Las exportaciones argentinas a la Unión Europea crecieron 19% y alcanzaron los 5.191 millones de dólares

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Las ventas argentinas al bloque europeo aumentaron 19% entre enero y julio y sumaron 861 millones de dólares más que durante el mismo período de 2025. El crecimiento coincidió con la entrada en vigencia del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, aunque el desafío sigue siendo convertir mayores exportaciones en producción, empleo y desarrollo.

Las exportaciones argentinas hacia la Unión Europea registraron un fuerte crecimiento durante los primeros siete meses de 2026 y alcanzaron los 5.191 millones de dólares, un 19% más que en el mismo período del año anterior. De acuerdo con un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, los envíos representaron 861 millones de dólares adicionales respecto de enero-julio de 2025 y ubicaron al comercio con el bloque europeo en su tercer nivel más alto de los últimos 14 años.

El dato adquiere particular relevancia porque el crecimiento se produjo en paralelo con la entrada en vigencia del acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, que comenzó a aplicarse el 1 de mayo. El entendimiento contempla una reducción de aranceles que alcanza al 100% de los bienes industriales y al 82% de los productos agrícolas que ingresan al mercado europeo. Entre mayo y julio, los envíos argentinos hacia el bloque alcanzaron los 2.476 millones de dólares, un 13,1% más que durante el mismo trimestre del año anterior.

El crecimiento no fue uniforme entre todos los productos, pero algunos sectores comenzaron a aprovechar las nuevas condiciones comerciales. La miel aparece entre los casos más destacados, con despachos que se ubicaron 88,4% por encima del promedio de los últimos cinco años. También se registraron mejoras para productos pesqueros como la merluza y el langostino, mientras que la carne vacuna correspondiente a la Cuota Hilton dejó de pagar el arancel del 20% que anteriormente gravaba esos envíos.

Otro dato significativo aparece en la utilización de los cupos establecidos por el acuerdo comercial. Al 29 de julio, Argentina ya había completado el contingente correspondiente a huevos y se encontraba cerca de agotar el cupo de albúmina. También había utilizado más del 70% del cupo asignado para miel, más de la mitad del correspondiente a etanol y más de un tercio del establecido para arroz. En el caso de la carne vacuna, se había utilizado casi un tercio del cupo para carne fresca y un 7% del correspondiente a carne congelada.

Los biocombustibles también mostraron una recuperación en los embarques hacia Europa. Durante junio y julio se registraron operaciones de biodiésel por más de 110 millones de dólares, en un contexto de cambios regulatorios europeos que también alcanzan a productos vinculados con la soja y al complejo manicero. El dato resulta relevante para Argentina porque muestra que la relación comercial con Europa no se limita exclusivamente a los productos agropecuarios tradicionales, sino que también puede abrir oportunidades para sectores con mayor grado de transformación industrial.

Sin embargo, el aumento de las exportaciones también plantea una discusión más profunda sobre el modelo productivo argentino. Vender más al exterior puede generar ingreso de divisas y mejorar el resultado comercial, pero el verdadero impacto sobre la economía dependerá de cuánto de ese crecimiento se traduzca en mayor producción, inversiones, empleo y desarrollo de proveedores nacionales. Una economía puede aumentar sus exportaciones y, al mismo tiempo, mantener fuertes niveles de desigualdad si los beneficios de ese crecimiento quedan concentrados en determinados sectores.

El acuerdo con la Unión Europea también abre oportunidades y desafíos para la industria argentina. Mientras determinados productores pueden beneficiarse de un acceso más amplio al mercado europeo, otros sectores deberán enfrentar una mayor competencia de productos importados. Por eso, el resultado final no dependerá únicamente de cuánto exporte Argentina, sino también de su capacidad para agregar valor, diversificar su matriz productiva y sostener empresas nacionales capaces de competir en un mercado internacional cada vez más exigente.

El crecimiento del 19% es, sin dudas, un dato positivo para el comercio exterior argentino, pero todavía es temprano para saber si se convertirá en una tendencia estructural. La propia Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que la evolución futura estará condicionada por factores como los precios internacionales, la demanda europea, la estacionalidad y los niveles de producción local. La verdadera discusión será entonces qué hace Argentina con esos 5.191 millones de dólares: si simplemente representan más exportaciones de materias primas y productos tradicionales o si pueden convertirse en el punto de partida de una estrategia de desarrollo que genere trabajo, valor agregado y mejores oportunidades para quienes producen en el país.

Fuente: Filo News

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