Las intensas lluvias registradas en la cuenca del río Iguazú provocaron una crecida extraordinaria y llevaron el caudal de las Cataratas a niveles muy superiores al promedio. El pico alcanzó los 8,37 millones de litros por segundo y las autoridades mantienen un monitoreo permanente de la zona.
Las Cataratas del Iguazú volvieron a mostrar una de sus imágenes más impactantes como consecuencia de una extraordinaria crecida del río. El caudal llegó a superar los 8 millones de litros de agua por segundo, un volumen que multiplica varias veces el promedio habitual de las Cataratas y que transformó por completo el paisaje de uno de los principales atractivos naturales de Argentina y Brasil.
El pico registrado alcanzó aproximadamente los 8,37 millones de litros por segundo, mientras que el promedio histórico se ubica alrededor de los 1,5 millones de litros por segundo. De esta manera, el volumen de agua llegó a superar en más de cinco veces los valores considerados habituales para este sector del río Iguazú.
La explicación principal del fenómeno está vinculada con las intensas precipitaciones que se produjeron en la cuenca alta del río Iguazú, particularmente en territorio brasileño. El incremento de las lluvias provocó una fuerte acumulación de agua aguas arriba y posteriormente se tradujo en una marcada suba del caudal que llega a los saltos. También se mencionó una posible influencia del fenómeno de El Niño sobre las condiciones meteorológicas de la región.
El aumento del caudal generó una postal completamente diferente a la habitual. La enorme cantidad de agua produjo una intensa cortina de rocío y una mayor fuerza en los saltos, mientras la bruma cubrió buena parte de los miradores. La magnitud del fenómeno permitió observar las Cataratas con una potencia poco frecuente y generó numerosas imágenes y videos que rápidamente comenzaron a circular.
A pesar de la fuerza del río, los equipos responsables de la seguridad y de la gestión turística mantienen un seguimiento permanente de la situación. En el lado brasileño, la concesionaria Urbia+Cataratas y el Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad (ICMBio) realizan evaluaciones en tiempo real para determinar si resulta necesario restringir determinados sectores ante eventuales nuevos aumentos del caudal.
Uno de los puntos que concentra mayor atención es la zona de la Garganta del Diablo, debido a su cercanía con el curso de agua y a la fuerza que adquiere el río durante las crecidas. Ante niveles excepcionales, las autoridades pueden disponer cierres preventivos de pasarelas y circuitos para proteger tanto a los visitantes como a la infraestructura turística.
La situación también exige especial atención porque el caudal puede modificarse rápidamente de acuerdo con las condiciones meteorológicas y las lluvias que continúen registrándose en la cuenca. Por ese motivo, los organismos responsables mantienen protocolos específicos para decidir eventuales restricciones, cierres temporales o modificaciones en los recorridos turísticos cuando las condiciones dejan de ser seguras.
La crecida extraordinaria vuelve a poner en evidencia la enorme fuerza del río Iguazú y genera una imagen poco habitual de las Cataratas, pero también obliga a extremar las medidas de prevención. Con millones de litros de agua circulando cada segundo, el comportamiento del río continúa bajo vigilancia para garantizar la seguridad de quienes visitan el Parque Nacional y determinar cómo evolucionarán los distintos circuitos frente a posibles nuevas variaciones del caudal.
Fuente: Minuto Uno



