La intervención de la UOM repudió el cierre de Electrolux y crece la disputa interna por los 200 despidos

Gremiales
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La conducción nacional intervenida de la Unión Obrera Metalúrgica cuestionó el cierre de la planta de Electrolux en Rosario, que dejó en riesgo a unos 200 trabajadores. El conflicto volvió a exponer la interna del gremio y la disputa con el sector que responde al desplazado Abel Furlán.

El cierre de la planta de Electrolux en Rosario abrió un nuevo frente de conflicto para la Unión Obrera Metalúrgica y, al mismo tiempo, volvió a poner en evidencia la interna que atraviesa al sindicato. La empresa anunció el cierre de su fábrica ubicada en la zona sur de la ciudad y la desvinculación de alrededor de 200 trabajadores, una decisión que generó la reacción inmediata de la UOM Rosario y posteriormente de la intervención nacional del gremio.

Según publicó La Política Online, la intervención de la UOM, encabezada por Alberto Biglieri, salió a repudiar el cierre 24 horas después de que se conociera la decisión empresarial. El retraso en el pronunciamiento fue interpretado por fuentes de la interna sindical consultadas por el medio como una señal de preocupación frente a la posibilidad de que Antonio Donello, titular de la UOM Rosario y dirigente enfrentado con la actual conducción nacional, pudiera quedar al frente del reclamo y fortalecer políticamente al sector de Abel Furlán. Se trata de una interpretación atribuida a esas fuentes y no de una posición formal de la intervención.

Donello encabezó el reclamo contra el cierre y reclamó la preservación de los puestos de trabajo. La UOM Rosario cuestionó la decisión de Electrolux y planteó que la empresa debía retrotraer los despidos, mientras preparaba acciones ante el Ministerio de Trabajo de Santa Fe. En las horas posteriores, el conflicto derivó en una instancia administrativa que modificó provisoriamente el escenario laboral de los trabajadores afectados.

El Ministerio de Trabajo de Santa Fe dictó la conciliación obligatoria y suspendió los despidos hasta el 20 de octubre. Durante ese período, los trabajadores continuarán cobrando sus salarios aunque no deberán concurrir a la planta. La medida también estableció restricciones para retirar herramientas o maquinaria, con el objetivo de evitar un eventual vaciamiento mientras continúan las negociaciones entre la empresa y el sindicato.

Desde la UOM Rosario señalaron que la conciliación representa un primer paso, pero advirtieron que el conflicto de fondo continúa porque Electrolux mantiene su decisión de cerrar definitivamente la planta. Según explicó el abogado del gremio, Pablo Cerra, la empresa argumentó que el cierre responde a una estrategia empresarial vinculada con la importación de productos. La organización sindical, en cambio, sostiene como objetivo la preservación de los puestos de trabajo y cuestiona la validez de los despidos.

La situación de Electrolux se produce además después de un proceso de reducción de personal y cambios en la producción. De acuerdo con información difundida durante el conflicto, la planta llegó a contar con alrededor de 800 trabajadores, pero en los últimos años sufrió retiros voluntarios y una reducción progresiva de sus líneas de fabricación. Durante 2026 dejó de producir algunos artículos y avanzó hacia un esquema con mayor participación de productos importados.

El conflicto laboral se superpone con la situación institucional de la UOM. La Justicia había anulado la elección nacional del gremio que había consagrado nuevamente a Abel Furlán y dispuso la intervención de la organización. Posteriormente, la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo modificó el esquema de intervención y estableció un triunvirato integrado por Alberto Biglieri, Pablo Iglesias y Ariel Martín Alonso, con la misión de administrar el sindicato y avanzar hacia su normalización electoral.

La disputa interna vuelve a cobrar importancia porque el conflicto de Electrolux coloca a la UOM frente a uno de los principales reclamos laborales de Rosario en este momento. La conducción local busca sostener la negociación y evitar los despidos, mientras la intervención nacional también expresó su rechazo al cierre. Al mismo tiempo, la interna sindical continúa abierta y el enfrentamiento entre los distintos sectores de la organización atraviesa la respuesta frente a la crisis industrial. Por ahora, la conciliación obligatoria mantiene suspendidos los despidos hasta el 20 de octubre, fecha en la que deberán retomarse las conversaciones sobre el futuro de la planta.

Fuente: La Política Online

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