El mítico estadio mexicano se prepara para hacer historia en el Mundial 2026 tras una transformación multimillonaria. Con nuevas obras, cambio de nombre y polémicas, el Azteca busca mantenerse como uno de los escenarios más emblemáticos del fútbol mundial.
El histórico Estadio Azteca atraviesa una de las transformaciones más importantes de toda su existencia mientras se prepara para volver a ser protagonista de una Copa del Mundo. El mítico escenario ubicado en Ciudad de México cumplirá 70 años convertido en uno de los símbolos más importantes del fútbol internacional y será el primer estadio de la historia en albergar partidos en tres Mundiales distintos: 1970, 1986 y 2026.
La construcción del estadio comenzó en 1962 bajo la dirección de los arquitectos Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares Alcérreca. El proyecto nació inicialmente para convertirse en la nueva casa del Club América y rápidamente pasó a transformarse en una obra monumental para el deporte mexicano. La construcción demandó una inversión cercana a los 200 millones de pesos mexicanos de aquella época y enfrentó enormes dificultades técnicas debido a que parte del terreno era de origen volcánico.
Desde su inauguración oficial en 1966, el Azteca fue escenario de algunos de los momentos más icónicos de la historia del fútbol mundial. Allí Pelé levantó su tercera Copa del Mundo en 1970 con la selección brasileña y Diego Armando Maradona protagonizó en 1986 dos de las jugadas más recordadas de todos los tiempos: “La Mano de Dios” y el considerado “Gol del Siglo” frente a Inglaterra. El estadio además recibió finales continentales, conciertos masivos y eventos internacionales de enorme relevancia.
A lo largo de su historia, el recinto atravesó múltiples remodelaciones para adaptarse a las exigencias deportivas y comerciales modernas. Sin embargo, la transformación más ambiciosa comenzó de cara al Mundial 2026, torneo que organizarán conjuntamente México, Estados Unidos y Canadá. Según distintas estimaciones, las nuevas obras demandaron inversiones cercanas a los 300 millones de dólares, convirtiéndose en una de las modernizaciones deportivas más costosas de América Latina.
Las remodelaciones incluyen nuevas plateas, ampliación de sectores VIP, renovación total de vestuarios, instalación de iluminación LED de última generación, nuevas pantallas gigantes, sistemas de conectividad WiFi de alta densidad y un césped híbrido especialmente diseñado para cumplir con las exigencias de FIFA. También se construyeron nuevos accesos, túneles internos y áreas de hospitalidad premium orientadas al negocio corporativo y al turismo internacional.
Uno de los cambios más impactantes fue el acuerdo comercial con el banco Banorte, que aportó financiamiento para las obras y obtuvo los derechos de naming del estadio. Como consecuencia, el tradicional nombre “Estadio Azteca” pasó oficialmente a denominarse “Estadio Banorte”, aunque durante el Mundial FIFA utilizará el nombre “Estadio Ciudad de México” debido a las restricciones comerciales impuestas por la organización internacional. La decisión generó fuertes críticas entre hinchas y sectores históricos del fútbol mexicano que consideran al Azteca un patrimonio cultural.
Las obras, sin embargo, no estuvieron exentas de polémicas. Diversos informes periodísticos denunciaron retrasos, fallas estructurales, problemas de conectividad y conflictos legales vinculados a los históricos dueños de palcos y plateas privadas. Incluso la FIFA mantuvo tensiones con los propietarios del estadio por el control total del recinto durante el Mundial 2026. En paralelo, aficionados cuestionaron que gran parte de las remodelaciones priorizaron sectores VIP y áreas comerciales por encima de mejoras generales para el público común.
A pesar de las controversias, el Estadio Azteca continúa siendo uno de los grandes templos del fútbol mundial. Su capacidad, su peso histórico y la enorme carga simbólica que arrastra lo mantienen como un ícono deportivo global. Cuando el Mundial 2026 tenga su partido inaugural en Ciudad de México, el estadio volverá a ocupar el centro de la escena internacional y reafirmará un legado construido durante siete décadas de historia, pasión y transformaciones millonarias.
Fuente: Ámbito



