Empresarios del calzado advierten por una crisis terminal: cierres, importaciones y pérdida de empleo

image
Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

Fabricantes del sector alertan por la caída del consumo, el avance de las importaciones y el aumento de los costos. Lito Albano, dueño de la firma Luna Chiara, sostuvo que las fábricas intentan “perder lo menos posible y perdurar en el tiempo”, mientras estimó que durante el primer semestre de 2026 se perdieron 6.900 puestos de trabajo en la industria del calzado.

La industria argentina del calzado atraviesa un escenario de fuerte preocupación entre fabricantes y trabajadores. Empresarios del sector advierten por la combinación de caída del consumo, incremento de los costos internos y una mayor presencia de productos importados, factores que están afectando la producción y poniendo en riesgo la continuidad de numerosas fábricas. En ese contexto, fabricantes volvieron a reclamar políticas específicas para una actividad que, según sus propios representantes, atraviesa uno de sus momentos más complejos de las últimas décadas.

Uno de los testimonios más contundentes fue el de Lito Albano, propietario de la firma Luna Chiara, quien aseguró que las empresas están atravesando una situación que calificó como “terminal”. El empresario explicó que muchas fábricas dejaron de concentrarse en obtener ganancias y actualmente buscan sostenerse con los recursos disponibles. “Cada fábrica lo que está haciendo es tratar de perder lo menos posible y perdurar en el tiempo”, sostuvo, al describir un escenario en el que el capital de trabajo se consume progresivamente mientras las ventas no alcanzan para sostener la estructura productiva.

Albano también señaló que alrededor de 450 fábricas se sumaron a los reclamos del sector, con establecimientos que cuentan, en promedio, con planteles de entre cinco y 30 trabajadores. Según explicó, una de las principales dificultades está vinculada con el ingreso de calzado proveniente del exterior, tanto a través de canales formales como mediante operaciones que los empresarios denuncian como contrabando. Brasil y China aparecen entre los principales orígenes mencionados, mientras que también se señaló el impacto de las plataformas internacionales de comercio electrónico sobre los fabricantes locales.

A la competencia externa se suma, de acuerdo con los empresarios, un problema de costos internos. Albano mencionó una denominada “inflación en dólares” que habría reducido la competitividad de los productos fabricados en Argentina frente a los importados. A esto agregó el aumento de la energía, los combustibles y otros gastos fijos que deben afrontar las empresas. El resultado, según su descripción, es una combinación de menores ventas y mayores costos que dificulta mantener abiertas las plantas industriales.

El impacto también se refleja en el empleo. El empresario aseguró que durante el primer semestre de 2026 se perdieron alrededor de 6.900 puestos de trabajo dentro de la industria del calzado y sostuvo que numerosas fábricas dejaron de funcionar. En su propio caso, relató que llegó a tener más de 100 empleados y que actualmente la estructura de su fábrica y sus locales no supera los 30 trabajadores, una reducción significativa de su plantilla a lo largo de los últimos años.

Los datos generales de la industria manufacturera muestran, además, un panorama desigual entre las distintas ramas productivas. Según información del INDEC difundida en agosto, la utilización de la capacidad instalada industrial alcanzó el 59,1% en junio de 2026. Dentro de ese escenario, la división de “prendas de vestir, cuero y calzado” registró una caída interanual del 8,4% en junio, mientras que durante el primer semestre la producción industrial manufacturera acumuló una baja del 2,2% respecto del mismo período del año anterior.

El deterioro del mercado interno aparece como otro de los factores señalados por los fabricantes. Albano explicó que muchas familias perdieron poder adquisitivo y priorizan los gastos esenciales, lo que repercute directamente sobre la compra de indumentaria y calzado. El propio empresario planteó que no corresponde responsabilizar a los consumidores por buscar precios más bajos, ya que, en el escenario actual, los productos importados pueden ofrecer valores que las fábricas nacionales tienen dificultades para igualar.

En paralelo, el escenario industrial general muestra señales de presión sobre el empleo y la actividad. Un informe reciente basado en datos oficiales señaló que entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 se perdieron 97.312 puestos de trabajo registrados en unidades productivas industriales y que el número de empresas manufactureras con trabajadores registrados cayó en 4.020 establecimientos durante ese período. Aunque estos datos abarcan al conjunto de la industria y no exclusivamente al calzado, permiten dimensionar el contexto en el que se desarrolla el reclamo de los fabricantes.

Frente a este panorama, los empresarios del calzado volvieron a reclamar medidas que permitan sostener la producción nacional y el empleo. Albano cuestionó la idea de que las empresas simplemente deban “reinventarse” y planteó que, si la industria pierde mercado y el comercio también se retrae, las alternativas para las fábricas se vuelven cada vez más limitadas. El reclamo se suma a las advertencias de distintos sectores manufactureros que vienen señalando dificultades para sostener niveles de producción y empleo en un contexto de mayor competencia externa y menor demanda interna.

Fuente: InfoGremiales

Scroll al inicio