El escenario político actual está marcado por un creciente estado de preocupación a partir de la pérdida vertiginosa de consenso del Gobierno Nacional. Todos los encuestadores coinciden en este sentimiento surgido de la opinión pública a lo largo y ancho de nuestro país, inclusive en la provincia de Córdoba, ello sumado a un crecimiento de la protesta social, otro dato importante de la vida política argentina, y esto, atendiendo las dificultades de la oposición para conformar una verdadera alternativa que haga converger esa disconformidad creciente.
A partir de esta preocupación de los sectores del establishment van surgiendo búsquedas políticas, entre ellas, que alternen con el oficialismo, algo habitual en estas fases de crisis de los modelos neoliberales, que intentan articular una construcción de “centro moderado”, que se pueda vincular con las opciones más clásicas de las propuestas de derecha, es decir, con los sectores nucleados en torno al PRO, liderado por el expresidente Mauricio Macri.
“El rumbo no se dicute”
Lo que estos núcleos plantean es que el modelo es intocable, el rumbo no se discute, más allá de los exabruptos del propio presidente Javier Milei y de la crisis de credibilidad que afronta junto con sus ministros, potenciada por las denuncias de corrupción que alcanzan a Manuel Adorni y las previas de la criptomoneda $Libra y la Andis. Este último elemento, la emergencia de la corrupción, complementa el núcleo principal de la problemática actual que es la crisis del modelo económico frente a la sociedad.
El problema número uno: el modelo.
A decir del presidente del IMFC Juan Carlos Junio, el desafío de los sectores opositores es plantear una propuesta económica y política que configure un modelo alternativo claro, teniendo en cuenta que el actual Gobierno está horadando fuertemente el conjunto de los vínculos sociales y culturales, que han sido y son constitutivos de este país. Hablamos del desguace de la educación pública, la universidad, el Estado generador de equilibrios sociales y prestador de servicios indispensables para la vida cotidiana, del desmantelamiento del tejido industrial, fundamentalmente el entramado pyme, hablamos de la liquidación de la ciencia y la tecnología, y eliminación de las políticas de memoria, verdad y justicia, entre otras.
Y, fundamentalmente, hablamos de una transferencia fenomenal de ingresos desde los sectores mayoritarios hacia el poder concentrado vía la reducción drástica del salario y los ingresos. Esta transferencia es un factor determinante de este modelo, que propugna además la apropiación por parte de corporaciones extranjeras de recursos naturales, en el marco de la disputa de las potencias mundiales por estos insumos críticos para la actual fase productiva global.
Conflictividad, alternancia y alternativa
En suma, se va generando una situación de crecimiento de la conflictividad, movilizaciones convocadas por sectores del movimiento obrero organizado. Cómo así también de la comunidad universitaria y los jubilados, éstos últimos quienes sostienen su protesta semanal frente al Congreso, y más cerca de nuestra provicnia, en la Plaza San Martín de la Ciudad de Córdoba.
El rasgo predominante es la pérdida de consenso del Gobierno, ante lo cual los sectores del establishment buscan sostenerlo y al mismo tiempo trabajan en opciones alternativas.
Mientras tanto, la oposición política, si bien nos alimentamos del conflicto creciente, todavía aparece atrapada en sus disputas internas sin que podamos lograr y avanzar en los acuerdos y la unidad imprescindibles para salir al encuentro de la sociedad y transformarnos en una alternativa con programa, narrativa y referentes que sinteticen y transformen el desencanto y la indignación en una propuesta política sólida.
Pablo Tissera. Dirigente cooperativista y Presidente del Partido Solidario Córdoba
(con citas y aportes del dirigente cooperativista y Sec. Gral. Del Psol Nacional Juan Carlos Junio)



