Una encuesta de Management & Fit muestra que el 61,1% considera que el endurecimiento del discurso presidencial sobre las Islas responde a una conveniencia política y no a una convicción genuina. Apenas el 24,7% interpreta el cambio como una postura auténtica.
El nuevo discurso de Javier Milei sobre la soberanía argentina de las Islas Malvinas consiguió instalar nuevamente la cuestión en el centro de la agenda política, pero no logró despejar las dudas sobre las verdaderas motivaciones del Presidente. Una encuesta nacional de Management & Fit reveló que el 61,1% de los consultados considera que el reciente giro de Milei responde a una conveniencia política, mientras que apenas el 24,7% cree que se trata de una convicción genuina. El relevamiento fue realizado entre el 4 y el 6 de septiembre sobre 1.000 casos a nivel nacional.
El dato adquiere particular relevancia porque el cambio de discurso presidencial se produjo después de una cadena nacional dedicada exclusivamente a la cuestión Malvinas. Según el estudio, el 90,3% de los encuestados aseguró haber visto, escuchado o recibido información sobre el mensaje de Milei. Sin embargo, la enorme exposición del anuncio no se tradujo automáticamente en credibilidad: el 44,6% consideró que el Presidente anunció medidas concretas, mientras que el 44,2% entendió que se trató principalmente de declaraciones generales.
La encuesta también indagó sobre cuál fue, a juicio de los argentinos, el verdadero objetivo del discurso presidencial. El 35,9% señaló que la principal motivación fue la defensa de la soberanía, mientras que el 34,5% interpretó el mensaje como una estrategia de posicionamiento o marketing electoral. Otro 16,8% consideró que estuvieron presentes ambas motivaciones. El resultado muestra así una sociedad dividida respecto del contenido del anuncio, pero mucho más definida cuando se pregunta específicamente por la sinceridad del cambio de postura.
Uno de los elementos que aparece detrás de esa desconfianza es el contraste entre las posiciones expresadas por Milei en distintos momentos. El relevamiento recuerda que durante 2024 el entonces candidato y luego Presidente había planteado que la recuperación de las islas debía darse mediante una negociación de largo plazo y había mencionado la necesidad de contemplar a los habitantes de las islas dentro de ese proceso. El nuevo discurso, mucho más enfático en materia de soberanía, es leído por una mayoría de los encuestados como un cambio político que genera interrogantes sobre sus motivaciones.
La desconfianza también alcanza al llamado de Milei a construir una política de Estado sobre Malvinas. El 51,6% manifestó que no le cree ni confía en el Presidente frente al 41,7% que expresó algún grado de confianza. El dato plantea un desafío para el Gobierno, que busca convocar a distintos sectores políticos alrededor de una estrategia común sobre la soberanía, mientras una parte mayoritaria de la sociedad interpreta que el nuevo protagonismo presidencial puede estar vinculado con necesidades políticas más inmediatas.
La iniciativa legislativa anunciada por el Gobierno, en cambio, encuentra un escenario algo más favorable. El 33,9% de los encuestados considera que la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional será aprobada por tratarse de una causa nacional, mientras que otro 26,1% cree que podría avanzar aunque con modificaciones durante el debate parlamentario. En conjunto, seis de cada diez consultados ven probable que el proyecto termine siendo aprobado. Sin embargo, el 55,1% también considera que la oposición cuestionará la iniciativa con fines electorales, frente al 19,8% que espera un acompañamiento institucional.
El giro tampoco parece haber producido una mejora significativa en la imagen presidencial. El 43,7% afirmó que su opinión sobre Milei no cambió después del anuncio, mientras que el 36,5% sostuvo que su imagen empeoró. Apenas el 17,9% señaló que la valoración del Presidente mejoró. En otras palabras, el discurso consiguió una enorme repercusión pública, pero por ahora no aparece acompañado por un salto equivalente en la percepción positiva del mandatario.
La encuesta deja así un escenario incómodo para la Casa Rosada: Malvinas volvió a ocupar un lugar central en la discusión pública y existe un amplio reconocimiento de la importancia de la soberanía, pero la mayoría de los consultados desconfía de las razones que llevaron a Milei a endurecer su discurso. El desafío del Gobierno será demostrar que el nuevo posicionamiento puede traducirse en una política sostenida y concreta, más allá del calendario electoral y de la disputa política. Porque esta vez, según los números de Management & Fit, el problema para Milei no es conseguir que la gente hable de Malvinas: es lograr que le crean.
Fuente: Primereando las noticias


