Centros vecinales sin partidismo: Britos defendió la participación barrial y advirtió que gobernar en soledad “tiene garantizado el fracaso”

Adrian Britos
Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

El secretario de Políticas Vecinales de la Municipalidad de Córdoba destacó la transformación del vecinalismo, defendió la participación de los vecinos por fuera de las estructuras partidarias y planteó la necesidad de construir respuestas desde los barrios.

El debate sobre el rol de los centros vecinales volvió a ocupar un lugar central en la discusión política de Córdoba. En una entrevista con Enfoque SUTE, el secretario de Políticas Vecinales de la Municipalidad de Córdoba, Adrián Britos, defendió un modelo de participación barrial que, según sostuvo, busca evitar la partidización de las organizaciones vecinales y poner a los vecinos como protagonistas.

Britos planteó que existe una diferencia entre politizar y partidizar los centros vecinales. En ese sentido, remarcó que los vecinos tienen derecho a tener sus propias ideas políticas y que los partidos deben involucrarse en la vida democrática, pero cuestionó que las estructuras partidarias intenten representar de manera directa la mirada de quienes viven en cada barrio.

“Cada vecino ha sufrido sus propias experiencias”, explicó el funcionario, al considerar que imponer una mirada partidaria sobre las necesidades de un barrio puede terminar generando el efecto contrario al buscado.

“Si lo personificás desde un partido, lo alejás”

Uno de los conceptos más fuertes de su planteo fue la necesidad de preservar a los centros vecinales como espacios de participación plural. “Si vos personificás desde un partido la mirada de un vecino, lo único que hacés no es acercarlo, sino alejarlo”, sostuvo Britos.

Para el secretario municipal, la participación política no debe desaparecer de los barrios, sino que debe expresarse de otra manera. Los partidos políticos, afirmó, tienen un papel dentro de la democracia, pero las organizaciones vecinales necesitan construir su propia dinámica a partir de las demandas concretas de los vecinos.

En esa línea, sostuvo que el objetivo es que sean las personas las que se involucren para encontrar soluciones, independientemente de sus pertenencias o pensamientos políticos.

De 83 a casi 400 centros vecinales

El planteo se da en el marco de la transformación que, según Britos, atravesó el sistema vecinal de la ciudad durante los últimos años. El funcionario señaló que la gestión comenzó con 83 centros vecinales y que actualmente se encuentra “llegando a 400 centros vecinales” sobre un universo de 562 barrios.

La propuesta apunta a profundizar la descentralización y generar mecanismos para que las necesidades de cada sector puedan llegar con mayor rapidez al Estado municipal.

Para Britos, el desafío no pasa solamente por responder a los problemas inmediatos, sino también por hacerlo con calidad humana, teniendo en cuenta las particularidades de cada comunidad.

“El que gobierna en soledad tiene garantizado el fracaso”

Pero el funcionario fue más allá de la discusión estrictamente vecinal y dejó una definición de alcance político: “Todo gobernante que gobierne en soledad tiene garantizado el fracaso”.

La frase sintetizó su mirada sobre la relación entre el Estado y la sociedad. Según explicó, ningún gobierno puede conocer por sí solo todas las necesidades y problemáticas que atraviesan a una comunidad, especialmente en un contexto en el que el conocimiento y las herramientas disponibles avanzan permanentemente.

Por eso, defendió la necesidad de escuchar y generar mecanismos de participación que permitan incorporar distintas miradas a la gestión pública.

Optimizar recursos y escuchar al vecino

Otro de los ejes planteados por Britos fue la necesidad de optimizar los recursos del Estado y, al mismo tiempo, mejorar la capacidad de respuesta frente a las demandas cotidianas.

“Necesitamos respuestas desde lo inmediato, pero también con calidad humana”, afirmó durante la entrevista.

Desde su perspectiva, los centros vecinales pueden cumplir un papel clave como espacios de contacto directo entre el Estado y los vecinos, permitiendo conocer problemas que muchas veces no aparecen en las agendas generales de la administración.

La discusión sobre el vecinalismo, de esta manera, vuelve a cruzarse con una cuestión más amplia: cómo gobernar una ciudad sin concentrar todas las decisiones en las estructuras políticas tradicionales.

Una disputa por el protagonismo en los barrios

El planteo de Britos también instala una discusión política sobre quién debe ocupar el centro de la escena en las organizaciones barriales: los partidos y sus dirigentes o los propios vecinos.

Su posición es clara: los vecinos pueden tener distintas identidades políticas, pero los centros vecinales deben funcionar como ámbitos de participación abiertos, donde esas diferencias no se conviertan en una barrera para resolver los problemas concretos de cada barrio.

En un escenario de creciente demanda social hacia el Estado, el funcionario sostiene que la participación ciudadana no es un complemento de la gestión, sino una herramienta necesaria para evitar decisiones tomadas de manera aislada.

El desafío de no gobernar encerrado en sí mismo

La advertencia de Britos sobre el fracaso de los gobiernos que actúan en soledad también puede leerse como una defensa de un modelo de gestión basado en la escucha y la descentralización.

Su argumento parte de una premisa sencilla: quien gobierna no puede saberlo todo. Por eso, necesita incorporar el conocimiento y la experiencia de quienes viven diariamente las problemáticas de cada territorio.

En ese esquema, los centros vecinales aparecen como una herramienta para acercar las instituciones a los barrios y evitar que la política quede encerrada exclusivamente en despachos y estructuras partidarias.

Una mirada sobre el futuro del vecinalismo cordobés

La discusión planteada por Britos excede así la cantidad de centros vecinales existentes y pone sobre la mesa qué tipo de participación ciudadana pretende construir Córdoba.

El funcionario reivindicó un modelo en el que los vecinos sean protagonistas, con organizaciones barriales que puedan canalizar demandas sin quedar subordinadas a una identidad partidaria determinada.

“Gobernar en soledad tiene garantizado el fracaso”, insistió. Una definición que resume el desafío que planteó durante la entrevista: que la política y la gestión pública puedan construir respuestas con los vecinos y no solamente para los vecinos.

Fuente: Entrevista a Adrián Britos en Enfoque SUTE, Multimedio Mordisquito.

Scroll al inicio