El Frente de Sindicatos Unidos anunció un plan de lucha para federalizar los reclamos por salarios, condiciones laborales, endeudamiento de las familias, universidades y salud pública. Desde Rosario plantearon que los paros regionales serán el paso previo a una huelga nacional.
El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) anunció una escalada de medidas de fuerza que podría desembocar en un paro nacional antes de fin de año, en un escenario de creciente conflictividad entre las organizaciones gremiales y el Gobierno de Javier Milei. La estrategia fue presentada durante un acto realizado en Rosario, donde dirigentes sindicales plantearon la necesidad de profundizar la organización en todo el país.
La propuesta contempla comenzar con paros regionales por salarios dignos y mejores condiciones laborales, con el objetivo de construir una medida nacional que reúna los distintos reclamos del movimiento obrero. El planteo busca evitar que los conflictos queden aislados y avanzar hacia una coordinación federal de las protestas.
Uno de los principales reclamos es la recuperación del Salario Mínimo, Vital y Móvil. El FreSU planteó como referencia un ingreso mínimo de $3.065.161, al considerar que ese monto permitiría cubrir las necesidades básicas de una familia trabajadora. El reclamo se vincula con lo establecido por la Constitución Nacional y la legislación laboral.
El secretario general de ATE, Rodolfo Aguiar, fue uno de los dirigentes que llamó a profundizar la protesta y sostuvo que existen motivos suficientes para avanzar hacia una huelga general antes de fin de año. También planteó que la situación económica de los trabajadores y sus familias “no da para más”.
Pero el conflicto salarial no es el único eje. El frente sindical también incorporó a su agenda el endeudamiento de las familias, un fenómeno que viene creciendo a medida que los ingresos pierden capacidad para cubrir gastos cotidianos. Para las organizaciones, la discusión sobre salarios ya no puede separarse del peso de las deudas que enfrentan millones de hogares.
Otro de los puntos centrales es la defensa de las universidades públicas y la salud pública. Los sindicatos reclaman mayores recursos para ambos sectores y cuestionan las políticas de ajuste aplicadas por el Gobierno nacional. Desde el ámbito universitario, la secretaria gremial de Conadu, Beatriz Introcaso, remarcó que los docentes están lejos del salario mínimo reclamado y exigió además el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario.
El escenario también incluye conflictos específicos que podrían alimentar la escalada. En ATE, por ejemplo, ya fue anunciado un paro total para el personal civil de las Fuerzas Armadas, acompañado por una movilización al Ministerio de Defensa, con reclamos salariales y rechazo al cierre de la Base Aeronaval de Punta Indio.
La apuesta del FreSU es que las medidas regionales funcionen como una red de resistencia sindical capaz de confluir posteriormente en una huelga de alcance nacional. Rosario aparece como uno de los primeros puntos de esa construcción, pero la intención declarada es extenderla a otras regiones y sectores.
El mensaje político también fue contundente: los dirigentes sostienen que la crisis salarial y laboral no puede resolverse con conflictos aislados ni con negociaciones sectoriales desconectadas. Por eso buscan instalar una consigna común y acumular fuerza en las calles hasta alcanzar una medida de alcance nacional.
Así, el movimiento sindical comienza a preparar un segundo semestre de alta tensión política y gremial. Si los paros regionales logran articularse y sumar adhesiones, el Gobierno podría enfrentar antes de fin de año una huelga nacional que unifique reclamos de estatales, docentes universitarios y otros sectores de trabajadores.
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