Presupuesto 2027: el Gobierno modifica el esquema de discapacidad y prevé fondos para universidades por debajo de sus reclamos

milei
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El proyecto de Presupuesto 2027 enviado al Congreso incorpora modificaciones vinculadas con las políticas de discapacidad y establece una partida de $7,3 billones para las universidades nacionales. Las instituciones universitarias reclaman mayores recursos para afrontar gastos de funcionamiento y salarios.

El proyecto de Presupuesto 2027 presentado por el Gobierno nacional incorporó cambios en distintas áreas sensibles del gasto público, entre ellas las políticas destinadas a las personas con discapacidad y el financiamiento de las universidades nacionales. La iniciativa, enviada a la Cámara de Diputados, establece las partidas que el Poder Ejecutivo pretende destinar durante el próximo año y deberá ser discutida por el Congreso antes de su eventual aprobación.

Uno de los puntos que genera atención dentro del proyecto es el tratamiento de las políticas de discapacidad. El Presupuesto incorpora modificaciones relacionadas con las normas que regulan la asistencia y el financiamiento de este sector. Según las informaciones difundidas sobre el proyecto, el Gobierno busca encuadrar parte de estas obligaciones dentro del esquema presupuestario general, en un contexto en el que las partidas sociales constituyen uno de los componentes centrales del gasto público nacional.

La discusión sobre discapacidad llega al Presupuesto después de meses de tensión política y legislativa alrededor del financiamiento del sector. Durante 2026, el Congreso había avanzado con iniciativas destinadas a establecer una emergencia en discapacidad, mientras que el Poder Ejecutivo cuestionó el impacto fiscal de esas medidas. La incorporación de modificaciones dentro del Presupuesto 2027 vuelve a colocar el tema en el centro del debate parlamentario y abre una nueva discusión sobre los recursos que deberán garantizarse para las prestaciones y programas destinados a las personas con discapacidad.

En el caso de las universidades nacionales, el proyecto contempla una partida de aproximadamente $7,3 billones para funcionamiento, inversión y programas universitarios durante 2027. Sin embargo, ese monto se encuentra por debajo de los recursos que las universidades y distintos sectores de la comunidad académica vienen reclamando para atender el funcionamiento del sistema, los salarios docentes y no docentes y las necesidades de infraestructura.

El financiamiento universitario constituye desde hace tiempo uno de los principales puntos de conflicto entre las universidades nacionales y el Gobierno de Javier Milei. Las instituciones sostienen que los fondos disponibles deben actualizarse para evitar un deterioro de su capacidad de funcionamiento, mientras que el Poder Ejecutivo mantiene como prioridad el equilibrio de las cuentas públicas y la reducción del déficit. Esa diferencia de criterios volverá a expresarse durante el tratamiento parlamentario del Presupuesto 2027.

El proyecto presupuestario se inscribe en un programa económico que establece como una de sus principales metas mantener el superávit fiscal. Para 2027, el Gobierno proyecta un crecimiento del Producto Bruto Interno del 4%, una inflación anual del 18% y un resultado primario positivo equivalente al 1,3% del PBI. Esas previsiones constituyen el marco dentro del cual fueron calculadas las partidas destinadas a las distintas áreas del Estado.

La discusión parlamentaria será determinante para definir si las partidas previstas originalmente se mantienen o son modificadas. De hecho, desde el Gobierno ya dejaron trascender que existe margen para incorporar cambios durante el debate legislativo en áreas como discapacidad y universidades. La Casa Rosada busca avanzar con el tratamiento del proyecto durante octubre y comenzó a negociar con gobernadores y bloques legislativos para reunir los apoyos necesarios.

El Presupuesto 2027 queda así atravesado por una discusión que excede los números generales de crecimiento, inflación y déficit: también deberá definir cuánto dinero tendrá cada área del Estado y bajo qué condiciones se ejecutarán esas partidas. En discapacidad, el debate estará centrado en las modificaciones incorporadas al esquema vigente y en la capacidad de financiamiento de las prestaciones. En universidades, la discusión pasará por el monto destinado al sistema y por los reclamos de las instituciones para ampliar los recursos. El Congreso tendrá ahora la responsabilidad de analizar cada uno de esos puntos antes de definir el texto definitivo de la ley.

Fuente: Ámbito

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