Adorni quiso armar un sindicato de Rappi y terminó envuelto en una trama con acusados de narcotráfico

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El vocero presidencial Manuel Adorni vuelve a quedar en el centro de la polémica luego de que salieran a la luz detalles sobre un intento de conformar un sindicato vinculado a repartidores de plataformas digitales, iniciativa que terminó salpicada por la participación de personas posteriormente investigadas por presuntos vínculos con el narcotráfico. El episodio, ocurrido antes de su llegada al Gobierno nacional, volvió a instalar interrogantes sobre sus antecedentes políticos y empresariales.

Según la información difundida, el proyecto buscaba nuclear a trabajadores de aplicaciones como Rappi, PedidosYa y otras firmas del sector, en medio del crecimiento del empleo informal y las discusiones por derechos laborales en la economía de plataformas. Sin embargo, el armado terminó derivando en una estructura cuestionada por la presencia de dirigentes con antecedentes judiciales y conexiones bajo sospecha.

El caso generó fuerte repercusión porque Adorni se convirtió en una de las figuras más visibles de la administración libertaria y en uno de los principales defensores del discurso oficial contra “la casta” y las viejas prácticas políticas. Desde la oposición remarcan que estos antecedentes contrastan con la imagen de renovación que intenta proyectar el Gobierno.

Fuentes políticas señalaron que el intento de organización sindical buscaba aprovechar el vacío regulatorio existente entre los trabajadores de reparto, un sector que durante años reclamó mejores condiciones laborales, cobertura médica y representación gremial. Pero en lugar de consolidarse como una alternativa legítima, la iniciativa habría terminado capturada por sectores ajenos a las necesidades reales de los repartidores.

La revelación llega en un momento delicado para Adorni, quien además enfrenta cuestionamientos por su crecimiento patrimonial y por supuestas inconsistencias en declaraciones juradas que fueron denunciadas por distintos sectores opositores. La acumulación de episodios erosiona su imagen pública justo cuando se perfila como una de las caras centrales del oficialismo de cara al calendario electoral.

Mientras tanto, desde la Casa Rosada evitan profundizar sobre el tema y sostienen que se trata de operaciones políticas destinadas a desgastar a una figura con alta exposición mediática. No obstante, la difusión del caso volvió a encender el debate sobre los vínculos, trayectorias y contradicciones de quienes hoy ocupan puestos estratégicos en el Gobierno nacional.

Fuente: LPO

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