El secretario general de UPCN y secretario adjunto de la CGT, Andrés Rodríguez, afirmó que el nuevo plan de lucha definido por la central obrera debe trascender el ámbito sindical y adquirir una “proyección política” que permita impulsar “un cambio sustancial” en las elecciones de 2027. Las declaraciones fueron realizadas luego de la reunión del Consejo Directivo de la CGT, que resolvió reactivar las protestas contra las políticas del gobierno de Javier Milei.
La definición de Rodríguez llegó tras la extensa reunión realizada en la sede de la CGT, donde los principales dirigentes sindicales analizaron el escenario político, económico y laboral del país y acordaron avanzar con un nuevo plan de acción contra el Gobierno nacional. Según explicó el dirigente, existe un amplio consenso dentro del movimiento obrero sobre la necesidad de responder a las políticas oficiales mediante una estrategia organizada y sostenida en el tiempo.
Durante sus declaraciones, Rodríguez sostuvo que el objetivo principal es recuperar los derechos laborales que, según su visión, se encuentran amenazados por las reformas impulsadas por la administración libertaria. “Hay que generar una serie de acciones que claramente lleven a recuperar como corresponde los derechos laborales de los trabajadores, tanto individuales como colectivos”, afirmó al referirse a las conclusiones alcanzadas por la conducción cegetista.
El dirigente fue más allá del plano gremial al plantear que las protestas deben tener una proyección política. “Tiene que generarse, fuera del contexto propio del movimiento sindical, una proyección política para que haya un cambio sustancial el año que viene durante las elecciones de 2027”, expresó, dejando en claro que la central obrera busca que el conflicto sindical también tenga impacto en el escenario electoral.
Respecto de la modalidad de las medidas de fuerza, Rodríguez explicó que durante la reunión se debatieron distintas alternativas, entre ellas fortalecer las regionales de la CGT, convocar a reuniones con los secretarios generales de todo el país y desarrollar conflictos sectoriales coordinados. Según indicó, todas las propuestas serán organizadas dentro de una estrategia común para maximizar su efectividad.
En ese sentido, adelantó que durante la próxima semana se conformará una comisión específica dentro de la CGT encargada de coordinar las distintas acciones que surjan del plan de lucha. El objetivo será definir un cronograma de movilizaciones, protestas y conflictos sectoriales que permitan sostener la presión sobre el Gobierno sin recurrir, por el momento, a un paro general de alcance nacional.
Las declaraciones de Rodríguez coinciden con un momento de fuerte debate interno dentro de la CGT acerca de la estrategia más conveniente para enfrentar al Ejecutivo. Si bien existe consenso en avanzar con nuevas protestas, buena parte de la conducción considera que todavía no están dadas las condiciones para convocar de manera inmediata a un nuevo paro general, por lo que se evalúa priorizar medidas sectoriales, asambleas y movilizaciones escalonadas.
El nuevo esquema de protestas también busca ampliar la articulación con otros sectores sociales. La central obrera mantiene conversaciones con las dos CTA, organizaciones de jubilados, universidades, movimientos sociales y distintos actores vinculados a la producción y al trabajo, con la intención de construir un frente más amplio frente a las políticas económicas del Gobierno nacional.
Las expresiones de Andrés Rodríguez reflejan un cambio en la estrategia de la CGT, que ya no limita su accionar al reclamo sindical sino que plantea explícitamente la necesidad de influir en el escenario político de cara a las próximas elecciones. Mientras el Gobierno sostiene su programa de reformas económicas y laborales, la central obrera busca consolidar un plan de lucha con continuidad y proyección nacional que combine acciones gremiales con una mayor participación en el debate político.
Fuente: InfoGremiales



