Le piden tarjeta roja a Moreno: El concejal radical Sergio Piguillem acusó al oficialismo de realizar una “maniobra corporativa”

Sergio Piguillem
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El concejal radical Sergio Piguillem cuestionó con dureza la decisión del oficialismo municipal de evitar la expulsión de Ricardo Moreno y aseguró que la política está enviando un mensaje equivocado a la sociedad.

En una entrevista concedida al programa Informativo Cordobés, el concejal de la ciudad de Córdoba Sergio Piguillem lanzó fuertes críticas contra el oficialismo municipal por la situación que involucra al concejal Ricardo Moreno, cuestionado por haber participado en la defensa legal de Claudio Barreliar, acusado de femicidio y otros delitos graves.

Para Piguillem, el problema trasciende lo jurídico y se ubica en el terreno ético y político.

“Tuvo una incompatibilidad ética y moral al defender a una persona que él mismo reconoce haber hecho ingresar a la Municipalidad y luego asumir su defensa”, sostuvo.

Según explicó, la situación se agrava porque no se trata solamente de una actuación individual.

El edil afirmó que integrantes del estudio jurídico vinculado a Moreno participaron activamente en distintas instancias de la defensa, incluyendo la firma de garantías económicas dentro de la causa.

“Hay una estructura familiar y profesional puesta al servicio de Barreliar. Para mí eso constituye una inconducta incompatible con el cargo de concejal”, afirmó.

“La inconducta fue asumir la defensa”

Piguillem señaló que el eje de la discusión no pasa por el derecho de defensa que tiene cualquier acusado, sino por la decisión de un representante público de asumir un rol profesional que, a su criterio, entra en conflicto con la función institucional que ejerce.

Durante la entrevista recordó que el propio Moreno argumentó que no podía informar determinadas cuestiones debido al secreto profesional.

Para el concejal radical, esa explicación confirma precisamente el problema.

“La inconducta es haber asumido la defensa siendo representante de todos los vecinos de Córdoba. Puso un interés particular y profesional por encima del interés general”, expresó.

“Pedimos la expulsión, no que lo sienten en el banco”

Uno de los momentos más duros de la entrevista llegó cuando Piguillem utilizó una metáfora futbolera para explicar la postura de su bloque.

“Nosotros pedimos que le saquen la tarjeta roja. No que lo manden al banco de suplentes.”

Según manifestó, la salida política que terminó adoptando el oficialismo no resuelve el problema de fondo y únicamente busca preservar a Moreno dentro de la estructura institucional.

El concejal cuestionó especialmente la decisión de reincorporar a otro edil que ocupaba funciones ejecutivas para evitar que Moreno pierda definitivamente su banca.

“Buscaron un artilugio institucional para salvarlo. Lo mandan al banco, pero sigue siendo concejal suplente y puede volver en cualquier momento.”

Acusaciones contra el gobierno municipal

Piguillem fue más allá y apuntó directamente contra la gestión municipal.

Aseguró que muchos concejales, incluso dentro del oficialismo, estaban dispuestos a avanzar con una sanción más severa, pero que finalmente prevaleció una lógica de protección política.

“Lo que hizo el gobierno municipal nos cayó muy mal. Es una actitud corporativa de la mala política.”

Para el dirigente radical, la maniobra busca evitar costos políticos y termina deteriorando aún más la credibilidad de las instituciones.

“Así se alimenta la antipolítica”

Durante la entrevista, Piguillem vinculó el episodio con el creciente descreimiento social hacia la dirigencia política.

A su entender, decisiones como esta fortalecen los discursos antipolíticos porque transmiten la idea de que los dirigentes se protegen entre sí.

“Lo único que se logra con estas actitudes es alimentar la antipolítica.”

Y agregó:

“La sociedad está reclamando transparencia, ejemplaridad y que los políticos no tengan privilegios. Lo de Moreno termina apareciendo como un privilegio encubierto.”

Un debate que sigue abierto

El caso continúa generando repercusiones dentro del Concejo Deliberante y promete convertirse en uno de los principales focos de tensión política en la ciudad de Córdoba durante las próximas semanas.

Mientras desde distintos sectores se discuten los alcances institucionales del episodio, las declaraciones de Piguillem profundizan la controversia y vuelven a poner en el centro del debate la relación entre ética pública, representación política y responsabilidad institucional.

La discusión ya excede a un concejal en particular: para buena parte de la oposición, lo que está en juego es la credibilidad del propio sistema político frente a una ciudadanía cada vez más exigente con sus representantes.

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