Japón sacude al mercado: vendió casi US$90.000 millones en activos y vuelve la alarma por el yen

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Tokio habría recurrido a la venta de parte de sus activos extranjeros para financiar una intervención récord destinada a sostener al yen. La operación encendió las alertas en los mercados por su posible impacto sobre los bonos del Tesoro de Estados Unidos y abrió una nueva discusión sobre hasta dónde puede intervenir Japón sin generar un efecto global.

Japón volvió a quedar en el centro de la escena financiera internacional después de que sus tenencias de valores extranjeros registraran una caída récord de unos US$87.800 millones durante agosto. La magnitud del movimiento coincide con la intervención cambiaria realizada por las autoridades japonesas para intentar sostener al yen, una operación que demandó alrededor de US$98.600 millones y que se convirtió en la mayor intervención mensual registrada hasta ahora. Los datos no permiten determinar con precisión qué activos fueron vendidos, pero especialistas citados por Bloomberg consideran probable que una parte importante haya correspondido a bonos del Tesoro estadounidense.

La preocupación de los mercados surge porque Japón es uno de los principales tenedores extranjeros de deuda estadounidense y cualquier venta significativa de esos activos puede ejercer presión sobre los precios de los bonos y, por lo tanto, sobre sus rendimientos. De acuerdo con estimaciones de mercado, alrededor del 70% de las reservas de divisas japonesas estarían invertidas en bonos del Tesoro de Estados Unidos. Por eso, una estrategia destinada a defender al yen podría terminar teniendo consecuencias sobre otro de los mercados financieros más importantes del planeta.

El movimiento ocurre después de una etapa de fuerte debilidad de la moneda japonesa. Durante julio, el yen había llegado a niveles cercanos a 164 unidades por dólar, lo que llevó a las autoridades de Japón y Estados Unidos a intervenir conjuntamente en el mercado cambiario. Esa operación fue la primera acción coordinada entre ambos países de este tipo desde 1998 y buscó frenar el deterioro de la moneda japonesa. En las últimas semanas, sin embargo, el escenario comenzó a cambiar y el yen recuperó terreno con fuerza frente al dólar.

La recuperación del yen está vinculada además con las expectativas de que el Banco de Japón avance hacia una política monetaria más restrictiva. Los mercados descuentan una elevada posibilidad de que la autoridad monetaria japonesa aumente las tasas de interés en septiembre, después de que distintos indicadores económicos mostraran señales de mayor fortaleza. El yen llegó recientemente a su nivel más alto desde febrero, mientras los operadores redujeron posiciones que apostaban por una moneda japonesa más débil.

El problema para Tokio es que sostener artificialmente una moneda mediante intervenciones cambiarias tiene un límite. Japón todavía cuenta con una enorme cantidad de activos extranjeros y, por lo tanto, mantiene capacidad de intervención, pero vender grandes cantidades de bonos estadounidenses podría generar tensiones con Washington. El propio análisis de mercado advierte que una nueva venta de Treasuries para financiar futuras operaciones podría provocar presiones de Estados Unidos, especialmente porque el Tesoro norteamericano también está preocupado por la estabilidad y los rendimientos de su deuda de largo plazo.

La situación también pone en evidencia la complejidad del vínculo financiero entre Japón y Estados Unidos. Washington participó en la intervención cambiaria de julio y el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, viene señalando que el yen se encuentra excesivamente debilitado y que una política monetaria japonesa más dura podría contribuir a corregir ese desequilibrio. Al mismo tiempo, Japón debe evitar que la defensa del yen termine provocando una salida demasiado acelerada de sus reservas o un deterioro de las condiciones financieras internacionales.

Mientras tanto, los mercados siguen atentos a la evolución del llamado carry trade, una estrategia mediante la cual inversores se financian en monedas con tasas bajas, como el yen, para colocar ese dinero en activos con mayores rendimientos. Una suba rápida del yen puede obligar a desarmar esas posiciones y generar ventas de activos en distintos mercados. Reuters señaló que el reciente fortalecimiento de la moneda japonesa ya está alterando este mecanismo y que los operadores recuerdan el episodio de volatilidad registrado en agosto de 2024 tras una suba de tasas del Banco de Japón.

La gran pregunta que queda planteada es cuánto más puede intervenir Japón sin trasladar el problema del yen hacia otros mercados. Tokio consiguió recuperar parte del terreno perdido y actualmente el yen cotiza en niveles mucho más fuertes que durante el peor momento de su caída, pero la magnitud de los recursos utilizados muestra el costo de esa estrategia. Con una nueva reunión del Banco de Japón prevista para septiembre y los mercados atentos a una posible suba de tasas, la moneda japonesa vuelve a ser una pieza clave del tablero financiero mundial. El riesgo es que una nueva intervención para sostenerla termine convirtiéndose en una fuente adicional de tensión para los bonos estadounidenses y para los mercados globales.

Fuente: Ámbito Financiero

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