China cuestionó al nuevo embajador de Estados Unidos y rechazó sus declaraciones sobre la relación con Beijing

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China respondió con dureza a las declaraciones del embajador estadounidense en el país, David Perdue, y acusó a Washington de mantener una visión propia de la Guerra Fría. La polémica volvió a poner en evidencia la creciente tensión entre las dos principales potencias mundiales, especialmente en torno a la seguridad, la influencia internacional y el vínculo de Estados Unidos con sus aliados.

La controversia se originó luego de que Lamelas cuestionara la presencia y la tecnología de empresas chinas en sectores estratégicos de la Argentina. Durante un encuentro empresarial organizado por AmCham, el diplomático estadounidense advirtió sobre el avance de Beijing y puso especialmente el foco en proyectos vinculados con Vaca Muerta y la utilización de tecnología de Huawei.

La respuesta de la Embajada china fue inmediata. En un comunicado, rechazó las acusaciones y las calificó como “calumnias sin ningún fundamento”. Además, sostuvo que la posición estadounidense está motivada por una “mentalidad de guerra fría” y cuestionó la utilización de argumentos vinculados con la seguridad nacional para limitar la participación de empresas chinas.

Desde Beijing también acusaron a Estados Unidos de generalizar el concepto de seguridad nacional y sembrar temor en el mercado. La discusión, de esta manera, dejó de estar limitada a una empresa o a un proyecto específico y pasó a reflejar la disputa global entre Washington y China por el control tecnológico, energético y económico.

Uno de los puntos centrales del cruce fue Vaca Muerta, considerada una de las principales reservas de hidrocarburos no convencionales del mundo y un área estratégica para el desarrollo energético argentino. Lamelas había planteado que la presencia de tecnología china podía generar preocupaciones entre potenciales inversores y afectar la llegada de capitales al país.

La empresa Huawei también salió a responder las acusaciones. La compañía rechazó los cuestionamientos del embajador estadounidense, defendió su trayectoria en materia de ciberseguridad y protección de datos y aseguró que cuenta con un historial de décadas de trabajo en Argentina.

El episodio vuelve a colocar a la Argentina en el centro de la disputa entre las dos grandes potencias. Estados Unidos busca limitar la influencia de China en sectores considerados sensibles, mientras Beijing defiende su presencia comercial y tecnológica y denuncia lo que considera una política de presión basada en la competencia geopolítica.

La tensión adquiere además una dimensión política interna. Las declaraciones de un embajador extranjero sobre inversiones, empresas y sectores estratégicos argentinos reabren el debate sobre los límites de la influencia externa y el margen de decisión que debe conservar el país sobre sus propios recursos y proyectos de infraestructura.

Así, el fuerte cruce entre China y Estados Unidos por la presencia de empresas asiáticas en Argentina expone que la disputa global entre Washington y Beijing también se juega en territorio argentino. Vaca Muerta, la tecnología, los datos y las inversiones se convirtieron en nuevos escenarios de una pelea geopolítica que promete seguir creciendo, mientras el Gobierno de Javier Milei mantiene una estrecha relación con Estados Unidos, pero debe administrar también los vínculos económicos existentes con China.

Con ayuda de La Nueva Mañana

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