El Fondo Monetario Internacional enviará una misión técnica a la Argentina durante la semana del 21 de septiembre para iniciar la tercera revisión del acuerdo con el Gobierno de Javier Milei. El organismo analizará las metas fiscales y la acumulación de reservas en un escenario marcado por la desaceleración económica y nuevos vencimientos de deuda.
El Fondo Monetario Internacional volverá a poner la lupa sobre la economía argentina. Durante la semana del 21 de septiembre llegará al país una misión técnica del organismo para iniciar la tercera revisión del programa acordado con el Gobierno de Javier Milei. Los técnicos analizarán los resultados correspondientes al segundo trimestre y pondrán especial atención en el cumplimiento de las metas fiscales y en la evolución de las reservas internacionales.
La revisión se producirá en un momento particularmente sensible para la administración libertaria. Mientras el Gobierno intenta sostener el equilibrio fiscal y avanzar en la recomposición de las reservas del Banco Central, la actividad económica comenzó a mostrar señales de desaceleración. La industria manufacturera cayó 5% mensual en julio y la construcción retrocedió 4,6%, dos sectores con fuerte impacto sobre el empleo y la actividad interna.
El FMI mantiene para 2026 una estimación de crecimiento de 3,5% y una inflación anual del 25%, mientras que el programa establece una meta de resultado fiscal primario equivalente al 1,4% del PBI. Sin embargo, la evolución de la economía empieza a alejarse de algunas de las previsiones iniciales y el desafío para el Gobierno pasa por sostener el superávit sin profundizar la caída de sectores productivos y del consumo.
Uno de los puntos centrales de la revisión será la acumulación de dólares. El acuerdo con el Fondo establece una trayectoria determinada para recomponer las reservas y reducir los riesgos de financiamiento. El organismo ya había aceptado modificaciones y dispensas vinculadas con algunas metas durante la revisión anterior, especialmente aquellas relacionadas con la acumulación de divisas. Ahora deberá evaluar si los resultados del segundo trimestre permiten mantener el cronograma establecido.
La llegada de los técnicos del FMI, además, ocurrirá apenas unos días antes de un nuevo vencimiento. El 25 de septiembre Argentina tiene previsto pagar al organismo 583,3 millones de Derechos Especiales de Giro correspondientes al acuerdo vigente. El monto equivalente ronda los 800 millones de dólares, aunque puede variar según la cotización de los DEG.
En ese contexto, las reservas vuelven a convertirse en uno de los principales puntos de tensión. El Gobierno necesita administrar los dólares disponibles para intervenir en el mercado cambiario, afrontar los pagos de deuda y sostener la confianza financiera, al mismo tiempo que intenta cumplir con la exigencia del Fondo de recomponer el balance del Banco Central. La discusión adquiere todavía mayor relevancia porque las expectativas de un regreso pleno al financiamiento voluntario durante este año no se concretaron en los términos previstos.
El escenario también está condicionado por las necesidades financieras que Argentina tendrá durante 2027. El FMI proyecta mayores requerimientos de financiamiento para el próximo año, mientras que el Gobierno apuesta a que sectores vinculados con la energía y las exportaciones generen los dólares necesarios para afrontar los compromisos externos. La estrategia oficial combina nuevas emisiones de deuda, operaciones financieras, compras de reservas y mayores ingresos provenientes de sectores exportadores.
La tercera revisión, por lo tanto, será una prueba importante para Milei y su equipo económico. El Fondo deberá determinar si las metas fueron cumplidas, si las reservas avanzaron según lo pactado y si el resultado fiscal permite sostener el programa. Para el Gobierno, el resultado no tendrá impacto solamente sobre la relación con el organismo: también funcionará como una señal para los acreedores privados y los mercados financieros en un momento en que Argentina necesita renovar deuda, conseguir dólares y demostrar que su esquema económico puede sostenerse sin depender exclusivamente del endeudamiento.
Fuente: El Destape



