El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, rechazó con dureza la decisión del gobierno de Donald Trump de imponer un arancel del 25% sobre productos brasileños y aseguró que la medida es “ilegal” y contraria a las normas del comercio internacional. Además, anticipó que su administración aplicará represalias y defenderá los intereses del país ante los organismos internacionales.
La nueva escalada comercial entre Brasil y Estados Unidos se produjo luego de que la administración de Trump anunciara la imposición de un arancel del 25% a una serie de productos brasileños, una medida que comenzará a regir en los próximos días y que afectará exportaciones por miles de millones de dólares. El gobierno estadounidense justificó la decisión argumentando supuestas prácticas comerciales desleales por parte de Brasil.
Desde Brasilia, Lula respondió con firmeza y calificó la decisión como un “hito lamentable” en las relaciones entre ambos países. El mandatario sostuvo que los aranceles son incompatibles con las reglas de la Organización Mundial del Comercio y afirmó que Estados Unidos ha mantenido históricamente un superávit comercial con Brasil, por lo que rechazó las acusaciones de desequilibrios en la relación bilateral.
El presidente brasileño también adelantó que su gobierno está preparando medidas de represalia al amparo de la Ley de Reciprocidad Comercial aprobada por el Congreso de Brasil. Entre las alternativas que analiza el Ejecutivo se encuentran restricciones a determinadas actividades de empresas estadounidenses, la suspensión de algunas patentes y otras medidas orientadas a minimizar el impacto sobre los consumidores brasileños.
La crisis comercial llega en un momento particularmente sensible para Brasil, que se encuentra en plena carrera presidencial de cara a las elecciones de octubre. La disputa con Washington se convirtió en un tema central de la campaña y generó un fuerte debate político interno sobre la estrategia que debe adoptar el país frente a la presión económica de Estados Unidos.
Desde el gobierno de Lula remarcaron que la prioridad sigue siendo mantener abiertos los canales diplomáticos y alcanzar una solución negociada. Sin embargo, insistieron en que Brasil no aceptará medidas que considere arbitrarias ni decisiones que afecten su soberanía económica. El canciller Mauro Vieira y otros funcionarios brasileños coincidieron en que las medidas estadounidenses tienen un fuerte componente político y carecen de fundamentos comerciales sólidos.
Los analistas internacionales advierten que una profundización de la disputa podría tener consecuencias para el comercio bilateral y para las cadenas de suministro de diversos sectores productivos. Si bien algunos productos estratégicos brasileños quedaron exentos de los nuevos aranceles, las tensiones entre las dos mayores economías del continente generan incertidumbre en los mercados y preocupación entre los exportadores.
La nueva confrontación entre Lula y Trump vuelve a poner en evidencia el creciente uso de los aranceles como herramienta de presión política y económica en el escenario internacional. Mientras Brasil prepara su respuesta y evalúa acudir nuevamente a la Organización Mundial del Comercio, el conflicto amenaza con abrir un nuevo capítulo de tensión diplomática entre dos países que mantienen una de las relaciones comerciales más importantes de América.
Fuente: Ambito Financiero



