La empresa Industria Argentina de la Indumentaria S.A. cerró su planta de Villa Mercedes y concentrará su producción en Santa Fe. La decisión deja a trabajadoras sin empleo en un contexto de retroceso de la industria textil argentina: según la Fundación Pro Tejer, entre diciembre de 2023 y junio de 2026 desaparecieron 1.042 empresas del sector y se perdieron más de 28.000 puestos de trabajo registrados.
El cierre de la planta de Industria Argentina de la Indumentaria S.A., ubicada en Villa Mercedes, San Luis, volvió a poner en primer plano la crisis que atraviesa la industria textil nacional. La empresa decidió finalizar sus actividades en la provincia y trasladar la producción al establecimiento que conserva en Santa Fe. La medida afectó a un grupo de trabajadoras, algunas de las cuales acumulaban más de 35 años de antigüedad. La noticia generó preocupación por el impacto sobre las familias involucradas y por la pérdida de una fuente de trabajo vinculada con la actividad industrial de la ciudad.
La decisión fue confirmada por Ariel Bea, secretario adjunto del Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines (SETIA). El cierre de la fábrica representa un nuevo conflicto laboral en una provincia que viene registrando una reducción del empleo formal y de la cantidad de empresas con personal registrado. Para las trabajadoras despedidas, la situación implica afrontar la pérdida de ingresos después de años de actividad en la misma firma. La desvinculación también afecta a la economía local, ya que los salarios industriales forman parte del movimiento comercial y del consumo de las familias de la zona.
El caso se inscribe en una contracción más amplia de la industria textil, la indumentaria, el cuero y el calzado. De acuerdo con cifras difundidas por la Fundación Pro Tejer, entre diciembre de 2023 y junio de 2026 desaparecieron 1.042 empresas de estos sectores y se perdieron 28.322 puestos de trabajo registrados. Los datos dimensionan la magnitud del retroceso productivo durante el período y reflejan las dificultades que atraviesan numerosas compañías para sostener sus operaciones. La pérdida de establecimientos y empleos registrados debilita, además, una red productiva que incluye fabricantes, proveedores, talleres y comercios vinculados con la actividad.
Entre los factores señalados en los análisis sectoriales aparecen la caída del mercado interno y el aumento de la competencia de productos importados. Desde la industria advierten que la menor demanda y las dificultades para competir en precios afectan la continuidad de la producción nacional. En ese contexto, la política de apertura comercial del Gobierno de Javier Milei forma parte de la discusión sobre las condiciones que enfrentan los fabricantes locales. La evolución de las importaciones, el consumo y los costos productivos resulta central para comprender la situación, aunque las circunstancias específicas de cada cierre deben analizarse a partir de la información particular de cada empresa.
San Luis también registra un deterioro significativo de sus indicadores empresariales y laborales. Según datos oficiales citados en un relevamiento difundido por El Destape, entre noviembre de 2023 y junio de 2026 la provincia perdió 415 empresas con trabajadores registrados y 8.716 empleos formales. Estas cifras muestran que el cierre de Villa Mercedes no constituye un hecho aislado, sino que ocurre en una economía provincial afectada por la reducción de establecimientos y puestos de trabajo. Para las localidades con tradición industrial, la continuidad de las fábricas es relevante no solo por el empleo directo, sino también por su impacto en proveedores, servicios y comercios.
Dentro de ese panorama, la industria manufacturera provincial también sufrió una caída. El relevamiento citado registró la desaparición de 41 empleadores manufactureros y una reducción del 14,4% en la cantidad de trabajadores formales del sector durante el período analizado. La pérdida de puestos industriales implica menos ingresos laborales estables y puede repercutir en el consumo y en la actividad económica de las ciudades. En el caso de Villa Mercedes, la salida de una planta textil se suma a las dificultades que atraviesan otros establecimientos fabriles y refuerza la preocupación por la continuidad del entramado productivo local.
Los indicadores nacionales de actividad industrial aportan otro elemento para evaluar el contexto. El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que la utilización de la capacidad instalada de la industria se ubicó en el 58,2% en julio de 2026, frente al 58,4% registrado en julio de 2025. El indicador mide qué proporción de la capacidad productiva disponible está en uso y permite observar el nivel de actividad de las fábricas. Si bien la variación interanual fue acotada, el dato refleja que la industria operaba por debajo de su capacidad total, en un escenario en el que distintos sectores manufactureros enfrentan dificultades para sostener la producción y el empleo.
El cierre de Industria Argentina de la Indumentaria en Villa Mercedes deja así una nueva señal de alarma sobre la situación laboral y productiva de San Luis y del sector textil argentino. La concentración de la producción en Santa Fe marca el fin de la actividad de la empresa en esa localidad, mientras las trabajadoras afectadas deben afrontar las consecuencias de la pérdida de sus empleos. Los datos sectoriales sobre empresas y puestos registrados muestran la dimensión del problema, aunque la evolución futura dependerá de factores como la demanda interna, las condiciones de competencia, los costos de producción y las decisiones empresariales. En el centro de esta situación quedan las familias que pierden su principal fuente de ingresos y una comunidad que ve reducirse su actividad industrial.
Fuente: El Destape; Fundación Pro Tejer; INDEC; Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines (SETIA).



