La Libertad Avanza busca avanzar en un armado electoral para 2027 en la provincia de Buenos Aires y ya mantiene conversaciones con sectores del PRO y de la UCR. El objetivo declarado es construir un frente que enfrente al kirchnerismo, pero las diferencias internas, el reparto de candidaturas y las críticas al Gobierno de Javier Milei complican el acuerdo.
La Libertad Avanza aceleró las conversaciones con el PRO y distintos sectores de la Unión Cívica Radical para intentar construir un frente electoral de cara a 2027 en la provincia de Buenos Aires, el principal distrito electoral del país. El movimiento se produce después de dos reuniones realizadas en la Casa Rosada entre referentes del Gobierno nacional y dirigentes del partido de Mauricio Macri. Según fuentes libertarias citadas por Noticias Argentinas, las conversaciones todavía son “preliminares”, aunque existe la intención de avanzar hacia una alianza que permita enfrentar al kirchnerismo en territorio bonaerense.
El escenario, sin embargo, está lejos de ser sencillo. Dentro de la UCR bonaerense no existe una posición unificada respecto de un eventual acuerdo con el oficialismo nacional. Algunos dirigentes radicales cuestionan abiertamente la gestión de Javier Milei y no todos estarían dispuestos a integrarse al armado que promueven los sectores libertarios. Desde LLA reconocen esa dificultad y admiten que alcanzar un consenso amplio será complejo, aunque dirigentes de ambos espacios ya comenzaron a explorar posibles entendimientos territoriales.
Uno de los principales objetivos del oficialismo es conseguir que el mayor número posible de sectores opositores al kirchnerismo confluyan detrás de una misma estructura electoral. En ese esquema, la provincia de Buenos Aires aparece como una pieza estratégica por su peso electoral y por la disputa que históricamente representa para cualquier proyecto nacional. Sin embargo, el intento de construir una alianza no solamente requiere acuerdos políticos generales, sino también resolver quién encabezará las listas, qué espacios ocupará cada partido y cómo se distribuirán las candidaturas en los municipios.
Las negociaciones con el PRO también tienen sus propios obstáculos. Aunque ambos espacios vienen trabajando en una mesa conjunta que se reúne cada dos semanas, existen diferencias respecto del despliegue territorial y de la posibilidad de que La Libertad Avanza compita en distritos actualmente gobernados por dirigentes macristas. En el PRO sostienen que el acuerdo inicial contempla que en los municipios donde gobierna el partido amarillo sean sus propios dirigentes quienes definan las candidaturas oficiales.
El ejemplo de Vicente López aparece como uno de los puntos sensibles de esa discusión. Allí gobierna Soledad Martínez y el PRO pretende conservar el control sobre la definición de las candidaturas. Una situación similar se plantea en Zárate. El problema para el macrismo es que sectores de LLA consideran que tienen posibilidades de disputar electoralmente en algunos de esos distritos y no parecen dispuestos a resignar completamente su despliegue territorial. Esa tensión podría convertirse en uno de los principales obstáculos para cerrar un acuerdo integral.
A las discusiones por las candidaturas se suma otro problema: las propias divisiones internas de los bloques libertarios en los concejos deliberantes bonaerenses. Dirigentes del PRO observan que en distintos municipios los concejales de La Libertad Avanza no siempre actúan de manera coordinada y que las disputas internas pueden terminar favoreciendo, en determinadas votaciones, a intendentes del Partido Justicialista. Para el macrismo, esa falta de cohesión territorial constituye un interrogante a la hora de pensar una estructura electoral conjunta para 2027.
Pese a las diferencias, la mesa política entre LLA y PRO continuará funcionando. Allí participan Eduardo “Lule” Menem, Diego Santilli, Martín Menem, Cristian Ritondo y Fernando De Andreis, entre otros dirigentes. Ritondo ya planteó públicamente que el objetivo es avanzar hacia un acuerdo “importante y profundo” que permita generar mayor claridad sobre el escenario político del próximo año. Por ahora no existe una fecha definida para cerrar el entendimiento, pero las conversaciones continuarán durante las próximas semanas.
El desafío para el oficialismo será transformar las conversaciones preliminares en una estructura capaz de competir unificada sin que las disputas por candidaturas terminen fragmentando el espacio. LLA necesita sumar aliados para ampliar su presencia bonaerense, mientras que el PRO y sectores radicales deben decidir cuánto están dispuestos a ceder para integrarse al proyecto libertario. En definitiva, el objetivo de construir un frente “anti kirchnerista” ya está planteado, pero la negociación recién comienza y las diferencias territoriales, ideológicas y electorales muestran que el acuerdo todavía está lejos de estar cerrado.
Fuente: Noticias Argentinas



