El diputado de Unión por la Patria justificó su reacción durante el tenso plenario de comisiones que terminó con gritos, insultos y el levantamiento de la reunión. Cuestionó a los sectores que, según afirmó, “se dedicaron a degradar a todo el mundo” y sostuvo que “a cada acción hay una reacción”.
El diputado nacional de Unión por la Patria y referente de Patria Grande, Juan Grabois, respondió a las críticas que recibió luego del fuerte cruce que protagonizó la semana pasada en la Cámara de Diputados, durante un plenario de comisiones en el que se debatía un proyecto relacionado con la Defensa de la Soberanía Nacional. El episodio había terminado con insultos, forcejeos y la interrupción de la reunión.
En declaraciones periodísticas, Grabois cuestionó a quienes lo criticaron por su comportamiento durante aquella reunión. “Estos sinvergüenzas que se dedicaron a degradar todo el mundo y ahora andan llorando modales, ahí está el efecto revelación”, afirmó el legislador, al tiempo que sostuvo que su reacción debía entenderse como una respuesta frente a lo que considera una escalada previa de confrontación política.
“A cada acción hay una reacción”, sostuvo Grabois al explicar su postura. El diputado hizo referencia también al presidente Javier Milei, a quien cuestionó por lo que describió como una forma habitual de confrontar con periodistas, artistas y dirigentes opositores. Según su interpretación, ese nivel de enfrentamiento genera un escenario en el que la respuesta política también adopta formas más confrontativas.
El episodio que originó las críticas ocurrió el 30 de septiembre, cuando se desarrollaba un plenario de comisiones para analizar el proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional. La discusión estuvo atravesada por cruces entre Grabois y legisladores de La Libertad Avanza, luego de que el diputado reaccionara durante la exposición de Myriam Bregman frente a interrupciones de legisladores oficialistas. La situación derivó en gritos, insultos y un forcejeo.
La tensión aumentó cuando Grabois se enfrentó verbalmente con distintos diputados oficialistas. El presidente de la comisión, Carlos Zapata, le pidió que se disculpara y posteriormente le apagó el micrófono. Ante la negativa del legislador a modificar su actitud, la reunión terminó levantándose de manera abrupta. El episodio quedó registrado en videos y generó repercusiones dentro y fuera del Congreso.
En su nueva intervención, Grabois también cuestionó el contenido del proyecto de Defensa de la Soberanía Nacional. Consideró que la iniciativa contiene disposiciones que podrían afectar libertades y derechos, y calificó como un “caballo de Troya” algunos de sus componentes. Entre otros aspectos, cuestionó las sanciones previstas para determinadas conductas vinculadas con la explotación de recursos de las Islas Malvinas y las disposiciones relacionadas con campañas de desinformación.
El diputado sostuvo además que existe un corrimiento de los límites del debate democrático y reclamó la existencia de un “contrapoder” frente al oficialismo. En ese marco, planteó que el funcionamiento institucional debe recuperar determinados límites de confrontación y cuestionó lo que definió como una dinámica política cada vez más agresiva. Sus declaraciones forman parte de su propia interpretación sobre el funcionamiento del Gobierno y el escenario político actual.
Finalmente, Grabois definió el enfrentamiento político con el oficialismo como una “batalla existencial” en torno al sistema de valores que, según su interpretación, representa Milei. El diputado sostuvo que ese modelo “debe ser derrotado” y que el Presidente también debe ser derrotado electoralmente, aunque aclaró que su planteo debía desarrollarse dentro de la ley. Sus declaraciones volvieron a instalar el debate sobre los límites de la confrontación política y el comportamiento de los legisladores dentro del Congreso.



