El plan de retiros voluntarios impulsado por el Gobierno nacional concluyó con la salida de casi 900 técnicos, investigadores, profesionales y especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Mientras las autoridades califican la medida como un éxito dentro del proceso de reorganización del organismo, trabajadores y sectores científicos advierten sobre el impacto que tendrá la pérdida de personal altamente capacitado.
El programa de retiros voluntarios implementado en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) finalizó con 897 adhesiones que ya fueron aprobadas o se encuentran en proceso de aprobación. Inicialmente se habían presentado 920 trabajadores, aunque algunos casos todavía permanecen bajo análisis del Consejo Directivo debido a reclamos vinculados al reconocimiento de años trabajados como personal provisorio. La cifra representa cerca del 18,2% de la planta original del organismo, integrada por 4.978 agentes.
Desde la conducción del INTA sostienen que el programa cumplió ampliamente los objetivos previstos dentro del proceso de reorganización impulsado por el Gobierno nacional. Según datos difundidos por las autoridades, durante el período de adhesión se registró un promedio de 33 retiros voluntarios por cada día hábil, un resultado que fue considerado altamente satisfactorio por la administración del organismo.
Sin embargo, trabajadores, gremios y referentes del sistema científico expresaron una fuerte preocupación por las consecuencias que tendrá la salida de personal con una extensa trayectoria profesional. De acuerdo con la información difundida, quienes aceptaron el retiro voluntario acumulaban en promedio 18,3 años de antigüedad y una edad cercana a los 53 años, lo que implica la pérdida de una importante cantidad de conocimiento técnico y experiencia acumulada en investigación y extensión rural.
El impacto alcanza también a la estructura de conducción del organismo. Entre quienes dejaron el INTA figuran cuatro directores de Centros Regionales, ocho gerentes de la Dirección Nacional, ocho directores de Estaciones Experimentales, 44 jefes de Agencias de Extensión Rural y 78 coordinadores de distintas áreas. En algunos casos, la reducción de personal obligará a reorganizar funciones e incluso podría derivar en la interrupción de determinadas líneas de investigación o en el cierre de dependencias territoriales.
Las provincias más afectadas por el proceso son Buenos Aires, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos, Mendoza y Río Negro, donde se concentró una parte importante de las desvinculaciones. En Córdoba, por ejemplo, la Agencia de Extensión Rural de Brinkmann quedó sin personal luego de que los tres técnicos que integraban la dependencia adhirieran al retiro voluntario, dejando sin asistencia técnica a una región con fuerte desarrollo lechero.
El plan forma parte de la política de reducción del gasto público impulsada por el Gobierno de Javier Milei. Desde la llegada de la actual administración ya se había implementado un primer programa de retiros voluntarios durante 2024 y, sumando jubilaciones, renuncias y otras desvinculaciones, el número total de trabajadores que dejaron el organismo supera ampliamente el millar. Diversas organizaciones sindicales sostienen que el objetivo oficial es reducir significativamente la estructura del INTA y avanzar con una reorganización de sus funciones.
Entre los trabajadores también existe preocupación por el futuro de distintas agencias y estaciones experimentales distribuidas en todo el país. Diversas sedes ya comenzaron a sufrir una fuerte reducción de personal y algunas enfrentan riesgos de cierre o reestructuración debido a la falta de recursos humanos suficientes para sostener sus actividades habituales de investigación, extensión y asistencia técnica a los productores agropecuarios.
Mientras el Gobierno sostiene que la reorganización permitirá hacer más eficiente el funcionamiento del organismo y reducir el gasto estatal, sindicatos, investigadores y representantes del sector científico advierten que la salida masiva de especialistas podría afectar durante años la capacidad del INTA para desarrollar innovación tecnológica, investigación aplicada y acompañamiento técnico a las economías regionales, uno de los principales roles que la institución desempeña desde hace más de siete décadas.
Fuente: InfoGremiales



