La jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado, Patricia Bullrich, confirmó que el debate por la reforma electoral se retomará en comisión dentro de los próximos quince días. El oficialismo necesita construir acuerdos con la oposición dialoguista para avanzar con una iniciativa que tiene como eje la eliminación de las PASO.
La reforma electoral impulsada por el Gobierno de Javier Milei volverá a ocupar el centro de la agenda parlamentaria. Patricia Bullrich anticipó que el debate en comisión se reanudará dentro de aproximadamente quince días, en un intento del oficialismo por recuperar terreno y conseguir los votos necesarios para modificar el sistema electoral de cara a las próximas elecciones.
El principal objetivo de la iniciativa oficial es eliminar las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Sin embargo, el proyecto enfrenta dificultades para avanzar porque La Libertad Avanza no cuenta por sí sola con la mayoría necesaria en el Senado y necesita alcanzar acuerdos con bloques aliados, entre ellos sectores de la UCR, el PRO y fuerzas provinciales.
El problema para el Gobierno es que, hasta ahora, los números no alcanzan. La Libertad Avanza cuenta con 21 senadores y necesita 37 votos para alcanzar la mayoría agravada requerida para modificar el régimen electoral. Bullrich ya había reconocido que no estaban los votos suficientes para aprobar la eliminación de las PASO tal como fue planteada originalmente.
Por eso, la estrategia oficialista apunta ahora a negociar modificaciones al proyecto. Una de las alternativas que se analiza es convertir las PASO obligatorias en optativas o directamente suspenderlas para 2027. También aparece sobre la mesa la posibilidad de incorporar mecanismos de colectoras para intentar convencer a sectores provinciales que se resisten a la eliminación lisa y llana de las primarias.
La reforma no se limita a las PASO. El proyecto contempla además cambios en el financiamiento de los partidos políticos, los requisitos para obtener reconocimiento nacional, la publicidad electoral y los debates presidenciales, entre otros aspectos del sistema electoral. También propone modificaciones vinculadas con la Boleta Única de Papel.
Uno de los puntos que genera mayor discusión es el financiamiento político. La propuesta oficial modifica el esquema de aportes estatales y amplía el peso de los aportes privados, mientras también plantea cambios sobre la publicidad gratuita de los partidos en los medios de comunicación.
La discusión también está atravesada por una cuestión política de fondo: las reglas electorales que regirán el escenario hacia 2027. El oficialismo busca llegar a las próximas elecciones con un sistema diferente al utilizado en los últimos procesos nacionales, mientras distintos bloques intentan evitar que una reforma de esta magnitud sea aprobada sin un consenso amplio.
En el Senado, la negociación será clave. La UCR, el PRO y distintos bloques provinciales ya mostraron reparos frente a la eliminación de las PASO, por lo que Bullrich deberá avanzar con una negociación voto por voto. La situación obliga al Gobierno a flexibilizar algunas de sus posiciones si pretende convertir el proyecto en ley.
La iniciativa, además, llega después de varios meses de idas y vueltas. El proyecto ingresó al Senado en abril y durante su tratamiento quedó frenado por la falta de acuerdos. La propia Casa Rosada había colocado a la reforma electoral entre sus prioridades legislativas, pero las dificultades para reunir las mayorías necesarias obligaron a postergar el debate.
Ahora, con el anuncio de Bullrich, la reforma vuelve al tablero político. En los próximos quince días comenzará una nueva ronda de negociaciones para determinar si el oficialismo consigue modificar las condiciones del proyecto lo suficiente como para sumar aliados.
La pelea ya no es solamente por las PASO. Es por quién fija las reglas electorales con las que Argentina llegará a 2027. Y en ese terreno, el Gobierno todavía necesita convencer a una oposición dialoguista que ya demostró que no está dispuesta a entregarle los votos sin negociar.



