Séptima caída consecutiva: los salarios vuelven a perder contra la inflación y crece el deterioro del poder adquisitivo

Economia Argentina
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Los salarios registrados sufrieron una nueva caída frente a la inflación y acumulan una pérdida real del 4,67% en apenas siete meses. El sector privado formal aparece como el más golpeado por el deterioro salarial, mientras crece la preocupación por el impacto de la recesión y el estancamiento económico sobre el empleo y el consumo.

Los datos más recientes sobre salarios encendieron una nueva señal de alarma en la economía argentina. Según cifras relevadas a partir del índice salarial del INDEC y difundidas por distintos analistas económicos, los ingresos registrados volvieron a perder contra la inflación en marzo y acumularon siete meses consecutivos de deterioro real. En términos generales, el salario formal perdió un 4,67% de poder adquisitivo desde el último tramo de 2025, consolidando una tendencia negativa que afecta especialmente a trabajadores del sector privado.

El informe señala que durante marzo los salarios registrados aumentaron apenas un 3% nominal, mientras que la inflación mensual se ubicó en 3,4%. Esa diferencia provocó una nueva caída real de los ingresos y profundizó el deterioro acumulado. El dato más preocupante aparece en el empleo privado formal, donde los salarios crecieron solo 2,1% en el mes y sufrieron una pérdida real del 1,28%. De esta manera, el sector privado acumuló un retroceso cercano al 4,8% en siete meses consecutivos de caída salarial.

En contraste, los salarios estatales mostraron un comportamiento algo menos negativo durante marzo. Los empleados públicos registraron una suba nominal del 5%, logrando incluso una recuperación real cercana al 1,6% en ese mes puntual. Sin embargo, el panorama general sigue siendo crítico: desde la llegada de Javier Milei al Gobierno, los haberes del sector público acumulan pérdidas muy profundas, especialmente en el ámbito nacional, donde la caída real supera ampliamente los dos dígitos.

Economistas y especialistas en mercado laboral vinculan el deterioro salarial con el estancamiento de la actividad económica y la fuerte retracción del consumo interno. Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics, explicó que los sectores vinculados a la demanda interna —que concentran gran parte del empleo formal privado— atraviesan un escenario de fuerte debilidad, lo que limita la capacidad de recomposición salarial de las empresas. La inflación todavía elevada y la desaceleración económica terminan erosionando rápidamente cualquier mejora nominal conseguida en paritarias.

El deterioro de los salarios aparece además acompañado por un escenario preocupante en materia productiva y empresarial. Desde la asunción del Gobierno libertario desaparecieron más de 24.000 empresas empleadoras en todo el país, según distintos relevamientos del sector laboral. Al mismo tiempo, el empleo privado formal prácticamente se encuentra estancado y los nuevos puestos generados resultan insuficientes para compensar la caída de actividad económica registrada en múltiples rubros industriales y comerciales.

La pérdida del poder adquisitivo también empezó a modificar fuertemente los hábitos de consumo y las condiciones sociales de millones de trabajadores. Cada vez más familias recurren al endeudamiento, al pluriempleo o a trabajos informales para compensar el deterioro salarial. Informes recientes muestran que más de 1,6 millones de argentinos ya tienen más de un empleo para intentar llegar a fin de mes, mientras aumentan los niveles de morosidad en créditos y tarjetas de crédito.

En medio de este panorama, algunas consultoras privadas observan señales moderadas de alivio para los próximos meses a partir de la desaceleración inflacionaria y cierta flexibilización en las negociaciones paritarias. Durante abril, varios acuerdos salariales comenzaron a ubicarse levemente por encima de las pautas oficiales impulsadas por el Gobierno. Sin embargo, los especialistas advierten que una eventual recuperación salarial seguirá siendo extremadamente lenta y vulnerable frente a posibles tensiones cambiarias o nuevas aceleraciones de precios.

El escenario salarial se convirtió así en uno de los principales desafíos económicos y políticos para el Gobierno nacional. Aunque la administración libertaria continúa defendiendo el ajuste fiscal y la desaceleración inflacionaria como logros centrales de su programa económico, la persistente caída del poder adquisitivo y el deterioro del empleo formal siguen golpeando directamente sobre la vida cotidiana de millones de trabajadores argentinos. La discusión salarial vuelve a instalarse en el centro del conflicto social mientras sindicatos y sectores productivos advierten sobre las consecuencias de una recuperación económica que todavía no logra reflejarse en los ingresos reales de la población.

Fuente: InfoGremiales

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