El cantante pasó por “Estamos Mal, Pero Vamos Bien” y habló de sus nuevos proyectos, las colaboraciones con otros artistas y las dificultades que enfrentan los músicos independientes para hacerse escuchar. También contó cómo fueron los meses de espera hasta concretar su primera canción junto a Abu.
La escena de la música popular atraviesa una transformación permanente y los artistas independientes deben combinar canciones, escenarios y redes sociales para conseguir un lugar en un mercado cada vez más competitivo. En ese escenario se encuentra Leo Ridao, cantante que viene desarrollando una propuesta vinculada a la cumbia y el cuarteto y que pasó por Estamos Mal, Pero Vamos Bien, donde repasó su presente artístico, sus nuevas colaboraciones y las estrategias que utiliza para acercarse al público. Su recorrido reciente incluye trabajos junto a Agus Cassano, con quien durante 2026 lanzó distintas canciones, y la participación de DJ Ortiva en la producción.
Ridao explicó que actualmente busca darle cada vez más espacio a las canciones propias. Si bien durante su carrera también interpretó covers, el objetivo pasa por construir una identidad musical reconocible y desarrollar material original. En ese camino comenzó a trabajar con Agus Cassano, un artista con quien comparte una búsqueda dentro de los ritmos populares. Esa sociedad ya se tradujo en lanzamientos concretos: No me llames más fue publicado en abril de 2026 y posteriormente llegaron Yo y Tú (Cumbia) y Volve esta noche, todos bajo el sello BARCA DISCOS.
Dentro de ese proceso también aparece el trabajo de DJ Ortiva, productor que participa en las nuevas canciones. La combinación entre cantante, artista invitado y productor forma parte de una dinámica cada vez más habitual en la música independiente, donde las colaboraciones permiten cruzar públicos y experimentar con diferentes sonidos. En el caso de Ridao, la apuesta pasa por mantener una raíz ligada a la cumbia y al cuarteto, pero incorporando distintas formas de producción y colaboración para ampliar el alcance de cada lanzamiento.
Uno de los capítulos más particulares de su recorrido fue la colaboración con Abu. Ridao contó que llegó a conversar con el artista aproximadamente un año antes de poder concretar la primera canción. La intención estaba desde el comienzo, pero las agendas de ambos hicieron que el encuentro en el estudio se demorara durante meses. Entre presentaciones, compromisos laborales y viajes, encontrar una fecha disponible se convirtió en una dificultad que terminó prolongando el proyecto durante alrededor de seis meses hasta poder hacerlo realidad.
La espera no significó improvisación. Ridao explicó que llegó a tener preparada la primera canción antes de entrar al estudio: había trabajado la letra y realizado una referencia para que el proyecto tuviera una base sobre la cual comenzar a trabajar. Después de varias postergaciones, finalmente ambos pudieron grabar sus respectivas partes y completar una canción que terminó teniendo una repercusión que superó las expectativas iniciales. Para el cantante, aquella experiencia también demostró que detrás de una colaboración que para el público puede parecer sencilla existen meses de organización, coordinación y trabajo.
El resultado permitió pensar en nuevos proyectos compartidos. Después de la recepción que tuvo aquella primera canción, apareció la posibilidad de continuar trabajando juntos y producir nuevo material. Para Ridao, las colaboraciones no funcionan solamente como una estrategia para sumar reproducciones: también permiten aprender de otros artistas, ampliar los públicos y encontrar nuevas posibilidades dentro de una escena musical donde las fronteras entre géneros son cada vez más permeables.
Pero la música no termina cuando se publica una canción. Durante la entrevista, Ridao dedicó buena parte de su reflexión a uno de los grandes desafíos de los artistas actuales: cómo lograr que el público se detenga a escuchar. En las redes sociales, los músicos compiten diariamente con miles de videos, canciones, tendencias y contenidos de todo tipo. Por eso, publicar repetidamente un fragmento de una canción no necesariamente alcanza para conseguir que alguien se interese por ella.
El cantante planteó que existe cierto cansancio entre los usuarios frente a las promociones que repiten permanentemente la misma fórmula. Un artista puede publicar una y otra vez el mismo fragmento, el mismo baile o el mismo formato viral, pero con el tiempo ese contenido puede dejar de generar curiosidad. Frente a ese escenario, Ridao considera que resulta necesario mostrar también quién está detrás de la canción: la personalidad del artista, situaciones cotidianas, momentos espontáneos y contenidos que permitan generar una relación más cercana con quienes están del otro lado de la pantalla.
Esa mirada implica entender que hoy la carrera de un músico independiente no depende exclusivamente de la calidad de una canción. También requiere construir una identidad, sostener una comunidad y encontrar formas genuinas de conectar con el público. Ridao atraviesa justamente esa etapa: nuevos lanzamientos, colaboraciones, producción y una búsqueda permanente de nuevas formas de comunicación. Sus trabajos de 2026 junto a Agus Cassano muestran además que la producción sigue en movimiento y que la apuesta pasa por sostener una identidad propia mientras se abren nuevas puertas dentro de la cumbia y el cuarteto.



