Durante su primer discurso ante las autoridades francesas, en el Palacio del Elíseo, el papa León XIV llamó a no asumir la guerra como un destino inevitable y reclamó fortalecer el diálogo y la diplomacia. También alertó sobre la carrera armamentista y defendió una paz basada en la dignidad y los derechos de las personas y los pueblos.
El papa León XIV se pronunció este viernes contra la idea de considerar inevitables las guerras y llamó a los gobiernos y a la comunidad internacional a fortalecer el diálogo y la diplomacia como herramientas para resolver los conflictos. El mensaje fue pronunciado durante su primer discurso ante las autoridades de Francia, en el Palacio del Elíseo, durante el comienzo de su visita al país europeo.
“Os exhorto, pues, a que nunca os resignéis ante la perspectiva de una guerra considerándola inevitable, sino a que promováis sin descanso el diálogo y la diplomacia”, expresó el Pontífice. Según planteó, esos mecanismos deben contribuir a preservar sociedades pacíficas y respetuosas de la dignidad y los derechos tanto de las personas como de los pueblos.
En ese marco, León XIV sostuvo que Francia, de acuerdo con los valores que históricamente reivindica, puede realizar una contribución en favor de la paz. El Papa expresó su deseo de que el país europeo pueda “trazar el camino hacia una paz desarmada y desarmante”, una formulación con la que vinculó la búsqueda de la paz con la necesidad de reducir la lógica de confrontación y la dependencia de la fuerza militar.
Otro de los puntos centrales de su intervención estuvo relacionado con la carrera armamentista y las armas nucleares. León XIV retomó planteos de la encíclica Pacem in terris, de Juan XXIII, para advertir sobre los riesgos asociados con la proliferación de armas atómicas y plantear la necesidad de avanzar hacia procesos de desarme. También cuestionó la idea de que la acumulación de armamento pueda constituir por sí misma una garantía de seguridad.
“La paz no es un equilibrio de fuerzas; se construye cada día a través del diálogo y la justicia”, afirmó el Papa durante su intervención. De esta manera, el Pontífice presentó la construcción de la paz como un proceso político y social que requiere negociación, cooperación y búsqueda de acuerdos, en lugar de limitarse a una relación basada en la capacidad militar de los distintos Estados.
León XIV también recurrió al lema republicano francés de “libertad, igualdad y fraternidad”. En su discurso sostuvo que la libertad debe estar vinculada con el compromiso por el bien común, que la fraternidad debe extenderse a toda la humanidad y que la igualdad debe apoyarse en fundamentos de justicia y caridad. Para el Pontífice, esos principios no son únicamente expresiones institucionales, sino valores con una dimensión ética universal.
El contexto internacional estuvo presente a lo largo del mensaje papal. León XIV hizo referencia a la cooperación entre Francia y la Iglesia Católica en relación con los cristianos de Oriente y destacó la labor educativa, social, cultural y humanitaria desarrollada en Medio Oriente. Entre las iniciativas mencionadas estuvo el Fondo para las Escuelas de Oriente, que desde 2021 brinda apoyo a centros educativos de la región.
El discurso en el Elíseo se inscribe además en una serie de pronunciamientos recientes del Pontífice sobre los conflictos armados y la necesidad de recurrir a vías diplomáticas. En septiembre, León XIV ya había reclamado el fin de la destrucción en Ucrania y pedido que las negociaciones abrieran camino a la diplomacia. En su encíclica Magnifica Humanitas, publicada en mayo de 2026, también planteó el diálogo, la diplomacia y el perdón como instrumentos para enfrentar los conflictos y advirtió sobre los efectos de la desinformación y las narrativas que presentan la violencia como inevitable.
Con ayuda de la Nueva Mañana



