Adrián Ganino aclaró que los jóvenes de entre 13 y 17 años mantienen la protección legal y pueden seguir realizando reclamos ante organismos de Defensa del Consumidor.
La reciente decisión del Gobierno nacional de derogar una normativa vinculada a los derechos de niños, niñas y adolescentes como consumidores generó dudas e inquietudes sobre el alcance real de la medida. Sin embargo, según explicó el abogado especialista en Derecho del Consumidor Adrián Ganino, los derechos de los menores no fueron eliminados y continúan vigentes a través de otras herramientas legales.
Durante su participación en la columna “El Rincón del Consumidor” del programa Derechos a la Carta, Ganino analizó los alcances de la disposición publicada por la Subsecretaría de Protección de los Consumidores y Lealtad Comercial.
“La protección sigue estando. Lo que hizo el Gobierno fue derogar una normativa que repetía conceptos que ya estaban contemplados en otras leyes y resoluciones vigentes”, explicó.
Según detalló el especialista, la normativa derogada era la Resolución 361 de 2021, que reglamentaba mecanismos específicos para que menores y adolescentes pudieran presentar reclamos como consumidores. No obstante, esos derechos continúan garantizados por el Código Civil y Comercial y por otras disposiciones nacionales que reconocen a los adolescentes como consumidores vulnerables o hipervulnerables.
Los adolescentes siguen pudiendo reclamar
Ganino remarcó que los jóvenes de entre 13 y 17 años pueden continuar realizando reclamos a través de la Ventanilla Única Federal de Defensa del Consumidor, así como también en organismos provinciales y municipales.
“En esta oportunidad no se pierden derechos. Los adolescentes siguen teniendo tutela y protección. Las herramientas para reclamar continúan vigentes”, señaló.
La aclaración resulta especialmente importante en una época donde gran parte del consumo adolescente ocurre en entornos digitales. Compras online, suscripciones a plataformas de streaming, videojuegos, aplicaciones y billeteras virtuales forman parte de la vida cotidiana de millones de jóvenes.
“Hoy los adolescentes utilizan billeteras virtuales, realizan operaciones por internet y participan activamente del consumo digital. Por eso necesitan una protección eficaz y rápida frente a posibles abusos o estafas”, sostuvo.
El desafío de proteger a los jóvenes en los entornos digitales
Más allá de la discusión normativa, Ganino advirtió que el principal desafío actual está vinculado a los riesgos que enfrentan los adolescentes en internet.
Entre las problemáticas que más preocupan aparece el crecimiento de la ludopatía online entre jóvenes, facilitada por el acceso a billeteras virtuales y aplicaciones que permiten participar en apuestas y juegos de azar.
“Creo que los debates que vienen tienen que ver con la protección de los entornos digitales y con la ludopatía, que es un problema que está creciendo de manera preocupante”, afirmó.
También alertó sobre el riesgo del sobreendeudamiento y la falta de educación financiera adecuada para adolescentes que comienzan a manejar dinero a través de plataformas digitales.
En ese sentido, cuestionó algunas decisiones regulatorias recientes que habilitan determinadas operaciones financieras para menores de edad.
“La educación financiera no es enseñar a especular o apostar. La educación financiera es aprender a administrar recursos, entender cómo funciona el dinero y tomar decisiones responsables”, remarcó.
El rol de las familias
Consultado sobre las medidas de prevención, Ganino consideró fundamental que las familias acompañen a los adolescentes en el uso de herramientas digitales.
Entre las recomendaciones destacó limitar los montos de dinero disponibles en billeteras virtuales, supervisar los movimientos de las cuentas cuando sea posible y mantener un diálogo permanente sobre el uso responsable del dinero.
“Es importante hablar con los hijos sobre cómo administran sus recursos, acompañarlos y estar atentos a cómo utilizan las plataformas digitales”, explicó.
Qué hacer ante un problema de consumo
Finalmente, el especialista recordó que tanto adolescentes como adultos cuentan con mecanismos claros para reclamar cuando una empresa incumple sus obligaciones.
El primer paso consiste en realizar el reclamo formal ante la empresa y conservar constancias, números de gestión o correos electrónicos. Si no hay respuesta dentro de un plazo razonable, corresponde acudir a los organismos de Defensa del Consumidor.
“Cuando una empresa no responde, es importante formalizar el reclamo ante la autoridad administrativa. Eso permite que el Estado intervenga, intime a la empresa y eventualmente aplique sanciones si corresponde”, explicó.
Para Ganino, el acceso a estos mecanismos es fundamental para garantizar que los derechos de consumidores y usuarios sean efectivamente respetados.
“Es importante que tanto los jóvenes como los adultos conozcan sus derechos y hagan uso de las herramientas disponibles para defenderse frente a abusos o incumplimientos”, concluyó.



