La empresa avícola suspendió desde este lunes y “hasta nuevo aviso” las operaciones de su planta de Capitán Sarmiento, en la provincia de Buenos Aires. La compañía argumentó falta de suministro eléctrico y otras cuestiones operativas, mientras trabajadores denuncian el retiro de maquinaria y temen por la continuidad de sus puestos laborales y el pago de eventuales indemnizaciones.
Granja Tres Arroyos volvió a quedar en el centro de la escena por una nueva paralización de sus operaciones. La empresa suspendió desde este lunes 31 de agosto y “hasta nuevo aviso” las actividades en su planta de Capitán Sarmiento, provincia de Buenos Aires. La decisión fue comunicada internamente al personal y, según el documento difundido, los trabajadores fueron instruidos a no concurrir a sus puestos salvo que sean convocados expresamente por encargados o supervisores. La compañía justificó la medida por la falta de suministro eléctrico y otras cuestiones operativas y productivas que atribuyó a circunstancias de fuerza mayor.
El anuncio generó preocupación entre los trabajadores porque no establece una fecha concreta para la reanudación de las tareas. La expresión “hasta nuevo aviso” deja abierta la duración de la paralización y alimenta la incertidumbre sobre el futuro de una planta que forma parte de la estructura histórica de una de las principales empresas avícolas del país. A esto se suma que la medida no aparece como un episodio aislado, sino dentro de un proceso de deterioro que durante los últimos meses alcanzó a diferentes establecimientos de la compañía, con cierres, suspensiones, despidos y reducción de su capacidad productiva.
Uno de los elementos que mayor preocupación genera son las denuncias sobre el retiro de equipamiento del establecimiento. Según fuentes citadas por medios que cubrieron el caso, máquinas y equipos concesionados que eran utilizados dentro de la planta ya no se encontrarían en el lugar. También se informó que integrantes del directorio habrían retirado pertenencias de sus oficinas y depósitos. Estos datos, de confirmarse, agregan interrogantes sobre si la paralización anunciada constituye solamente una interrupción temporal de la actividad o si puede transformarse en un cierre definitivo. Por el momento, la empresa comunicó formalmente una suspensión y no un cierre definitivo de la planta.
La situación de Capitán Sarmiento se inscribe en una crisis que Granja Tres Arroyos arrastra desde hace tiempo. En diciembre de 2024, la compañía solicitó ante la Secretaría de Trabajo de la Nación la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis, aunque ese expediente no llegó a formalizarse a nivel nacional. Posteriormente comenzaron a producirse diferentes medidas de ajuste dentro de la estructura empresarial. Entre ellas se encuentra el cierre de la planta de Tristán Suárez, que implicó unas 200 desvinculaciones sobre una dotación de 270 trabajadores, además del cierre anunciado de la planta de Becar, en Concepción del Uruguay.
El conflicto también tuvo un capítulo especialmente fuerte en Entre Ríos. En mayo de este año, Granja Tres Arroyos cerró por tiempo indeterminado su histórica planta La China, ubicada en Concepción del Uruguay. La medida generó preocupación en la ciudad debido al peso que tiene la actividad avícola sobre el empleo y la economía local. Distintas fuentes señalaron que cientos de familias quedaron afectadas por la incertidumbre y que existían reclamos relacionados con salarios adeudados y dificultades para sostener la actividad. El cierre de aquella planta constituyó otro golpe para una compañía que durante décadas tuvo una fuerte presencia dentro de la industria alimentaria argentina.
La crisis también alcanzó a Córdoba. Durante julio, la planta de Avex, ubicada en Río Cuarto y perteneciente al grupo, detuvo sus actividades bajo la figura de una “parada programada” inicialmente prevista por dos semanas. Sin embargo, la paralización se extendió y llegó a acumular aproximadamente un mes, afectando a unos 350 trabajadores. La sucesión de medidas en distintas plantas muestra que el problema no se limita a un establecimiento particular, sino que atraviesa diferentes puntos de la estructura productiva de la empresa y plantea interrogantes sobre su capacidad para sostener el nivel de actividad que históricamente tuvo.
En paralelo, distintos informes periodísticos vienen señalando una fuerte contracción de la actividad de Granja Tres Arroyos. Según información publicada por Ámbito meses atrás, la compañía habría pasado de faenar alrededor de 700.000 pollos diarios a unos 200.000, mientras también se redujo el número de granjas integradas que abastecen a la empresa. A ese escenario se sumaron dificultades financieras y cheques rechazados por montos millonarios, configurando un cuadro complejo para una compañía que durante años fue considerada la mayor empresa avícola de la Argentina.
El nuevo episodio en Capitán Sarmiento vuelve a colocar en primer plano el impacto laboral de la crisis. Para los trabajadores, la principal incertidumbre pasa ahora por saber cuánto durará la paralización, si la planta volverá efectivamente a producir y qué ocurrirá con los puestos de trabajo en caso de que la suspensión se transforme en un cierre. La preocupación también alcanza al eventual pago de indemnizaciones y obligaciones laborales. Mientras tanto, la empresa no estableció públicamente una fecha de regreso de las actividades y el personal permanece a la espera de nuevas instrucciones. El caso representa otro capítulo de una crisis industrial que se extiende por distintas plantas y que pone en discusión el futuro productivo de una de las empresas más emblemáticas del sector avícola argentino.
Fuente: Ámbito Financiero



