La licitación para instalar baterías y evitar cortes de luz superó todas las expectativas

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El Gobierno nacional recibió ofertas por más de 8.300 MW en la licitación destinada a instalar baterías de almacenamiento eléctrico para reducir apagones y reforzar el sistema energético. La cifra multiplicó por doce el objetivo inicial previsto y expuso el fuerte interés empresarial por un negocio estratégico que comienza a expandirse en Argentina.

La licitación impulsada por el Gobierno nacional para instalar baterías de almacenamiento eléctrico destinadas a evitar cortes masivos de luz generó un nivel de interés inesperado dentro del sector energético argentino. La apertura de sobres realizada por Cammesa reveló que se presentaron ofertas por un total de 8.335 MW de potencia, una cifra que supera ampliamente los 700 MW originalmente previstos por la convocatoria oficial. En total participaron 37 empresas que presentaron 235 proyectos distribuidos en distintas regiones del país.

El programa, conocido como AlmaSADI, busca incorporar sistemas de almacenamiento energético mediante baterías de gran escala, conocidas internacionalmente como BESS (Battery Energy Storage Systems). Estas instalaciones permiten guardar energía durante momentos de baja demanda y liberarla cuando el consumo eléctrico aumenta, especialmente en horarios críticos del verano o el invierno. El objetivo principal es reforzar nodos saturados del Sistema Argentino de Interconexión y reducir la posibilidad de apagones masivos.

El enorme volumen de ofertas sorprendió incluso a funcionarios y especialistas del sector. Desde el Gobierno interpretaron la convocatoria como una señal de fuerte interés privado por invertir en infraestructura energética en la Argentina, particularmente en tecnologías vinculadas al almacenamiento eléctrico. La licitación contempla contratos en dólares a diez años para las empresas adjudicatarias, un esquema que aparece como uno de los principales incentivos para atraer inversiones en un contexto económico todavía inestable.

Entre las compañías que presentaron proyectos aparecen algunas de las firmas energéticas más importantes del país. Participaron empresas como Genneia, Central Puerto, Pampa Energía, YPF Luz, MSU Energy, Industrias Secco, Luz de Tres Picos y Aluar, además de cooperativas eléctricas y firmas provinciales. Algunas propuestas individuales incluso superaron por sí solas cientos de megavatios de capacidad de almacenamiento.

La iniciativa apunta especialmente a reforzar regiones consideradas críticas por la falta de infraestructura eléctrica adecuada. Las baterías se instalarían en nodos del NOA, NEA, Litoral, Cuyo, región Centro, provincia de Buenos Aires y otras zonas donde la red eléctrica enfrenta problemas de saturación debido al crecimiento de la demanda y la ausencia de nuevas líneas de transporte energético.

Especialistas remarcan que el almacenamiento energético se transformó en uno de los sectores de mayor crecimiento a nivel mundial debido al avance de energías renovables como la solar y la eólica. Las baterías permiten estabilizar sistemas eléctricos que dependen de fuentes intermitentes y aportan flexibilidad operativa frente a cambios bruscos en la demanda. Argentina todavía se encuentra rezagada en esta tecnología, por lo que la licitación representa uno de los primeros pasos importantes en esa dirección.

El proyecto también expone un problema estructural que atraviesa al sistema energético argentino desde hace años: la falta de inversiones sostenidas en infraestructura de transporte eléctrico. Diversos gobiernos intentaron avanzar con ampliaciones de redes de alta tensión, pero muchas obras quedaron paralizadas o demoradas. Frente a ese escenario, las baterías aparecen como una alternativa más rápida y relativamente menos costosa para aliviar la presión sobre el sistema eléctrico nacional.

La apertura de los sobres económicos está prevista para el próximo 24 de junio y la adjudicación oficial se realizará en julio. Mientras tanto, el proceso ya dejó un dato político y económico relevante: pese a la crisis general y las dificultades financieras del país, el negocio energético continúa despertando fuerte interés entre grandes grupos empresarios. El almacenamiento eléctrico comienza así a consolidarse como uno de los nuevos ejes estratégicos dentro del futuro energético argentino.

Fuente: El Destape

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