Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET encendió las alarmas sobre la situación alimentaria de miles de niños y niñas en Argentina. El trabajo elaboró el primer mapa nacional que muestra con detalle cómo se distribuye la llamada “doble carga de malnutrición”, una problemática que combina sobrepeso y retraso en el crecimiento infantil.
La investigación, publicada en la revista científica Spatial and Spatio-temporal Epidemiology, analizó datos de casi un millón de menores de cinco años atendidos en el sistema público de salud en más de 500 departamentos del país.
Patagonia, norte y centro del país: las regiones más afectadas
Los resultados muestran que las zonas con mayores niveles de esta doble crisis nutricional se encuentran en el suroeste de la Patagonia y en distintas áreas del norte y centro argentino.
Según explicaron los especialistas, la problemática no implica solamente falta de comida, sino también mala alimentación. Es decir, niños y niñas que presentan obesidad o sobrepeso producto del consumo de alimentos ultraprocesados, pero al mismo tiempo sufren déficit nutricional y retraso en el crecimiento.
“El objetivo de nuestro trabajo es identificar las inequidades territoriales en la doble carga de la malnutrición entre niños menores de cinco años cubiertos por el sistema público de salud, es decir, la población más vulnerable”, explicó Gerardo Cueto, investigador del CONICET y responsable del Grupo de Bioestadística Aplicada de Exactas UBA.
Hambre, pobreza y alimentos de baja calidad
El estudio refleja un fenómeno cada vez más frecuente en los sectores populares: familias que no logran acceder a una alimentación saludable y terminan dependiendo de productos baratos, con alto contenido calórico pero bajo valor nutricional.
En algunas regiones patagónicas, los investigadores detectaron niveles de obesidad infantil de entre el 15% y el 25% en menores de cinco años. En el norte argentino, en tanto, se observan altos índices de baja talla y desnutrición crónica vinculados a la pobreza estructural.
El informe también advierte sobre las profundas desigualdades territoriales y sociales que atraviesan a la Argentina, especialmente en contextos de ajuste económico, deterioro del poder adquisitivo y reducción de políticas alimentarias.
Un problema estructural que golpea a la infancia
Especialistas remarcaron que la malnutrición infantil no sólo afecta el desarrollo físico de niños y niñas, sino también sus capacidades cognitivas, educativas y de salud a largo plazo.
El mapa elaborado por la UBA y el CONICET busca servir como herramienta para diseñar políticas públicas focalizadas en las regiones más afectadas. Sin embargo, el escenario actual genera preocupación entre investigadores y organizaciones sociales que alertan sobre un agravamiento de la crisis alimentaria en los sectores más vulnerables del país.
Fuente: El Destape



