El gobernador bonaerense advirtió sobre los posibles efectos de un fenómeno climático extraordinario y presentó las medidas de prevención de la Provincia. Pero aprovechó el anuncio para lanzar una dura crítica contra el Gobierno nacional por el recorte de fondos, la falta de obra pública y lo que definió como un avance contra el federalismo.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, presentó el plan de prevención y respuesta ante la posibilidad de que se produzca un fenómeno climático de gran intensidad asociado al denominado “Súper Niño”. Durante su exposición, pidió a los bonaerenses mantenerse atentos y preparados frente a los riesgos que podrían generar los eventos meteorológicos extraordinarios.
Sin embargo, la presentación rápidamente tomó un fuerte contenido político. Kicillof utilizó el escenario para cuestionar al Gobierno de Javier Milei y advertir sobre las consecuencias que, según su mirada, tiene el desfinanciamiento de las provincias en un contexto donde pueden presentarse emergencias climáticas que requieren capacidad de respuesta estatal.
El mandatario bonaerense apuntó directamente contra el modelo libertario y sostuvo que existe una concepción política que considera que “no hace falta Estado prácticamente”. En ese sentido, enumeró los recortes nacionales en áreas como educación, salud, medicamentos, jubilaciones y obra pública.
“Son cosas gravísimas”, sostuvo Kicillof, quien advirtió que todavía no se tomó dimensión de “lo absurdo, lo grave, lo peligroso y lo costoso” que puede resultar para el país y las provincias la ausencia de políticas nacionales de asistencia.
Pero el eje central de su discurso estuvo puesto en el federalismo. Kicillof recordó que las provincias delegaron determinadas funciones al Estado nacional y que esa delegación de responsabilidades también estuvo acompañada por recursos. Según planteó, una parte importante de la riqueza generada en las provincias es recaudada por Nación y luego debe formar parte del esquema de distribución federal.
En ese punto lanzó una de sus frases más duras: “No está preparado este país, su Constitución, su historia, para que el Gobierno nacional no exista, para que no te responda el teléfono, menos todavía para que nos roben los recursos”. La declaración fue acompañada por aplausos de los presentes y rápidamente se convirtió en uno de los momentos más fuertes de su exposición.
El gobernador también vinculó la discusión presupuestaria con la capacidad de las provincias para enfrentar emergencias. Su planteo fue que, ante fenómenos climáticos cada vez más extremos, el Estado necesita contar con recursos, infraestructura y organismos preparados para actuar antes, durante y después de una emergencia.
Kicillof además volvió a cuestionar la posición del Gobierno nacional frente al cambio climático. Señaló que algunos de los fenómenos meteorológicos registrados durante los últimos años fueron particularmente intensos y sostuvo que existe una discusión pendiente sobre la preparación del país frente a eventos que podrían repetirse.
La advertencia política fue acompañada por un reclamo concreto: las provincias no pueden quedar solas frente a las emergencias mientras Nación concentra recursos y reduce su participación en obras y políticas públicas, según el planteo del gobernador.
Así, lo que comenzó como la presentación de un operativo preventivo frente a un fenómeno climático terminó convirtiéndose en un nuevo capítulo de la pelea política entre Kicillof y Milei. El gobernador bonaerense aprovechó la coyuntura para instalar una discusión que atraviesa a todas las provincias: qué recursos quedan en los territorios, qué responsabilidades conserva el Estado nacional y quién responde cuando llega la emergencia.



