Senado: el oficialismo negocia con los aliados para destrabar su agenda legislativa

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La Libertad Avanza busca acuerdos con radicales y bloques provinciales para avanzar en septiembre con las reformas del Banco Central, Inocencia Fiscal II y la eliminación de las PASO. A cambio, los sectores dialoguistas presionan para incorporar proyectos vinculados a las economías regionales, las inversiones y los biocombustibles.

El oficialismo nacional comenzó una nueva semana de negociaciones en el Senado con un objetivo concreto: conseguir los acuerdos necesarios para llevar al recinto durante septiembre los principales proyectos que forman parte de la agenda del Gobierno de Javier Milei. La Libertad Avanza sabe que no cuenta por sí sola con los votos suficientes y, por eso, vuelve a recurrir a los bloques dialoguistas, radicales y representantes de las provincias para construir una mayoría que le permita avanzar con sus iniciativas.

La estrategia consiste en avanzar primero con proyectos reclamados por los sectores aliados para generar un escenario favorable antes de discutir las reformas que la Casa Rosada considera prioritarias. Entre las iniciativas que buscan impulsar los bloques dialoguistas aparecen un régimen de incentivos para medianas inversiones, la regulación del mercado voluntario de carbono y modificaciones al régimen de biocombustibles. Del otro lado de la mesa, el oficialismo pretende avanzar con la reforma del Banco Central, el proyecto denominado Inocencia Fiscal II y la reforma electoral que contempla la eliminación de las PASO.

La negociación vuelve a mostrar una de las principales dificultades políticas que enfrenta La Libertad Avanza en el Congreso: gobernar requiere conseguir votos más allá de la propia estructura partidaria. La bancada oficialista necesita construir acuerdos con legisladores que, si bien acompañaron distintas iniciativas del Gobierno durante los últimos meses, también tienen intereses propios y representan a provincias que reclaman medidas específicas para sus economías regionales y sectores productivos. Por eso, cada proyecto se transforma en una pieza de una negociación parlamentaria mucho más amplia.

Uno de los proyectos que aparece como moneda de negociación es el Régimen de Incentivo para Inversiones Relevantes, impulsado por el senador Eduardo Vischi. La iniciativa busca otorgar beneficios fiscales a medianas empresas que realicen inversiones productivas superiores a los 12 millones de dólares durante sus primeros dos años. Entre los beneficios planteados figuran la amortización acelerada en el Impuesto a las Ganancias y la devolución anticipada de créditos fiscales del IVA, mientras quedan excluidas las inversiones financieras y de cartera.

El mercado voluntario de carbono también forma parte de la agenda que se discute en las comisiones del Senado. Las iniciativas buscan establecer un marco regulatorio para proyectos destinados a reducir emisiones y generar créditos de carbono, además de contemplar incentivos fiscales y mecanismos de estabilidad para determinados emprendimientos. Sin embargo, organizaciones ambientales cuestionan algunos aspectos del proyecto y reclaman mayor participación de especialistas, comunidades y organizaciones en un debate que consideran relevante tanto desde el punto de vista ambiental como federal.

Otro frente de negociación aparece en el régimen de biocombustibles. Senadores de distintas provincias productoras presentaron proyectos con diferencias respecto de los porcentajes obligatorios de biodiésel y bioetanol y sobre la participación de los distintos actores del mercado. La intención es alcanzar un texto unificado que pueda obtener dictamen y posteriormente llegar al recinto. Para el oficialismo, abrir espacio a estas iniciativas puede resultar determinante para acercar posiciones con legisladores que luego serán necesarios para aprobar sus reformas centrales.

El escenario vuelve a poner en evidencia que el Senado será uno de los principales campos de batalla política durante los próximos meses. Mientras el Gobierno pretende avanzar con cambios estructurales en materia monetaria, fiscal y electoral, los bloques provinciales buscan utilizar su capacidad de negociación para obtener respuestas a demandas productivas de sus territorios. La oposición dialoguista, lejos de funcionar como un bloque uniforme, negocia proyecto por proyecto y aprovecha la necesidad de votos del oficialismo para intentar modificar el contenido de la agenda parlamentaria.

La discusión que comienza esta semana será, entonces, mucho más que una serie de reuniones entre senadores. Será una prueba de fuerza para el Gobierno y también una demostración de cuánto poder real conserva La Libertad Avanza dentro del Congreso. Si logra construir los acuerdos necesarios, Milei podrá llevar a septiembre una agenda cargada de reformas que considera fundamentales para su programa político. Si las negociaciones fracasan, varias de esas iniciativas podrían volver a quedar atrapadas en las comisiones. El Senado se prepara así para una nueva pulseada: el oficialismo necesita los votos de quienes no forman parte de su espacio, y esos votos tienen un precio político.

Fuente: La Nueva Mañana

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