Comer en Argentina es más caro que en Brasil y Chile: cuánto cuesta una canasta básica

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Un relevamiento internacional comparó el costo de una dieta de 2.400 calorías diarias en cinco capitales. Buenos Aires quedó tercera, con un gasto estimado de 286,20 dólares mensuales por persona, por encima de Brasilia y Santiago de Chile.

Comer en Buenos Aires resulta más caro que hacerlo en Brasilia o Santiago de Chile, de acuerdo con un relevamiento internacional que comparó el costo de una canasta alimentaria básica en cinco capitales. El estudio tomó como referencia una dieta occidental de 2.400 calorías diarias por persona e incluyó productos habituales como leche, pan, arroz, huevos, queso, pollo, carne, frutas y verduras. Con esa metodología, Buenos Aires quedó en el tercer lugar del ranking, con un costo mensual estimado de 286,20 dólares por persona.

La comparación muestra una diferencia importante entre las distintas ciudades analizadas. En Brasilia, cubrir esa misma alimentación demanda unos 210,21 dólares mensuales, mientras que en Santiago de Chile el costo alcanza los 258,23 dólares. Buenos Aires aparece después, con 286,20 dólares, seguida por Ciudad de México, donde el cálculo llega a 337,33 dólares, y Washington D.C., que encabeza el ranking con 537,74 dólares mensuales. Traducido a un gasto diario, una persona necesita aproximadamente 9,23 dólares para cubrir esa alimentación en Buenos Aires.

La diferencia con los países vecinos resulta especialmente significativa. Según el relevamiento, comer en Buenos Aires cuesta un 36,1% más que en Brasilia y un 10,8% más que en Santiago de Chile. En cambio, la capital argentina presenta un costo alimentario 15,2% menor que Ciudad de México y 46,8% inferior al de Washington. El dato permite observar que el problema argentino no está solamente relacionado con la comparación con países de mayores ingresos, sino también con mercados regionales que presentan costos inferiores para una alimentación equivalente.

Cuando se analiza producto por producto aparecen algunas de las razones que explican la diferencia. La carne roja, por ejemplo, tiene un costo de referencia de 2,07 dólares por 150 gramos en Buenos Aires, frente a 1,25 dólares en Brasilia y 1,69 en Santiago. En el caso del pollo, la diferencia es todavía más marcada: la misma cantidad cuesta aproximadamente 1,50 dólares en Buenos Aires, mientras que en Brasilia llega a 0,60 y en Santiago a 1,08 dólares. Es decir, incluso alimentos centrales de la dieta regional pueden resultar más costosos en la capital argentina.

Las frutas y verduras también muestran diferencias. Una referencia de 300 gramos de manzanas cuesta alrededor de 0,86 dólares en Buenos Aires, mientras que en Brasilia alcanza 0,72 y en Santiago 0,62. Para 250 gramos de bananas, el valor argentino ronda los 0,53 dólares, por encima de Brasilia y Santiago. En el caso de los tomates, 200 gramos cuestan aproximadamente 0,40 dólares en Buenos Aires, frente a 0,32 en Brasilia y 0,36 en Santiago. El resultado vuelve a mostrar que el costo de una alimentación cotidiana no depende únicamente de los productos considerados tradicionalmente “caros”.

El relevamiento fue realizado a partir de información de Numbeo, una plataforma internacional que recopila datos de precios y costo de vida. Los valores utilizados son promedios y no representan necesariamente lo que una persona pagará en un comercio específico. Además, la comparación está expresada en dólares para poder establecer una referencia común entre países, por lo que el resultado debe interpretarse como un indicador comparativo y no como una medición directa del gasto de cada familia argentina.

Pero hay un elemento que la comparación internacional no puede explicar por sí sola: cuánto representa ese costo sobre los ingresos de cada trabajador. Un alimento puede ser más barato en términos absolutos en una ciudad y, sin embargo, resultar más difícil de comprar si los salarios son más bajos. Por eso, cuando se analiza el costo de vida argentino, no alcanza con observar el precio de la comida: también es necesario mirar salarios, jubilaciones, empleo y capacidad de compra. El precio de una canasta adquiere verdadero significado cuando se lo compara con el ingreso disponible de quienes tienen que pagarla.

El dato deja así una paradoja particularmente incómoda para la Argentina. Se trata de uno de los grandes productores agroalimentarios del mundo y de un país reconocido internacionalmente por su producción de carne, granos, lácteos, frutas y otros alimentos, pero aun así Buenos Aires presenta un costo de alimentación superior al de dos capitales sudamericanas como Brasilia y Santiago. La discusión sobre los precios, entonces, no puede quedar limitada a cuánto cuesta producir: también hay que preguntarse cómo se forman los precios, qué ocurre a lo largo de las cadenas de comercialización y por qué una parte de la población encuentra cada vez más difícil acceder a una alimentación completa.

El desafío de fondo vuelve a ser el poder adquisitivo. Porque detrás de los 286,20 dólares mensuales que arroja el relevamiento para Buenos Aires hay familias que tienen que decidir qué alimentos compran, cuáles reemplazan y cuáles directamente dejan afuera de la mesa. En una economía donde el acceso a la comida debería ser una cuestión básica y no un privilegio, que Argentina resulte más cara que Brasil y Chile para alimentarse obliga a discutir algo mucho más profundo que un ranking internacional: quién puede comer bien, cuánto cuesta hacerlo y qué está haciendo el Estado para que producir alimentos en abundancia también signifique poder acceder a ellos a precios razonables.

Fuente: Infonews

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