Donald Trump volvió a elevar la tensión internacional al asegurar que la ofensiva militar estadounidense contra Irán está “completada en un 70 o 75 por ciento”, aunque advirtió que Washington podría regresar para finalizar la operación si Teherán no abandona definitivamente sus aspiraciones nucleares. Las declaraciones reavivaron el temor a una nueva escalada bélica en Medio Oriente.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó una nueva amenaza contra Irán y aseguró que la operación militar impulsada por Washington todavía no está completamente terminada. Según expresó durante declaraciones públicas difundidas este jueves, la ofensiva se encuentra “completada en un 70 o 75 por ciento”, aunque advirtió que las fuerzas estadounidenses podrían volver a intervenir militarmente para “terminar el trabajo” si el gobierno iraní continúa desarrollando capacidades nucleares. La afirmación generó una fuerte repercusión internacional en medio de una tregua extremadamente frágil en la región.
Trump sostuvo que el principal objetivo de Estados Unidos sigue siendo impedir que Irán obtenga armas nucleares. “Irán no puede tener un arma nuclear y no la tendrá”, afirmó el mandatario republicano, quien volvió a defender la ofensiva militar realizada semanas atrás sobre instalaciones estratégicas iraníes. El presidente norteamericano aseguró además que Teherán quedó “totalmente derrotado” desde el punto de vista militar, aunque reconoció que la situación actual sigue siendo extremadamente delicada.
Las declaraciones se producen mientras el alto el fuego entre ambas partes atraviesa uno de sus momentos más críticos. Trump llegó incluso a comparar la situación con un paciente al borde de la muerte, señalando que la tregua tiene apenas “un uno por ciento de posibilidades de sobrevivir”. La metáfora utilizada por el mandatario estadounidense volvió a encender alarmas en la comunidad internacional debido al riesgo de que cualquier incidente militar vuelva a desatar un conflicto abierto en Medio Oriente.
En paralelo, funcionarios estadounidenses continúan presionando diplomáticamente a Teherán para que abandone por completo cualquier iniciativa relacionada con el enriquecimiento de uranio. Desde la Casa Blanca sostienen que el gobierno iraní debe aceptar nuevas condiciones internacionales y mayores controles sobre su programa nuclear. Sin embargo, las autoridades iraníes rechazaron las exigencias y calificaron las propuestas de Washington como “inaceptables” y contrarias a su soberanía nacional.
La tensión también provocó reacciones internacionales inmediatas. China manifestó públicamente que “la guerra contra Irán nunca debería haber comenzado” y pidió consolidar urgentemente el alto el fuego. El gobierno de Xi Jinping insistió en que una solución diplomática beneficiaría tanto a Estados Unidos como a Irán y reclamó evitar una nueva escalada militar que pueda afectar la estabilidad global y el comercio internacional, especialmente en zonas sensibles como el estrecho de Ormuz.
Mientras tanto, dentro de Estados Unidos también crecieron las discusiones políticas y militares sobre el alcance real de la ofensiva. Diversos sectores cuestionan la posibilidad de una intervención prolongada en Medio Oriente y advierten sobre las consecuencias económicas y geopolíticas de una guerra de mayor escala. Analistas internacionales sostienen que un nuevo ataque contra Irán podría provocar una reacción regional mucho más amplia, involucrando a actores aliados de Teherán en distintos países de la zona.
Las declaraciones de Trump aparecen además en un contexto de fuerte exposición internacional del mandatario republicano. Durante los últimos días, el presidente estadounidense multiplicó sus mensajes sobre política exterior, relaciones con China y conflictos globales. La Casa Blanca busca mostrar firmeza militar y liderazgo internacional en medio de crecientes tensiones geopolíticas y de un escenario global marcado por guerras, disputas comerciales y conflictos energéticos.
Por ahora, el futuro del conflicto entre Estados Unidos e Irán sigue abierto. Aunque el alto el fuego continúa formalmente vigente, las amenazas cruzadas y el endurecimiento del discurso de Washington mantienen en alerta a la comunidad internacional. Las palabras de Trump dejaron en claro que la administración estadounidense considera que la operación militar todavía no terminó y que la posibilidad de nuevos ataques sigue sobre la mesa.
Fuente: RT en Español


