Las compras de crudo por parte de China cayeron un 41,3% interanual en junio y se ubicaron en su nivel más bajo desde octubre de 2016. La fuerte contracción responde a una menor demanda interna, la desaceleración de la economía china, las restricciones a las exportaciones de combustibles refinados y el impacto de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
China, el mayor importador de petróleo del mundo, registró en junio una de las caídas más pronunciadas de su demanda de crudo en la última década. Según datos aduaneros, el país importó 29,27 millones de toneladas de petróleo, equivalentes a unos 7,12 millones de barriles diarios, una cifra que no se observaba desde octubre de 2016.
La caída del 41,3% respecto del mismo mes del año anterior refleja un escenario de menor actividad económica y un debilitamiento de la demanda interna china. La segunda economía del planeta atraviesa una desaceleración marcada por la debilidad del consumo, la crisis del sector inmobiliario y la caída de la inversión privada, factores que afectan directamente la demanda energética.
Otro de los elementos que explica el derrumbe es la reducción de la actividad de las refinerías. Durante junio, la utilización de la capacidad instalada cayó hasta el 57,72%, el nivel más bajo en una década, en medio de menores márgenes de rentabilidad y restricciones impuestas por las autoridades chinas a las exportaciones de combustibles refinados.
La situación también estuvo condicionada por las tensiones geopolíticas derivadas del conflicto entre Estados Unidos e Irán y las dificultades de navegación en el estrecho de Ormuz, una de las principales rutas energéticas del planeta. La incertidumbre sobre el suministro internacional llevó a China a adoptar medidas para preservar su seguridad energética y modificar temporalmente sus patrones de importación.
Especialistas del mercado energético sostienen que la caída de las importaciones no responde únicamente a factores coyunturales. El crecimiento del parque de vehículos eléctricos y los cambios en la matriz energética del gigante asiático también están modificando de manera estructural el consumo de combustibles fósiles.
La menor demanda china genera repercusiones en los mercados internacionales, ya que el país asiático es uno de los principales consumidores de materias primas y un actor determinante en la formación de los precios globales del petróleo. Una desaceleración sostenida de su economía puede impactar en los países exportadores de crudo y en las cadenas de suministro vinculadas al sector energético.
Pese al fuerte retroceso de las importaciones de petróleo, las compras de gas natural registraron un crecimiento interanual del 3,7% en junio, lo que muestra que China continúa avanzando en una estrategia de diversificación de su matriz energética y de reducción gradual de la dependencia del crudo en algunos sectores de su economía.
Los analistas consideran que la evolución de la demanda china de energía será uno de los principales indicadores a seguir durante los próximos meses. La recuperación o profundización de la desaceleración económica del gigante asiático tendrá efectos directos sobre el mercado petrolero internacional y sobre las perspectivas de crecimiento de la economía global.
Fuente: Ámbito Financiero



