Las 500 empresas más grandes pagan casi 30% menos impuestos y Galperín aparece en el centro de la polémica

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Un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas expuso la diferencia entre la carga tributaria efectiva de las grandes compañías y el resto del entramado empresario argentino. El caso de Mercado Libre volvió a quedar bajo la lupa luego de que su balance registrara beneficios fiscales millonarios durante el primer semestre de 2026.

Las 500 empresas más grandes de la Argentina pagan, en promedio, casi un 30% menos de impuestos que el resto de las compañías, según un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas citado por El Destape. El dato vuelve a poner en discusión el esquema tributario argentino y, especialmente, los distintos regímenes de promoción y beneficios fiscales que permiten a grandes compañías reducir de manera significativa el monto que finalmente tributan. En ese escenario, el caso de Mercado Libre, la empresa fundada por Marcos Galperin, aparece como uno de los ejemplos más visibles de cómo los beneficios fiscales pueden impactar sobre las cuentas de una compañía de enorme volumen.

La discusión adquiere relevancia porque el tratamiento tributario de las grandes empresas suele justificarse a partir de la necesidad de incentivar inversiones, generar empleo, promover determinadas actividades estratégicas o favorecer el desarrollo tecnológico. Sin embargo, el informe cuestiona que esos mecanismos terminen produciendo una situación en la que las compañías de mayor tamaño soporten una carga efectiva menor que otras empresas con menor capacidad económica. El debate, entonces, no se limita a cuánto pagan las empresas, sino a quién termina soportando proporcionalmente una mayor parte del financiamiento del Estado y qué resultados concretos generan las exenciones y promociones otorgadas.

El caso de Mercado Libre permite observar esa discusión en números concretos. La compañía informó en su balance correspondiente al primer semestre de 2026 beneficios fiscales equivalentes a unos 42 millones de dólares, vinculados principalmente con el régimen de promoción de la Economía del Conocimiento. De acuerdo con análisis publicados a partir de la información presentada por la empresa ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC), esos beneficios representaron alrededor de $68.000 millones. Una parte significativa correspondió al ahorro generado por el Impuesto a las Ganancias, mientras que el resto estuvo relacionado con contribuciones sociales.

El régimen de Economía del Conocimiento es uno de los instrumentos utilizados por el Estado para estimular actividades vinculadas con tecnología, software, servicios profesionales y otras áreas consideradas estratégicas. Mercado Libre se encuentra alcanzada por este esquema y pudo computar durante el período analizado beneficios fiscales derivados de esa legislación. La existencia del régimen no implica, por sí misma, una irregularidad: se trata de un mecanismo legal de promoción. La discusión política y económica pasa por determinar si el costo fiscal que representan estos incentivos está justificado por la inversión, el empleo y el desarrollo que generan las empresas beneficiadas.

La controversia se vuelve mayor cuando se observa el tamaño y la rentabilidad de algunas de las compañías alcanzadas por estos mecanismos. Mercado Libre se consolidó como una de las empresas tecnológicas más importantes de América Latina y presentó durante 2026 niveles récord de facturación. Según los datos difundidos sobre su balance, la compañía registró ingresos netos superiores a los 10.000 millones de dólares. Al mismo tiempo, el mercado reaccionó negativamente a algunos resultados de rentabilidad que quedaron por debajo de las expectativas de los inversores, provocando inicialmente una fuerte caída de sus acciones.

El contraste entre estos números y los beneficios fiscales reavivó las críticas de quienes cuestionan que las grandes corporaciones reciban incentivos tributarios mientras el Estado mantiene políticas de ajuste y busca reducir el gasto público. La discusión se vuelve particularmente sensible en un contexto en el que el Gobierno de Javier Milei sostiene como uno de sus principales objetivos la reducción de impuestos y la eliminación de trabas para las empresas. Para sus defensores, una menor presión tributaria puede estimular la inversión privada; para sus críticos, si los beneficios se concentran en las compañías de mayor tamaño, pueden terminar profundizando las desigualdades dentro del propio sector empresarial.

El informe también pone sobre la mesa una cuestión estructural: la diferencia entre la tasa nominal de un impuesto y lo que una empresa efectivamente termina pagando después de aplicar deducciones, exenciones, créditos fiscales y regímenes de promoción. Una compañía puede encontrarse formalmente alcanzada por una determinada alícuota y, sin embargo, tener una carga efectiva considerablemente menor. Por eso, para analizar el peso real de los impuestos sobre el sector privado no alcanza con observar las tasas establecidas por ley: también resulta necesario conocer qué beneficios y mecanismos de reducción tributaria utiliza cada empresa.

En el caso de Galperin, la discusión adquiere además una dimensión política porque el empresario se convirtió en uno de los principales respaldos del Gobierno de Milei dentro del sector empresarial. Mercado Libre es frecuentemente presentada como un ejemplo del potencial de la iniciativa privada y de la economía digital argentina, mientras que sus críticos señalan la contradicción entre ese discurso de libertad de mercado y los beneficios fiscales que recibe la compañía. El dato del balance sobre los 42 millones de dólares de beneficios fiscales vuelve a colocar esa tensión en el centro del debate público.

La discusión sobre las 500 empresas más grandes, en definitiva, excede el caso particular de Mercado Libre. El verdadero debate pasa por definir qué sistema tributario necesita la Argentina y cómo distribuir la carga entre trabajadores, pequeñas y medianas empresas y grandes corporaciones. Los incentivos fiscales pueden ser una herramienta para promover sectores estratégicos, pero también requieren controles y una evaluación sobre su impacto real. Mientras el Gobierno busca avanzar hacia una economía con menor presión impositiva, los datos difundidos por el informe vuelven a plantear una pregunta incómoda: si las empresas más grandes ya tienen mecanismos para pagar proporcionalmente menos, quién termina compensando esos recursos que el Estado deja de recaudar.

Fuente: El Destape

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