El 26 de junio de 2011 quedó grabado para siempre en la memoria de los hinchas de Belgrano y en la historia grande del fútbol argentino. Aquella tarde, el Pirata empató 1 a 1 ante River Plate en el estadio Monumental y consumó uno de los ascensos más recordados de todos los tiempos. Quince años después, el recuerdo sigue intacto en Córdoba y en todo el país.
Hay partidos que definen campeonatos y otros que marcan épocas. El empate 1 a 1 entre Belgrano y River Plate, disputado el 26 de junio de 2011 en el estadio Monumental, pertenece a la segunda categoría. Aquella tarde no solo determinó un ascenso a Primera División, sino que modificó para siempre el mapa emocional y deportivo del fútbol argentino.
El equipo cordobés había dado el primer golpe cuatro días antes en el estadio Julio César Villagra. Ante una multitud celeste, Belgrano derrotó a River por 2 a 0 con goles de César Mansanelli y César Pereyra, obteniendo una ventaja fundamental para afrontar la revancha en Buenos Aires.
Sin embargo, el desafío más difícil todavía estaba por delante. El Monumental lucía colmado y la presión sobre los jugadores era inmensa. River necesitaba revertir la serie para mantenerse en Primera División, mientras que Belgrano buscaba completar una de las gestas más importantes de su historia.
El partido comenzó favorable para el conjunto dirigido por Juan José López. River se puso en ventaja mediante Mariano Pavone y alimentó la ilusión de una remontada. Minutos después tuvo la oportunidad de ampliar la diferencia con un penal, pero Juan Carlos Olave se convirtió en héroe al contener el remate del propio Pavone.
La atajada del arquero cambió el desarrollo emocional del encuentro. Belgrano ganó confianza y comenzó a resistir con mayor firmeza cada ataque rival. El equipo conducido por Ricardo Zielinski entendió que estaba cada vez más cerca de alcanzar un objetivo que parecía imposible apenas unos años antes.
En el segundo tiempo llegó la jugada que quedó inmortalizada en la memoria de los hinchas piratas. Guillermo Farré aprovechó una oportunidad dentro del área y marcó el empate. Ese gol silenció al Monumental y prácticamente sentenció la serie. A partir de ese momento, Belgrano empezó a acariciar el ascenso.
Los minutos finales estuvieron cargados de tensión, nervios y emociones encontradas. Mientras los jugadores cordobeses resistían los últimos intentos de River, miles de hinchas celestes seguían el partido con el corazón en la mano desde Córdoba y distintos puntos del país.
Cuando el árbitro Sergio Pezzotta marcó el final del encuentro, Belgrano selló su regreso a la máxima categoría y escribió una de las páginas más gloriosas de su historia. La imagen de los jugadores celebrando en el Monumental se transformó en un símbolo imborrable para varias generaciones de hinchas. Quince años después, aquella tarde sigue siendo recordada como uno de los momentos más trascendentes del fútbol argentino y como el día en que Belgrano alcanzó un ascenso que quedó para siempre en la memoria colectiva.
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