El desempleo empuja a miles de profesionales al monotributo y crece la precarización laboral

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La falta de empleo registrado y la caída de las oportunidades laborales están llevando a miles de profesionales argentinos a inscribirse como monotributistas para poder generar ingresos. El fenómeno, que abarca desde abogados e ingenieros hasta médicos, docentes y comunicadores, refleja un proceso de creciente precarización laboral que preocupa a especialistas y organizaciones sindicales, quienes advierten sobre la pérdida de derechos laborales y el aumento del trabajo independiente por necesidad.

El escenario laboral argentino atraviesa una profunda transformación. Cada vez más profesionales que durante años aspiraron a desempeñarse bajo relación de dependencia hoy encuentran como única alternativa ofrecer servicios de manera independiente mediante el régimen del monotributo. Para muchos, ya no se trata de una elección vinculada al emprendedurismo, sino de una necesidad derivada de la falta de oportunidades en el mercado formal.

Desde distintos sectores advierten que esta modalidad implica, en numerosos casos, una pérdida significativa de derechos laborales. Quienes trabajan bajo monotributo no cuentan con estabilidad laboral, indemnización por despido, vacaciones pagas, aguinaldo ni otros beneficios previstos para los trabajadores en relación de dependencia. Además, deben afrontar por cuenta propia los aportes previsionales, la cobertura de salud y los costos propios de su actividad profesional.

El fenómeno alcanza a múltiples profesiones. Arquitectos, contadores, diseñadores, periodistas, ingenieros, psicólogos y consultores forman parte de un universo creciente de trabajadores independientes que deben combinar varios clientes para alcanzar ingresos suficientes. En muchos casos, incluso prestan servicios de manera exclusiva para una sola empresa, una modalidad conocida como “falso monotributo”, que suele generar controversias desde el punto de vista laboral.

Especialistas sostienen que detrás de este proceso conviven dos factores principales: por un lado, la disminución de la contratación de personal permanente por parte de empresas y organismos públicos; por otro, la búsqueda empresarial de reducir costos laborales mediante vínculos contractuales más flexibles. Como consecuencia, numerosos profesionales quedan expuestos a una mayor inestabilidad económica y a ingresos variables mes a mes.

Las organizaciones sindicales vienen advirtiendo desde hace tiempo sobre el crecimiento de estas formas de contratación. Según señalan, la expansión del trabajo independiente por necesidad no representa un fortalecimiento del emprendedurismo, sino una manifestación de la precarización del mercado laboral. También alertan sobre el impacto que esta tendencia tendrá en el sistema previsional y en la protección social de quienes hoy trabajan sin las garantías tradicionales del empleo registrado.

A ello se suma el deterioro del poder adquisitivo. Muchos profesionales monotributistas deben actualizar permanentemente sus honorarios para intentar acompañar el incremento del costo de vida, aunque no siempre logran trasladar esos aumentos a sus clientes. Esta situación provoca una pérdida sostenida de ingresos reales y obliga a ampliar la cantidad de trabajos o proyectos para sostener el mismo nivel de ingresos.

El avance de las nuevas tecnologías y del trabajo remoto también modificó la forma en que numerosos profesionales desarrollan sus actividades. Si bien estas herramientas ampliaron las posibilidades de ofrecer servicios, también incrementaron la competencia y facilitaron esquemas de contratación más flexibles, donde la figura del trabajador independiente gana terreno frente al empleo tradicional.

Economistas y especialistas en relaciones laborales coinciden en que el crecimiento del monotributo constituye uno de los cambios más relevantes del mercado de trabajo argentino en los últimos años. Mientras algunos lo interpretan como una adaptación a nuevas formas de producción y prestación de servicios, otros advierten que el fenómeno refleja las dificultades que enfrenta la economía para generar empleo formal de calidad, especialmente entre los profesionales jóvenes y de mediana edad.

El desafío hacia adelante será encontrar un equilibrio entre la flexibilidad que demandan las nuevas modalidades de trabajo y la necesidad de garantizar derechos laborales, estabilidad e ingresos suficientes para quienes hoy dependen del monotributo como principal herramienta para mantenerse activos en un mercado laboral cada vez más competitivo e incierto.

Fuente: Diario Sindical.

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