Malvinas y un voraz “Empresario de las dos orillas”

malvinas
Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

Nacido en 1805 en Liverpool y descendiente de franceses hugonotes emigrados a Inglaterra por la persecución religiosa de fines del siglo XVI, Samuel Fisher Lafone llega a Buenos Aires en 1825, a los 20 años de edad, donde se casa con María de Quevedo y Alsina.

Pronto se une a los unitarios porteños para conspirar contra el gobernador Juan Manuel de Rosas. En la década de los años 30 emigra a Montevideo.

Participa en la llamada Guerra Grande entre Fructuoso Rivera (fundador del Partido Colorado, aliado de Brasil, el Reino Unido y los unitarios de Argentina) y Manuel Oribe (fundador del Partido Blanco o Nacional y aliado de Rosas). Es prestamista de Rivera.

El comerciante también es un vínculo entre el gobierno de Rivera y los comandantes de la flota naval anglo-francesa que interviene en el Río de la Plata de 1845 a 1850.

𝐋𝐚𝐟𝐨𝐧𝐞, 𝐮𝐧 𝐩𝐫𝐨𝐭𝐞𝐬𝐭𝐚𝐧𝐭𝐞 𝐥𝐢𝐛𝐞𝐫𝐚𝐥 𝐝𝐞 𝐠𝐫𝐚𝐧𝐝𝐞𝐬 𝐢𝐧𝐢𝐜𝐢𝐚𝐭𝐢𝐯𝐚𝐬, 𝐞𝐬𝐭á 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐢𝐝𝐞𝐫𝐚𝐝𝐨 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐮𝐧 𝐛𝐞𝐧𝐞𝐟𝐚𝐜𝐭𝐨𝐫 𝐝𝐞 𝐔𝐫𝐮𝐠𝐮𝐚𝐲. Adquiere grandes extensiones de tierra para la cría de ganado vacuno, ensaya la explotación minera a ambos lados del Río de la Plata y compra en sociedad con un hermano el páramo conocido como Península de Punta del Este, entonces totalmente deshabitado, para faenar lobos marinos.

En 1842, levanta en terrenos aledaños el pueblo de Victoria, llamado así en honor a la reina Victoria I. El pueblo –más de cien manzanas trazadas por agrimensores– pasa a ser conocido como La Teja, por las viviendas con techos de tejas a dos aguas que imitan a las construcciones británicas.

Con el paso de los años, La Teja se convierte en una zona popular de Montevideo, con alrededor de 40.000 habitantes. En ese barrio de tradición anarquista nace en 1940 el ex presidente Tabaré Vásquez.

𝐄𝐧 𝟏𝟖𝟒𝟓, 𝐋𝐚𝐟𝐨𝐧𝐞 𝐚𝐫𝐫𝐢𝐞𝐧𝐝𝐚 𝐮𝐧𝐚 𝐝𝐞 𝐥𝐚𝐬 𝐈𝐬𝐥𝐚𝐬 𝐌𝐚𝐥𝐯𝐢𝐧𝐚𝐬 y la puebla con ganado uruguayo. Al mismo tiempo, echa a andar una línea regular de buques para unir a Montevideo con el archipiélago sur.

En 1850, sin colocar un pie en el lugar, crea la Falkland Islands Company (FIC, que existe hasta hoy). En 1854, la empresa pone en operaciones al Fairy, el primer buque correo de las islas, que viaja de Puerto Stanley a Montevideo hasta 1889.

Posteriormente, la compañía bautiza como Lafonia –en honor a su fundador– a varios barcos de la compañía. El primero de ellos navega en 1904 y el segundo en 1931.

El Lafonia III opera un servicio de pasajeros mensual Puerto Stanley-Punta Arenas-Montevideo de 1936 a 1941, año en que es requerido para guerra; se hunde en el Mar del Norte en 1942, tras chocar con otra nave. El último Lafonia de la FIC navega de 1946 a 1950.

𝐋𝐚 𝐎𝐩𝐞𝐫𝐚𝐜𝐢ó𝐧 𝐓𝐚𝐛𝐚𝐫𝐢𝐧. Durante la Segunda Guerra Mundial, el Lafonia II es el único buque que mantiene comunicadas a las islas y transporta equipo para instalar las primeras bases militares británicas en la Antártida.

Ejecutada en 1943, la operación busca neutralizar la posibilidad de que fuerzas alemanas y japonesas se instalen en la zona. Al Foreign Office también le preocupa la posición «gemanófila» de Argentina. En febrero de 1944 se instalan varias bases y la bandera británica reemplaza al pabellón argentino.

En 1952, militares argentinos del Destacamento Naval Esperanza, en la Antártida, evitan mediante fuego de ametralladora el desembarco de una fuerza británica que buscaba reconstruir una base destruida por un incendio en 1948.

En 1953, infantes de marina británicos desembarcan en la Isla Decepción, destruyen instalaciones chilenas y el refugio argentino «Teniente Cándido de Lasala» expulsando a sus ocupantes.

Estos hechos, silenciados en su momento por las cancillerías –lo que llevó a los historiadores antárticos a referirse a ellos como a «la guerra silenciosa de la Antártida»– fueron picos de la tensión entre fuerzas británicas, argentinas y chilenas registrada en el continente blanco entre 1939 y 1958.

Lafone hace construir en 1844 el primer templo anglicano de América hispana y es uno de los fundadores en Uruguay de la Sociedad de Cambios, que en 1857 se convierte en el Banco Comercial, el más antiguo del país.

𝐏𝐮𝐧𝐭𝐚 𝐝𝐞𝐥 𝐄𝐬𝐭𝐞, 𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐫𝐚𝐬 𝐭𝐚𝐧𝐭𝐨, 𝐜𝐫𝐞𝐜𝐞. En 1860 se inaugura el faro, de 44 metros de altura y un alcance lumínico de más de 17 kilómetros. Lafone, conocido como «el empresario de las dos orillas», fallece en Buenos Aires en 1871 y sus restos son llevados a Montevideo.

El comerciante no alcanza a ver la construcción, entre 1885 y 1887, de la aduana y el muelle. Nunca se entera que en 1889 se abre el primer hotel de la Península, con diez habitaciones que habían formado parte de su establecimiento pesquero.

Pocos años después comienzan a llegar los primeros veraneantes desde Montevideo y Buenos Aires. A los porteños les resulta más fácil y barato ir a Punta del Este que viajar a Mar del Plata.

En 1907 se inaugura el Hotel Biarritz, el primero de lujo. Los registros de la época indican que el poblado tiene poco más de cien casas y alrededor de 500 habitantes.

𝐃𝐞 𝐬𝐮 𝐦𝐚𝐭𝐫𝐢𝐦𝐨𝐧𝐢𝐨 𝐜𝐨𝐧 𝐥𝐚 𝐚𝐫𝐠𝐞𝐧𝐭𝐢𝐧𝐚 𝐌𝐚𝐫𝐢𝐚 𝐝𝐞 𝐐𝐮𝐞𝐯𝐞𝐝𝐨 𝐲 𝐀𝐥𝐬𝐢𝐧𝐚, 𝐞𝐥 𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐭𝐮𝐯𝐨 𝐭𝐫𝐞𝐬 𝐡𝐢𝐣𝐨𝐬. Dos de ellos siguieron sus pasos y continuaron los negocios familiares.

El otro, Samuel Alexander Lafone Quevedo, nacido en Montevideo en 1835, no siguió la tradición familiar. Fue humanista, arqueólogo, indigenista, etnógrafo y lingüista.

𝐂𝐮𝐚𝐧𝐝𝐨 𝐒𝐚𝐦𝐮𝐞𝐥 𝐀𝐥𝐞𝐱𝐚𝐧𝐝𝐞𝐫 𝐭𝐢𝐞𝐧𝐞 𝟏𝟓 𝐚ñ𝐨𝐬 𝐬𝐮 𝐩𝐚𝐝𝐫𝐞 𝐥𝐨 𝐞𝐧𝐯í𝐚 𝐚 𝐆𝐫𝐚𝐧 𝐁𝐫𝐞𝐭𝐚𝐧𝐚. Obtiene el título de bachiller en Humanidades en la Universidad de Cambridge y mejora sus conocimientos de latín y griego.

Regresa a Uruguay y en 1858 va a la Argentina. Se instala en Andalgalá, provincia de Catamarca, donde se dedica a la exploración minera. Es él quien traduce este nombre indígena como Fortaleza en la Falda (cata: «falda o ladera de una montaña»; marca: «fortaleza o castillo»).

Investigador de las culturas autóctonas y fundador de la arqueología en Argentina, Lafone Quevedo recorre Bolivia y el norte argentino gracias al apoyo de tres de sus amigos: el ex presidente Bartolomé Mitre, el escritor, historiador y político Vicente Fidel López –hijo de Vicente López y Planes, autor del Himno Nacional– y Francisco Pascasio Moreno, más conocido como el Perito Moreno, explorador del sur argentino y fundador del Museo de La Plata.

Durante años, Mitre le publica sus artículos en La Nación, fundado en 1870. Gracias a ellos también edita varios libros sobre los tobas, mocovíes, kilmes, huacos, calchaquíes, chanases, juríes y araucanos.

En 1890, Lafone Quevedo recibe el título honoris causa de la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires. En 1906, es nombrado director del Museo de La Plata, al mismo tiempo que es decano de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de esa ciudad.

Fallece en 1920, a los 86 años. Los estudiantes de la época ignoraban que ese anciano erudito de rostro bonachón, baja estatura, aspecto débil y vestido a la moda antigua, era hijo de uno de los empresarios más ricos de Uruguay y el más poderoso de las Islas Malvinas.

Por Roberto Bardini

Scroll al inicio