La crisis sanitaria que atraviesa la cobertura médica de militares activos y retirados profundiza el descontento en el área de Defensa. Reclamos por falta de prestaciones, deuda millonaria y salarios bajos golpean a las Fuerzas Armadas y ponen presión sobre la gestión de Carlos Presti.
La situación de la obra social de las Fuerzas Armadas se transformó en uno de los focos de conflicto más delicados dentro del Gobierno nacional. En las últimas semanas crecieron las críticas y el malestar entre militares activos, retirados y familiares debido al deterioro de la cobertura médica y las dificultades para acceder a tratamientos y prestaciones básicas. El conflicto ya impacta directamente sobre la conducción del Ministerio de Defensa y sobre la figura del teniente general Carlos Presti.
El eje de la crisis gira alrededor de la profunda situación financiera que atraviesa la ex IOSFA, la histórica obra social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, reemplazada recientemente por la nueva estructura denominada OSFA. Según distintas fuentes vinculadas al sector, la deuda acumulada ronda los 200 millones de dólares y el sistema sanitario militar enfrenta graves problemas operativos y presupuestarios.
Entre los reclamos más frecuentes aparecen denuncias por suspensión de tratamientos, falta de medicamentos para enfermedades complejas y dificultades para acceder a internaciones y estudios médicos. La situación afecta tanto a personal en actividad como a jubilados militares y sus familias, generando creciente preocupación dentro del ámbito castrense.
El malestar se agravó todavía más luego de la renuncia de Sergio Maldonado, quien encabezaba la nueva estructura sanitaria creada por el Gobierno. La salida expuso tensiones internas dentro del área de Defensa y alimentó cuestionamientos sobre la conducción política y administrativa del sistema de salud militar.
En paralelo, distintos sectores de las Fuerzas Armadas advierten que la crisis sanitaria se combina con otro problema estructural: el fuerte deterioro salarial. Informes recientes señalan que muchos efectivos perciben ingresos por debajo de la línea de pobreza y que crecen los casos de militares que recurren a trabajos adicionales en aplicaciones o actividades privadas para sostener económicamente a sus familias.
El escenario también comenzó a generar consecuencias dentro de la estructura militar. Según diferentes publicaciones especializadas y medios vinculados al sector, aumentan los pedidos de baja y retiros anticipados, especialmente entre personal capacitado y cuadros medios. En las Fuerzas Armadas crece la sensación de desgaste y falta de respuestas concretas frente a problemas históricos vinculados a salarios, cobertura médica y condiciones de vida.
Dentro del ámbito militar, algunas voces apuntan directamente contra Carlos Presti, a quien cuestionan por no haber logrado destrabar soluciones políticas y presupuestarias dentro del Gobierno nacional. Fuentes castrenses aseguran que existe una creciente percepción de aislamiento dentro de la conducción de Defensa y que el ministro perdió margen de influencia frente a otras áreas del Ejecutivo.
Mientras tanto, el Gobierno analiza distintas alternativas para intentar contener la crisis financiera del sistema sanitario militar. Entre las opciones que trascendieron aparecen posibles aumentos de aportes para afiliados, reestructuración administrativa y utilización de partidas presupuestarias del propio Ministerio de Defensa para sostener prestaciones básicas. Sin embargo, hasta ahora no aparecieron soluciones definitivas y el conflicto continúa profundizando el malestar dentro de las Fuerzas Armadas argentinas.
Fuente: Infonews



