Morosidad: crecen las refinanciaciones, pero muchos deudores vuelven a incumplir

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La refinanciación de deudas alcanzó niveles elevados, pero una parte de los clientes que lograron reestructurar sus compromisos volvió a caer en mora. Según información a la que accedió Noticias Argentinas, alrededor del 30% de quienes ingresaron a planes de refinanciación reincidieron en los incumplimientos, en un contexto de fuerte deterioro del crédito familiar.

La morosidad de los hogares continúa en niveles elevados y suma una nueva señal de preocupación para bancos y entidades financieras: una parte de los clientes que habían logrado refinanciar sus deudas volvió a incumplir los pagos. La situación es seguida de cerca por las entidades, que buscan determinar si el deterioro del crédito familiar comenzó efectivamente a encontrar un techo o si todavía existe margen para nuevos aumentos de la irregularidad.

De acuerdo con información a la que accedió Noticias Argentinas, en algunos bancos alrededor del 30% de las personas que refinanciaron sus compromisos volvieron a caer en mora. El dato resulta relevante porque la refinanciación suele ser utilizada como una herramienta para recuperar créditos que presentan dificultades de pago y evitar que los deudores ingresen en categorías de mayor riesgo. Sin embargo, la reincidencia muestra que una parte de los clientes todavía encuentra dificultades para sostener los nuevos esquemas de pago acordados.

El escenario se conoce mientras los últimos datos del Banco Central de la República Argentina (BCRA) muestran que la irregularidad del crédito de las familias alcanzó el 12,9% en julio, frente al 12,8% registrado en junio. Para el conjunto del sector privado, la mora se ubicó en 7,7%. Al mismo tiempo, el organismo señaló que el crecimiento del saldo de la cartera en situación irregular continuó desacelerándose, un dato que había generado expectativas entre las entidades financieras respecto de una posible estabilización del deterioro.

Otro indicador observado por los bancos es la denominada mora temprana, que contempla atrasos todavía inferiores a los 90 días. Según los datos difundidos, este indicador había superado los seis puntos en noviembre de 2025 y se ubicó alrededor de cuatro puntos durante julio de 2026. La evolución había alimentado la expectativa de que el deterioro pudiera comenzar a estabilizarse hacia el cierre del año, pero la reincidencia de quienes refinanciaron sus compromisos vuelve a introducir interrogantes sobre la velocidad con la que podría normalizarse la cartera.

Entre los factores señalados para explicar el deterioro aparecen la falta de recuperación del ingreso real, el crecimiento que experimentó el crédito durante la primera etapa de expansión y las condiciones bajo las cuales fueron otorgados algunos préstamos. La combinación de ingresos limitados y obligaciones financieras acumuladas puede dificultar que los hogares sostengan los nuevos planes de pago, incluso después de haber conseguido una refinanciación. Consultoras como Econviews y EcoGo también vienen siguiendo la evolución de la mora y el endeudamiento de las familias.

La situación adquiere una dimensión mayor cuando se incorpora al análisis el crédito no bancario, que incluye a distintas entidades financieras y plataformas. Según los datos citados por NA, la morosidad en este segmento se ubica entre el 25% y el 30%, dependiendo de la empresa, niveles superiores a los registrados en el sistema bancario. En agosto, el crédito no bancario aumentó 1,5% real mensual y alcanzó un stock de aproximadamente $16,3 billones, mientras que el crédito bancario se contrajo 0,8% en términos reales.

El crecimiento del financiamiento no bancario también está relacionado con las dificultades que encuentran algunos hogares para acceder a nuevos préstamos dentro del sistema tradicional. Quienes acumulan incumplimientos pueden enfrentar mayores requisitos, menores montos disponibles o condiciones financieras más exigentes. Para las entidades, además, una cartera con elevados niveles de irregularidad implica mayores riesgos de incobrabilidad y puede llevar a endurecer los criterios para otorgar nuevos créditos, generando un círculo que también puede afectar el consumo y la actividad económica.

El problema del endeudamiento familiar también comenzó a ganar espacio en el Congreso, donde distintos sectores políticos impulsan proyectos con diferentes enfoques para abordar la situación. Según NA, se prevé una sesión para el 15 de octubre en la que se buscará avanzar sobre iniciativas vinculadas con la morosidad y el endeudamiento. Mientras el oficialismo plantea herramientas relacionadas con la transparencia del costo financiero y la educación financiera, sectores de la oposición proponen medidas como límites a las tasas y restricciones vinculadas con la relación entre las cuotas y los ingresos de los deudores.

El nuevo escenario deja planteado un interrogante que excede la cantidad de refinanciaciones concretadas: cuántos de los deudores que logran reestructurar sus compromisos pueden sostener efectivamente los nuevos pagos en el tiempo. La reincidencia de una parte de los clientes vuelve a poner el foco sobre la capacidad de pago de los hogares y sobre la evolución del ingreso real. Mientras bancos y entidades financieras esperan señales de estabilización, los próximos meses serán determinantes para establecer si las refinanciaciones permiten reducir de manera sostenible la morosidad o si una parte importante de las deudas vuelve a ingresar en situación irregular.

FUENTE: Noticias Argentinas

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