Caputo quedó por debajo de la meta fiscal y el FMI flexibilizó el objetivo de reservas

image
Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

La tercera revisión del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional dejó un escenario mixto para el Gobierno de Javier Milei. El Ejecutivo no alcanzó la meta de superávit primario del primer semestre, aun después de que el organismo redujera la exigencia original, mientras que el objetivo de reservas pudo ser cumplido luego de una fuerte modificación de la pauta y de la metodología de valuación de activos.

La misión técnica del Fondo Monetario Internacional (FMI) avanza con la tercera revisión del programa económico acordado con la Argentina y encontró un resultado dispar en las principales metas comprometidas por el Gobierno. De acuerdo con la información difundida por La Política Online, la administración de Luis Caputo quedó por debajo del objetivo fiscal establecido para el primer semestre de 2026, por lo que deberá gestionar una nueva dispensa o waiver para continuar con el programa. Al mismo tiempo, el frente de las reservas aparece formalmente cumplido, aunque después de cambios sustanciales en las condiciones utilizadas para medirlo.

En materia fiscal, entre enero y junio el Gobierno acumuló un superávit primario de 6,29 billones de pesos. El problema surgió al compararlo con la meta vigente para el 30 de junio, que había quedado establecida en 6,86 billones. La diferencia fue de aproximadamente 574.000 millones de pesos. El dato adquiere relevancia porque la meta ya había sido reducida previamente por el propio FMI: el objetivo original era de 8,45 billones de pesos y luego fue recortado hasta los 6,86 billones. Incluso con esa flexibilización, el resultado final quedó por debajo de la exigencia.

El incumplimiento fiscal abre la puerta a un nuevo waiver, una dispensa que permite al organismo aprobar una revisión pese a que una determinada meta cuantitativa no haya sido alcanzada. No sería la primera vez que el Gobierno argentino recurre a este mecanismo durante el programa vigente. En la revisión anterior, el FMI ya había concedido una dispensa relacionada con el incumplimiento de la meta de reservas correspondiente al cierre de 2025. La decisión sobre el nuevo pedido será parte de las negociaciones que acompañan el cierre de la tercera revisión.

Entre los factores que explican la brecha fiscal aparece la postergación de la presentación de las declaraciones juradas de Ganancias para personas humanas. La demora estuvo vinculada al tratamiento parlamentario de la denominada Inocencia Fiscal II y modificó el calendario de ingresos que el Gobierno esperaba computar durante el primer semestre. A esto se sumaron modificaciones tributarias y un menor nivel de actividad, que afectaron la recaudación y contribuyeron a que el resultado primario quedara por debajo del objetivo pactado con el organismo internacional.

El panorama fue diferente en el frente de las reservas internacionales. Al 30 de junio, la variación acumulada de las reservas netas desde fines de 2024 se ubicó en -3.111 millones de dólares, mientras que la meta vigente permitía una variación de hasta -8.600 millones. Bajo ese parámetro, el Gobierno logró superar el objetivo establecido. Sin embargo, la comparación con la meta original muestra una diferencia considerable: inicialmente se había establecido una exigencia de acumulación positiva de 3.200 millones de dólares.

La modificación de esa meta fue realizada por el FMI durante la revisión de mayo. El organismo redujo en 11.800 millones de dólares el objetivo de acumulación de reservas para el cierre de junio, llevando la exigencia desde una variación positiva de 3.200 millones hasta una variación negativa de 8.600 millones. Según cálculos citados por distintos medios, si se hubiera mantenido la pauta original, el Gobierno habría quedado unos 6.311 millones de dólares por debajo del objetivo. Por eso, el cumplimiento que surge de la tercera revisión está directamente relacionado con el cambio de las condiciones acordadas con el Fondo.

A la flexibilización de la meta se sumó un cambio en la metodología utilizada para valuar determinados activos del Banco Central. El FMI tomó como fecha de referencia el 31 de diciembre de 2025 para establecer la cotización utilizada en el cálculo, lo que produjo un efecto contable de aproximadamente 3.012,6 millones de dólares por la revaluación del oro. Según las estimaciones difundidas, ese cambio también evitó que la caída registrada posteriormente en el precio internacional del metal impactara de la misma manera sobre la medición de las reservas netas.

La revisión se desarrolla mientras el presidente Javier Milei, Luis Caputo, el viceministro de Economía José Luis Daza y otros integrantes del equipo económico participan de actividades vinculadas a la Argentina Week en París. Durante la ausencia de Caputo, las reuniones técnicas con la misión del Fondo en Buenos Aires fueron encabezadas por Daza. El resultado de la auditoría será determinante para definir la continuidad del programa y un eventual desembolso cercano a los 900 millones de dólares, mientras el Gobierno busca sostener el esquema económico acordado con el organismo.

El resultado de la tercera revisión, en definitiva, presenta dos situaciones diferentes: un incumplimiento de la meta fiscal que puede requerir una nueva dispensa y un cumplimiento de la meta de reservas alcanzado bajo parámetros que fueron modificados durante la negociación con el FMI. El debate sobre cómo interpretar esos resultados forma parte de la discusión económica, pero los números muestran que tanto el objetivo de superávit como el de reservas fueron objeto de ajustes respecto de las condiciones inicialmente establecidas. La definición final quedará en manos del organismo una vez concluido el proceso de revisión.

Fuente: La Política Online

Scroll al inicio