BGH reactivó su planta en Río Grande, pero crece la preocupación por posibles despidos

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La empresa BGH retomó la producción en su planta de Río Grande, Tierra del Fuego, tras finalizar el esquema de suspensiones acordado con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Si bien unos 600 trabajadores volvieron a sus puestos, el alivio es parcial: en el gremio persiste la preocupación por una eventual reducción de personal que podría afectar a más de un centenar de operarios.

La reactivación de la planta de BGH representa una noticia alentadora para cientos de familias fueguinas que dependen de la actividad industrial. Luego de varias semanas de paralización, las líneas de producción volvieron a ponerse en marcha y alrededor de 600 empleados de planta permanente retomaron sus tareas habituales. La empresa había implementado un esquema de suspensiones a comienzos de julio como consecuencia de la fuerte caída del consumo interno y el aumento de la competencia de productos importados, factores que golpearon con dureza a toda la industria electrónica radicada en Tierra del Fuego.

Durante el período de suspensión, los trabajadores percibieron el ciento por ciento de sus salarios gracias al acuerdo alcanzado entre la empresa y la UOM. Ese entendimiento permitió preservar los ingresos de los empleados mientras la compañía intentaba reducir el exceso de stock y reorganizar su producción. Sin embargo, el regreso a la actividad no logró despejar las dudas sobre el futuro laboral de buena parte de la plantilla, ya que el escenario económico continúa siendo extremadamente complejo para el sector.

Las principales preocupaciones se concentran en un grupo de más de 40 trabajadores que actualmente se encuentran bajo tratamiento médico y cubiertos por la Aseguradora de Riesgos del Trabajo (ART). Entre los delegados sindicales circulan versiones de que la empresa podría desvincularlos una vez finalizados sus tratamientos. A esa situación se sumarían otros despidos escalonados que, según estimaciones manejadas dentro del sector, podrían alcanzar a cerca de un centenar de operarios durante los próximos meses. Hasta el momento, ni BGH ni la UOM confirmaron oficialmente esas versiones.

La situación de BGH refleja la crisis que atraviesa el polo industrial fueguino. La caída del poder adquisitivo redujo considerablemente las ventas de televisores, celulares, equipos de aire acondicionado y otros productos electrónicos, mientras que la apertura a las importaciones incrementó la competencia de artículos fabricados en el exterior. A ello se suma el encarecimiento del crédito para el consumo, lo que profundizó la retracción del mercado interno y obligó a muchas empresas a disminuir su ritmo de producción.

Otro factor que alimenta la incertidumbre es el futuro del régimen de promoción industrial de Tierra del Fuego. Desde hace meses, las empresas del sector siguen con atención las señales del Gobierno nacional respecto de posibles modificaciones al esquema de beneficios impositivos que sostiene gran parte de la actividad manufacturera en la provincia. La falta de definiciones sobre ese régimen también retrasa inversiones y dificulta la planificación de las compañías, que buscan reducir costos para sostener su competitividad.

Desde la UOM Río Grande, el secretario general Oscar Martínez viene advirtiendo que la industria fueguina atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. Según datos del gremio, desde la llegada del gobierno de Javier Milei ya se perdieron alrededor de 2.000 puestos de trabajo en la ciudad. Frente a este panorama, el sindicato intenta avanzar en un compromiso con las empresas para evitar nuevos despidos hasta fin de año y preservar la mayor cantidad posible de fuentes laborales.

Aunque la reapertura de la planta constituye una señal positiva y permite retomar parcialmente la producción, el futuro inmediato continúa marcado por la incertidumbre. La recuperación del consumo interno, las decisiones del Gobierno respecto del régimen industrial fueguino y la evolución del mercado de productos electrónicos serán determinantes para definir si la reactivación logra consolidarse o si, por el contrario, termina dando paso a una nueva etapa de ajustes y reducción de personal. Para los trabajadores, el regreso a sus puestos significa un alivio temporal, pero la preocupación por la estabilidad laboral sigue presente.

Fuente: InfoGremiales

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