcanza el 14%. Estos datos muestran que el candidato opositor conserva capacidad para atraer parte del voto de otros sectores, aunque el resultado final también dependerá de la participación electoral y de los movimientos que se produzcan durante los últimos días de campaña.
El comportamiento de otros segmentos electorales presenta un panorama diferente. Entre quienes habían apoyado a Augusto Cury en la primera vuelta, Lula obtiene el 34% de las preferencias y Flávio Bolsonaro, el 30%. A su vez, entre las personas que no votaron en la primera ronda o eligieron el voto blanco o nulo, el presidente registra un 43%, frente al 38% de su rival. Este grupo adquiere relevancia porque la abstención y los votos que no se tradujeron en apoyo a los dos principales candidatos pueden influir en el resultado de la segunda vuelta.
La encuesta también mostró una diferencia importante en las expectativas sobre quién terminará ganando la elección. El 53% de los consultados considera que Flávio Bolsonaro será el próximo presidente, mientras que el 35% cree que Lula conseguirá la reelección. Antes de la primera vuelta, el 52% esperaba una victoria del actual mandatario. Esta medición refleja las percepciones de los encuestados, pero no constituye una predicción del resultado electoral: la expectativa sobre quién ganará puede diferir de la intención de voto y no determina el comportamiento efectivo de los electores el día de la elección.
En cuanto a la evaluación del Gobierno, Lula registra un 45% de aprobación y un 48% de desaprobación. Sin embargo, conserva niveles de apoyo importantes entre los sectores de menores ingresos, los votantes negros y los habitantes del nordeste brasileño. Flávio Bolsonaro, por su parte, muestra mayor respaldo entre los evangélicos, los electores de la región sur y las personas con ingresos superiores a cinco salarios mínimos. Estas diferencias sociales y territoriales ayudan a explicar la composición de los apoyos de cada candidato y los desafíos que enfrentan para ampliar sus bases electorales.
Con el balotaje previsto para el 25 de octubre, Brasil entra en los últimos días de una campaña marcada por la polarización y la disputa por los votantes que todavía no tienen una preferencia firme. El sondeo de Quaest muestra una diferencia numérica favorable a Flávio Bolsonaro, pero dentro del margen de error, por lo que no permite establecer una ventaja estadísticamente concluyente. La evolución de la participación, la transferencia de votos y la capacidad de cada candidato para movilizar a sus simpatizantes serán elementos importantes de una elección cuyo resultado permanece abierto.
Fuente: El Destape



