La Reserva Federal subió la tasa y vuelve a poner presión sobre el dólar y los activos argentinos

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La Fed elevó en 0,25 puntos porcentuales su tasa de referencia, hasta un rango de entre 3,75% y 4%, en la primera suba desde julio de 2023. La decisión modifica las condiciones financieras internacionales y puede afectar el acceso de los países emergentes al financiamiento, mientras los bonos argentinos quedan expuestos a una mayor competencia de los activos estadounidenses.

La Reserva Federal de Estados Unidos decidió subir nuevamente su tasa de interés de referencia, una medida que impacta sobre los mercados financieros internacionales y que puede generar nuevas presiones sobre las economías emergentes. El incremento fue de 0,25 puntos porcentuales y llevó la tasa de los fondos federales a una banda de entre 3,75% y 4%. Se trata del primer aumento dispuesto por la autoridad monetaria estadounidense desde julio de 2023.

La decisión fue adoptada por unanimidad por los doce integrantes del Comité Federal de Mercado Abierto, el organismo encargado de definir la política monetaria de Estados Unidos. La Fed mantuvo además abierta la posibilidad de aplicar otro incremento antes de que termine 2026, en un escenario marcado por una inflación estadounidense que continúa por encima del objetivo del 2%.

El movimiento tiene relevancia para el dólar porque una suba de las tasas estadounidenses puede mejorar el rendimiento de los activos financieros denominados en esa moneda. Tras el anuncio, el dólar registró una apreciación frente a otras monedas importantes, mientras los mercados comenzaron a evaluar la posibilidad de que el ciclo de endurecimiento monetario continúe. Reuters informó que el índice dólar avanzó alrededor de 0,3% y alcanzó niveles cercanos a un máximo de cinco semanas.

Para Argentina, uno de los principales canales de impacto pasa por los bonos y por el costo del financiamiento externo. Cuando los títulos del Tesoro estadounidense ofrecen mayores rendimientos, los activos de países emergentes pueden perder atractivo relativo, especialmente para inversores que buscan reducir exposición al riesgo. En el caso argentino, esto puede traducirse en presión sobre los bonos soberanos y, eventualmente, sobre el riesgo país.

El mecanismo también puede repercutir sobre el mercado cambiario. Si determinados inversores deciden desprenderse de activos argentinos para posicionarse en instrumentos estadounidenses, necesitan convertir previamente sus posiciones en dólares. El Destape señala que ese proceso puede generar una mayor demanda de divisas y ejercer presión alcista sobre el tipo de cambio argentino. La magnitud del efecto, sin embargo, depende también de las condiciones locales y de las expectativas que ya estén incorporadas en los precios.

Otro aspecto relevante es el costo que enfrenta el Estado argentino para financiarse en dólares. El analista Roberto Silva, de la Oficina de Inversiones de Cohen, señaló que una mayor tasa internacional puede incrementar el costo de compromisos a tasa variable y encarecer nuevas emisiones de deuda en moneda estadounidense, debido a que aumenta la tasa de referencia sobre la cual se construye el financiamiento.

El escenario internacional también llega en un momento de especial atención para los mercados emergentes. La Fed proyecta una inflación estadounidense todavía elevada durante 2026 y sus funcionarios contemplan la posibilidad de otra suba de tasas antes de fin de año. Reuters informó que 16 de los 18 miembros del organismo proyectaban al menos un incremento adicional durante 2026, aunque las decisiones futuras dependerán de la evolución de los datos económicos.

La decisión de la Reserva Federal vuelve así a colocar al dólar, las tasas internacionales y el financiamiento externo en el centro de la escena económica argentina. Para un país que necesita sostener el acceso a los mercados y mejorar las condiciones de financiamiento, un escenario de tasas estadounidenses más elevadas puede representar un desafío adicional. La evolución de los bonos argentinos, el riesgo país y el mercado cambiario durante las próximas semanas será uno de los indicadores a seguir para medir el impacto concreto de este nuevo escenario financiero internacional.

Fuente: El Destape

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