La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó que el último fin de semana largo registró uno de los niveles de movimiento turístico más bajos de 2026. Si bien cerca de un millón de personas viajaron por distintos destinos del país, el sector mostró señales de desaceleración, con estadías más cortas, menor gasto por visitante y una fuerte tendencia hacia escapadas breves y de cercanía. El informe refleja las dificultades que atraviesa la actividad turística en un contexto económico marcado por la cautela en el consumo y la reducción del poder adquisitivo de muchas familias argentinas.
Según el relevamiento de la entidad empresaria, durante el feriado se movilizaron 993.683 turistas en todo el país, generando un impacto económico estimado en 216.649 millones de pesos. Aunque la cifra representa un movimiento importante para numerosos destinos turísticos, desde la CAME señalaron que se trató del feriado con menor actividad de todo el año y que el comportamiento de los viajeros estuvo marcado por una fuerte moderación del gasto.
Uno de los datos que más preocupa al sector es la caída del gasto promedio diario por turista. El informe indicó que cada visitante desembolsó en promedio 109.013 pesos por día, lo que representa una disminución real del 3,5% respecto al mismo período del año anterior. A esto se suma una reducción en la duración de las estadías, que pasaron de un promedio de 2,3 noches en 2025 a apenas dos noches en la actualidad.
La entidad observó además una tendencia que viene repitiéndose a lo largo de 2026: los argentinos optan cada vez más por viajes cortos, planificados sobre la fecha y con presupuestos ajustados. Muchos destinos registraron niveles bajos de reservas anticipadas y lograron mejorar su ocupación únicamente gracias a las decisiones de último momento y al turismo de cercanía.
Entre los factores que explican este comportamiento aparecen la situación económica general, la proximidad de las vacaciones de invierno y la expectativa generada por el Mundial de Fútbol. De acuerdo con el análisis de la CAME, muchos potenciales turistas prefirieron postergar gastos o elegir opciones más económicas, priorizando experiencias de bajo costo y viajes de corta duración.
En Córdoba, uno de los principales destinos turísticos del país, la actividad mostró un desempeño moderado. Las zonas con mejores resultados fueron los valles de Calamuchita y Punilla, junto con la ciudad de Villa Carlos Paz. La ocupación promedio en la provincia se ubicó entre el 58% y el 65%, mientras que algunos destinos específicos alcanzaron registros cercanos al 75% gracias a su oferta de naturaleza, gastronomía y actividades recreativas.
La ciudad de Córdoba también logró sostener un nivel de actividad relativamente estable. El turismo urbano, la agenda cultural y distintos eventos permitieron mantener una ocupación estimada de entre el 55% y el 65%. Sin embargo, operadores del sector señalaron que el consumo fue más contenido que en temporadas anteriores y que muchos visitantes redujeron gastos en entretenimiento y compras.
Otros destinos cordobeses como Mina Clavero, Nono, Villa General Belgrano, La Cumbrecita, Capilla del Monte y Jesús María continuaron atrayendo visitantes gracias a sus paisajes serranos y propuestas gastronómicas. Aun así, el flujo turístico estuvo lejos de los niveles observados durante otros fines de semana largos o temporadas altas.
Desde la CAME consideran que el panorama actual refleja una transformación en los hábitos de viaje de los argentinos. La prioridad ya no pasa por largas vacaciones o estadías extensas, sino por escapadas puntuales, presupuestos controlados y decisiones tomadas sobre la marcha. Este fenómeno obliga a los destinos turísticos y a los prestadores de servicios a adaptar sus estrategias para captar una demanda cada vez más selectiva.
Mientras el sector espera la llegada de las vacaciones de invierno para revertir la tendencia, el informe deja en evidencia que el turismo argentino continúa mostrando signos de resiliencia, aunque condicionado por un escenario económico que limita el gasto y modifica las formas de viajar de millones de personas.
Fuente: La Nueva Mañana



