La SIGEN fijó nuevas pautas de auditoría para hospitales SAMIC y puso el foco en el gasto y la gestión sanitaria

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La Sindicatura General de la Nación aprobó lineamientos para organizar las unidades de auditoría interna de los hospitales SAMIC que comiencen a funcionar desde 2027. Las revisiones deberán priorizar compras, contrataciones, pagos, personal, medicamentos e insumos críticos, con una planificación basada en riesgos y en las necesidades de cada establecimiento.

La Sindicatura General de la Nación (SIGEN) estableció nuevas pautas para organizar y planificar el trabajo de las unidades de auditoría interna de los hospitales que integran el Servicio de Atención Médica Integral para la Comunidad (SAMIC). La medida quedó formalizada mediante la Resolución 312/2026, publicada en el Boletín Oficial el jueves 15 de octubre. Las disposiciones alcanzan a las unidades que comiencen a funcionar durante 2027 y a las que se incorporen en ejercicios posteriores, con el objetivo de adecuar los controles a las características administrativas, organizativas y asistenciales de cada institución.

La resolución complementa las normas generales de auditoría del sector público con criterios específicos para establecimientos sanitarios que tienen particularidades en su funcionamiento. Según el organismo, la planificación deberá contemplar la complejidad de los hospitales, los recursos humanos disponibles, los riesgos de gestión y las consecuencias que una falla administrativa puede tener sobre la continuidad de la atención. El esquema apunta a que las auditorías no se limiten a revisar documentación contable, sino que también puedan examinar procesos que inciden directamente en la prestación de los servicios de salud.

Uno de los ejes centrales será el control de las compras, las contrataciones y los pagos, además de los procedimientos vinculados con la administración del personal y la liquidación de haberes. También deberán considerarse los inventarios y los bienes de uso, áreas relevantes para verificar cómo se administran los recursos públicos y si existen mecanismos adecuados de seguimiento. La selección de los proyectos de auditoría tendrá que fundamentarse en una evaluación preliminar documentada de los riesgos, la importancia económica de las operaciones y las debilidades de control identificadas en cada establecimiento.

La normativa también establece que los planes deberán incluir, como mínimo, la revisión de un proceso sustantivo de la actividad hospitalaria. Entre las áreas señaladas aparecen la farmacia, la disponibilidad de medicamentos y la provisión de insumos críticos, cuya administración puede tener consecuencias directas sobre los pacientes. Según la evaluación de riesgos de cada institución, también podrán analizarse cuestiones como el acceso a las prestaciones, la gestión de turnos, el uso de quirófanos, el mantenimiento de equipos médicos y el tratamiento de residuos patogénicos, siempre que existan justificación y capacidad técnica para realizar esos controles.

Para las unidades que comiencen a funcionar en 2027, la SIGEN fijó como referencia el 30 de octubre de 2026 para la presentación del primer Plan Anual de Trabajo. En los hospitales donde la auditoría se implemente en años posteriores, deberán aplicarse los plazos correspondientes a cada ejercicio. La programación tendrá que contemplar no solo los proyectos de control, sino también la organización de la propia unidad, la capacitación del personal, la supervisión de las tareas y los mecanismos de evaluación de calidad. El alcance efectivo de las auditorías deberá ajustarse a la dotación y a los recursos realmente disponibles.

Otro componente de la resolución es la puesta en funcionamiento de los Comités de Control Interno en los hospitales alcanzados. Cuando una unidad de auditoría se implemente por primera vez, el comité deberá celebrar su reunión inicial dentro de los 60 días corridos posteriores a la designación de su primer titular. La instancia busca establecer un ámbito formal para abordar los resultados de las revisiones, las observaciones detectadas y las medidas necesarias para corregirlas. El Hospital de Pediatría SAMIC “Prof. Dr. Juan P. Garrahan”, que ya cuenta con una unidad de auditoría y un comité en funcionamiento, queda exceptuado de esa exigencia inicial, aunque deberá cumplir las restantes obligaciones aplicables.

La resolución dispone además el uso del Sistema de Seguimiento de Acciones Correctivas (SISAC), una herramienta destinada a registrar la planificación, la ejecución de los proyectos, los informes, las observaciones y el seguimiento de las medidas correctivas. La SIGEN aclaró que las unidades de auditoría deben mantener su función de evaluación y control, mientras que la responsabilidad de definir y ejecutar las correcciones corresponde a las áreas de gestión de los hospitales. Esta distinción resulta relevante para preservar la independencia de los auditores y evitar que quienes revisan un procedimiento terminen asumiendo la responsabilidad directa por su administración.

La medida incorpora criterios orientativos para diseñar las estructuras y funciones de las nuevas unidades, pero aclara que esas propuestas no reemplazan los procedimientos formales necesarios para aprobar cargos, designar personal o asignar financiamiento. En términos institucionales, el nuevo esquema busca reforzar la trazabilidad del gasto y mejorar la capacidad de identificar problemas antes de que afecten la gestión hospitalaria. Su impacto concreto dependerá de la implementación, de la disponibilidad de equipos técnicos y de que las observaciones se traduzcan en soluciones efectivas. La resolución no acredita irregularidades en los hospitales alcanzados: establece las reglas con las que deberán organizarse y planificarse los controles.

Fuente: Agencia Noticias Argentinas

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