Un informe epidemiológico de la Municipalidad de Córdoba relevó 732 muertes por suicidio entre 2019 y 2025. El último año de la serie tuvo el registro más elevado, con 155 casos, mientras la tasa pasó de 6,7 a 10,3 cada 100 mil habitantes.
Un informe epidemiológico elaborado por la Municipalidad de Córdoba volvió a poner en primer plano la situación de la salud mental en la ciudad. Según el relevamiento, entre 2019 y 2025 se registraron 732 muertes por suicidio, mientras que 2025 concentró el número más elevado de toda la serie, con 155 casos. El estudio permite observar una evolución preocupante durante siete años y aporta datos sobre los grupos etarios y el género de las personas fallecidas.
Uno de los principales indicadores del informe es la evolución de la tasa de suicidios. En 2019 se ubicaba en 6,7 casos cada 100 mil habitantes, mientras que en 2025 llegó a 10,3. De acuerdo con los datos oficiales, esto representa un incremento acumulado del 54,8%. Además, durante 2025 los suicidios representaron el 36,82% de todas las muertes por causas externas registradas en la ciudad, la proporción más alta dentro del período analizado.
El relevamiento también permite identificar a los grupos de edad más afectados. Entre 2019 y 2025, las personas de entre 25 y 34 años concentraron 202 de las 732 muertes registradas, equivalentes al 27,6% del total. Solamente durante 2025, ese grupo acumuló 41 casos. Sin embargo, el mayor crecimiento porcentual dentro de la serie se produjo entre las personas de 45 a 64 años, donde los fallecimientos pasaron de 15 en 2019 a 35 en 2025, lo que representa un incremento del 133%.
La problemática también alcanzó a adolescentes y preadolescentes. Durante los siete años estudiados se contabilizaron 55 muertes entre personas de 10 a 19 años, alrededor del 7,5% del total. El informe advierte así sobre la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención y acompañamiento en las distintas etapas de la vida, considerando que las características y los factores de riesgo pueden variar considerablemente según la edad.
Otro de los datos destacados es la diferencia según género. El 77,46% de las personas fallecidas durante el período analizado fueron varones. Para las autoridades municipales, esta distribución plantea la necesidad de profundizar políticas de prevención que contemplen las particularidades de cada grupo y permitan mejorar la detección temprana de situaciones de sufrimiento psíquico. Los números, por sí solos, no permiten establecer una causa única, pero sí muestran la magnitud de un problema que requiere respuestas sostenidas.
La situación de Córdoba se inscribe, además, dentro de un escenario nacional que también muestra una evolución preocupante. Según los datos citados por el informe municipal a partir de registros del Sistema Nacional de Información Criminal, durante 2025 se contabilizaron 5.209 suicidios en Argentina y la tasa llegó a 11,8 cada 100 mil habitantes, el valor más alto de la serie histórica. El mismo relevamiento señala que la cantidad de casos aumentó considerablemente respecto de 2017, cuando se habían registrado 3.304 muertes.
El informe nacional citado también señala un dato especialmente sensible: el suicidio pasó a constituir la principal causa de muerte violenta entre adolescentes y jóvenes, por encima de los siniestros viales en esas franjas etarias. En 2025, mientras la tasa de homicidios dolosos fue de 3,6 cada 100 mil habitantes, la tasa de suicidios alcanzó 11,8. La comparación permite dimensionar la importancia que adquirió esta problemática dentro de las políticas de prevención y salud pública.
Frente a este escenario, la prevención y la detección temprana resultan fundamentales. El informe municipal remarca la importancia de identificar señales de alerta, escuchar y acompañar a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento. En Córdoba funciona las 24 horas la línea gratuita 0800-888-5555, opción 1, destinada a brindar orientación y asistencia en salud mental y consumos problemáticos, de manera confidencial. Los datos estadísticos muestran la dimensión del problema; el desafío ahora es transformar esa información en políticas de prevención, acceso a la atención y acompañamiento sostenido.
Fuente: La Nueva Mañana



