El Presidente volvió a cuestionar los indicadores oficiales de actividad económica y aseguró que las mediciones del INDEC “miden mal”. Sus declaraciones reabrieron el debate sobre la independencia del organismo, luego de la postergación de una nueva metodología para calcular la inflación y la salida de Marco Lavagna.
El presidente Javier Milei volvió a poner bajo cuestionamiento los datos elaborados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), al sostener que algunos de sus indicadores no reflejan adecuadamente la situación económica del país. Durante una entrevista televisiva, el mandatario afirmó que los indicadores “están arrojando cualquier cosa”, cuestionó particularmente las series desestacionalizadas y sostuvo que existe una diferencia entre los datos publicados y lo que, según su interpretación, ocurre en la economía real.
Las declaraciones se produjeron después de que el INDEC difundiera una serie de indicadores que mostraron señales negativas en distintos sectores. Entre ellos se encuentra el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que registró en julio una caída del 2,9% respecto de junio y una baja interanual del 1,4%. El organismo también informó una desocupación del 7,9% durante el segundo trimestre de 2026 y una caída de las ventas de los supermercados del 2,1% interanual durante julio.
Milei cuestionó la utilización de esos datos para describir la evolución de la economía y sostuvo que los cambios estructurales producidos durante su gestión pueden distorsionar determinadas comparaciones estadísticas. En particular, rechazó la interpretación de que exista una caída significativa del consumo y afirmó que las series desestacionalizadas pueden generar resultados que, a su criterio, no representan correctamente la dinámica económica. El planteo implica un cuestionamiento directo a la forma en que el organismo procesa y presenta algunos de sus indicadores.
La controversia recuperó además un antecedente central: la postergación de la actualización de la metodología utilizada para calcular el Índice de Precios al Consumidor (IPC). El INDEC había trabajado durante años en una nueva estructura basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017-2018, que buscaba actualizar los patrones de consumo utilizados para determinar las ponderaciones del índice. La modificación finalmente no fue implementada en febrero de este año.
La postergación coincidió con la salida de Marco Lavagna de la conducción del organismo. Desde el Gobierno argumentaron que no resultaba conveniente cambiar la metodología mientras continuaba el proceso de desaceleración de la inflación. El ministro de Economía, Luis Caputo, había señalado que el cambio debía realizarse cuando el proceso de desinflación estuviera completamente consolidado. Por ese motivo, el INDEC continúa utilizando la estructura vigente, construida sobre patrones de consumo correspondientes a períodos anteriores, mientras la actualización permanece pendiente.
La discusión sobre la autonomía del organismo estadístico también generó cuestionamientos sindicales. Desde ATE INDEC reclamaron un organismo independiente del poder político, mientras que Lavagna, al dejar su cargo, expresó su expectativa de que continuaran los cambios destinados a actualizar el sistema estadístico. Estos planteos se sumaron a un debate más amplio sobre las condiciones institucionales necesarias para garantizar la continuidad y comparabilidad de las estadísticas oficiales.
El Gobierno, por su parte, no anunció actualmente una intervención ni un cambio estructural en el INDEC a partir de las críticas presidenciales. Según informó La Nación, fuentes cercanas al Ejecutivo señalaron que no están previstos cambios en el organismo, que desde febrero es conducido por Pedro Lines, y atribuyeron los resultados negativos de algunos indicadores a las fluctuaciones propias de la economía.
El episodio vuelve a colocar a las estadísticas oficiales en el centro de la discusión económica y política. El INDEC continúa publicando indicadores sobre inflación, actividad, empleo, pobreza, industria y consumo, entre otros rubros, mientras el Gobierno sostiene una interpretación diferente de algunos de esos resultados. La discusión sobre la metodología, la actualización de las mediciones y la autonomía institucional del organismo seguirá siendo relevante, especialmente mientras permanezcan pendientes cambios estadísticos que habían comenzado a desarrollarse antes de la salida de Lavagna.
Fuente: Política Argentina



