El dirigente explicó en Desde las Bases que trabaja en la conformación de un espacio político con identidad propia en Alta Gracia. Planteó descentralizar la ciudad, fortalecer a los centros vecinales y atender problemas vinculados con la salud y el acceso a recursos. También advirtió sobre la vulnerabilidad política que genera el empobrecimiento de una comunidad.
Elvio Alberto Altamirano contó en Desde las Bases, conducido por Claudia Adach, Arturo Battiston y Gustavo Carnero, cómo avanza la construcción de un espacio político propio en Alta Gracia, con el objetivo de obtener la personería jurídica y poder competir electoralmente con un sello propio. El dirigente explicó que el proyecto busca consolidarse desde el territorio y tener como eje central el contacto directo con los vecinos y las problemáticas de cada barrio.
En ese sentido, Altamirano planteó una mirada crítica sobre la organización de Alta Gracia y cuestionó la concentración de recursos y decisiones en el sector céntrico de la ciudad. Su propuesta apunta a avanzar hacia una mayor descentralización, con más protagonismo para los barrios y los centros vecinales, a los que considera actores fundamentales para conocer las necesidades concretas de cada sector.
“Primero caminamos las calles, caminamos los barrios y vamos viendo las necesidades que hay en cada barrio”, explicó durante la entrevista. La definición sintetiza una estrategia política que busca construir desde abajo hacia arriba, recorriendo el territorio antes de definir propuestas y prioridades.
Entre las principales demandas que, según relató, aparecen durante esas recorridas se encuentra la situación del sistema de salud. Altamirano mencionó dificultades relacionadas con la obtención de turnos en los dispensarios, problemas para acceder a determinadas prestaciones y falta de medicamentos. Para el dirigente, estas situaciones forman parte de las necesidades cotidianas que deben ser incorporadas a cualquier proyecto político que pretenda gobernar la ciudad.
La propuesta también coloca a los centros vecinales en un lugar central. Según explicó Altamirano, fortalecer estas organizaciones permitiría mejorar el vínculo entre el Estado municipal y los habitantes de los distintos barrios, además de facilitar la identificación de problemas específicos que muchas veces quedan relegados frente a las necesidades del área céntrica.
Durante la entrevista, el dirigente también amplió su diagnóstico hacia la situación económica y social. En particular, advirtió sobre las consecuencias políticas que puede tener el empobrecimiento de una comunidad. “Un pueblo pobre también es un pueblo susceptible, un pueblo que se puede llegar a querer manipular con fondos o con diferentes mecanismos”, sostuvo.
La definición plantea una mirada que excede la discusión estrictamente económica. Para Altamirano, la pobreza también puede generar condiciones de mayor vulnerabilidad social y política, especialmente cuando las personas dependen de recursos o ayudas para resolver necesidades básicas. Su planteo apunta así a discutir la relación entre condiciones materiales, autonomía ciudadana y construcción de poder.
Con la búsqueda de la personería jurídica como uno de sus próximos objetivos, Altamirano pretende transformar este trabajo territorial en una estructura política propia. El desafío será convertir las recorridas por los barrios y el diagnóstico de sus necesidades en una propuesta concreta para Alta Gracia, en un escenario donde la descentralización, la salud, los recursos municipales y la participación vecinal aparecen como algunos de los principales ejes de su discurso.



