El Gobierno nacional busca reorganizar la estrategia parlamentaria para lograr la aprobación del proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, luego del revés sufrido en el Senado. Patricia Bullrich y Federico Sturzenegger encabezarán una reunión para acercar posiciones, revisar la redacción y llegar con un texto consensuado a una nueva sesión prevista para agosto.
El Gobierno de Javier Milei abrió una nueva instancia de negociación interna para intentar destrabar el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, una de las iniciativas consideradas centrales dentro de la agenda de reformas impulsada por el oficialismo. La senadora Patricia Bullrich y el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, mantendrán una reunión para revisar los puntos que generaron diferencias y buscar una versión definitiva que pueda conseguir respaldo legislativo.
La decisión surge después del traspié que sufrió el oficialismo en el Senado, donde el tratamiento del proyecto quedó postergado ante la falta de acuerdos con sectores aliados. La Cámara alta resolvió pasar a un cuarto intermedio hasta el 6 de agosto, mientras La Libertad Avanza intenta reconstruir los consensos necesarios para evitar un nuevo fracaso parlamentario.
Uno de los principales objetivos del encuentro entre Bullrich y Sturzenegger será ordenar las diferencias existentes dentro del propio oficialismo. Según trascendió, el proyecto atravesó múltiples modificaciones en su redacción durante las negociaciones legislativas, lo que generó dudas entre aliados y complicó la estrategia del Gobierno para reunir los votos necesarios.
La iniciativa busca establecer nuevas garantías jurídicas alrededor del derecho de propiedad privada y forma parte del programa de reformas económicas y regulatorias que impulsa la administración libertaria. Desde el oficialismo sostienen que la norma apunta a brindar mayor seguridad jurídica y generar condiciones para atraer inversiones, mientras sectores opositores plantean cuestionamientos sobre sus posibles efectos sociales y territoriales.
Uno de los puntos más discutidos dentro del debate legislativo está vinculado al régimen de tierras rurales y las modificaciones relacionadas con la participación de extranjeros en la compra de propiedades. Estas cuestiones generaron diferencias entre distintos bloques políticos, especialmente respecto al rol de las provincias y los límites existentes sobre determinados territorios estratégicos.
La participación de Sturzenegger en la revisión del texto responde a que el funcionario fue uno de los principales impulsores de la agenda de desregulación económica del Gobierno. Desde su cartera se busca que el proyecto mantenga los lineamientos originales vinculados a la eliminación de restricciones consideradas trabas para la inversión privada.
Por su parte, Bullrich cumple un rol clave en el Senado como articuladora política del oficialismo. La exministra de Seguridad y actual referente parlamentaria de La Libertad Avanza viene encabezando conversaciones con bloques dialoguistas para garantizar acompañamiento legislativo a las iniciativas del Ejecutivo.
El Gobierno también busca evitar que las diferencias internas sean interpretadas como una crisis política. Desde la Casa Rosada sostienen que la reunión entre ambos funcionarios forma parte del proceso normal de revisión de una ley compleja y aseguran que existe voluntad de alcanzar un acuerdo antes de volver al recinto.
La discusión sobre la propiedad privada se convirtió en uno de los ejes centrales del debate político argentino. Para el oficialismo, la aprobación de la norma representaría un avance en su plan de reformas estructurales y una señal hacia los mercados y los inversores. Para sectores críticos, en cambio, el proyecto requiere mayores controles y un debate más profundo sobre sus consecuencias sociales.
Con la nueva reunión entre Bullrich y Sturzenegger, el Ejecutivo intenta cerrar las diferencias y llegar a agosto con una estrategia parlamentaria fortalecida. La aprobación o rechazo de la iniciativa será una prueba importante para la capacidad del Gobierno de construir acuerdos en el Congreso y avanzar con su agenda legislativa durante el segundo semestre.
Fuente: Política Argentina



